Coronavirus: qué son las "burbujas sociales" que puso en práctica Nueva Zelanda para salir del confinamiento

La ciudad de Auckland, en Nueva Zelanda
La ciudad de Auckland, en Nueva Zelanda Crédito: Shutterstock
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26 de mayo de 2020  • 16:17

Nueva Zelanda fue el primer país en plantear la idea de las "burbujas sociales".

El término empezó a ganar prominencia después de que el país, uno de los que mejor gestionó la lucha contra la pandemia de coronavirus, anunciara la eliminación del contagio comunitario por Covid-19.

Ahora, Nueva Zelanda inició ya su desescalada de la cuarentena y lo está haciendo poniendo en práctica las famosas "burbujas".

¿En qué consisten? El Gobierno insistió a la gente que se quedara en sus casas lo más posible, pero autorizo a la población a aumentar su círculo de contactos.

"Las personas deben permanecer dentro de la burbuja de su hogar, pero pueden expandir esto para volver a conectarse con sus familiares cercanos ... o traer cuidadores o apoyar a personas aisladas", detalló el Gobierno.

Y agregó: "Es importante proteger su burbuja si la extiende. Mantenga su burbuja exclusiva e incluya solo a las personas que lo mantendrán seguro y bien. Si alguien dentro de su burbuja se siente mal, debe aislarse de todos los demás".

Ahora, las personas podrán hacer su burbuja más grande. Se tendrán que mantener dentro de un solo círculo social, pero más amplio que el del hogar. Podrán agregar a su círculo de contactos a la familia extendida, amigos, cuidadores que atienden a las personas mayores, o quienes quieran.

La principal ventaja de la estrategia es que se aumenta así el contacto social, pero al mismo tiempo se minimiza el riesgo de transmisión de la enfermedad. Porque si llegar a ocurrir una infección, todo quedaría dentro de la burbuja.

La estrategia funciona si se cumplen al menos dos condiciones: la primera es que las personas pueden estar en solo una burbuja social. No se puede saltar de una burbuja a otra. Y la segunda condición es que todos los integrantes de la burbuja deben vivir en la misma ciudad. De esta manera, se evitan los desplazamientos de larga distancia, y eso es importante para mantener bajo el nivel de propagación del virus.

Los expertos destacan los beneficios psicológicos de las burbujas sociales. Mientras más alto es el nivel de rigidez de la cuarentena, mayor impacto negativo tiene sobre la salud mental de las personas. Así, las burbujas sociales pueden ser un alivio para la ansiedad que sienten muchas personas.

Por otro lado, si la gente no respeta las reglas de las burbujas sociales, hay un riesgo de repunte descontrolado de casos.

Tampoco es fácil ponerse de acuerdo sobre el número de personas que puede contener cada burbuja. Los expertos recomiendan menos de 10.

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