Crisis en Bolivia: la tensión crece en las calles y Áñez abre el diálogo con el partido de Evo

Mientras miles de seguidores del expresidente coparon La Paz, el gobierno anunció una mesa de negociación con el MAS; Morales está inhabilitado para participar en elecciones, dijo la mandataria
Mientras miles de seguidores del expresidente coparon La Paz, el gobierno anunció una mesa de negociación con el MAS; Morales está inhabilitado para participar en elecciones, dijo la mandataria Fuente: AP
Rubén Guillemí
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14 de noviembre de 2019  • 17:28

LA PAZ.- En medio de la caótica situación política y social de Bolivia, con una creciente tensión en las calles y congresistas del Movimiento al Socialismo (MAS) en huelga de hambre en el interior del Palacio Legislativo, el gobierno de Jeanine Áñez anunció este jueves una "mesa de diálogo" con el partido del expresidente Evo Morales.

Mientras, a pocas cuadras de la Plaza Murillo, en La Paz, los simpatizantes de Evo que habían llegado de El Alto gritaban: "¡Ahora sí, guerra civil!", en el centro de la plaza, el ministro de la Presidencia, Jerjes Justiniano, confirmaba el acercamiento. "Hablaremos con todos los sectores sociales y ya estamos en una mesa de diálogo con el MAS. Queremos lograr la pacificación del país", dijo.

En tanto, el hostigamiento a varios equipos periodísticos y la amenaza del gobierno boliviano de aplicarles la ley de sedición generaron un fuerte rechazo.

Por su parte, Áñez anunció que Morales no está habilitado para participar en las nuevas elecciones que convocará su gobierno. "El MAS tiene todo el derecho de participar en elecciones, que busquen candidatos. Evo y [el exvicepresidente Álvaro] García Linera no pueden participar, no están habilitados'', dijo.

La presión en las calles no cede desde la renuncia de Evo, el domingo pasado. Miles de personas volvieron a bajar este jueves desde la vecina ciudad de El Alto, convertida en el segundo gran bastión del expresidente, después de la zona cocalera del Chapare. Durante toda la tarde ocuparon el centro de la ciudad, con un ánimo cada vez más belicoso, que los llevó incluso a enfrentar a varios equipos periodísticos argentinos.

Muchos de ellos vestidos con ropa tradicional, polleras coyas y ponchos, sus consignas fueron variando del "¡Áñez, racista! ¡El pueblo no te quiere!" al "¡ahora sí, guerra civil!".

Pero no solo los manifestantes de El Alto están convulsionados. Por todo el centro de la ciudad se forman estos días grupos de discusión espontáneos de 15 o 20 personas que hablan a gritos sobre la situación. "¡Es mentira que no son racistas! ¡Que digan la verdad! ¡Lo que les molestaba era ir a una oficina pública y que del otro lado los atendiera una señora coya con polleras!", gritó un hombre de unos 50 años en uno de los grupos espontáneos de la céntrica avenida Santa Cruz.

En tanto, la noticia de que finalmente la bancada mayoritaria del MAS había logrado ingresar al Palacio Legislativo, algo que la policía había impedido este miércoles, evitó nuevos choques entre policías y manifestantes.

Los 74 diputados del MAS, que tienen la mayoría en una Cámara baja de 130 bancas, lograron entrar al edificio durante la madrugada y proclamaron al diputado Sergio Choque presidente de la Asamblea.

En sus primeras declaraciones, Choque denunció que "se están vulnerando los derechos fundamentales, el derecho a la libre expresión, a la vida y educación, derechos que han sido vulnerados por este golpe en complicidad con la policía y las Fuerzas Armadas".

Una vez establecido el quorum, los legisladores anunciaron una huelga de hambre y Choque reclamó a la policía que detenga las agresiones. "Pido también a los sectores movilizados apaciguarnos [...] Ya no podemos seguir enfrentándonos".

Mientras la bancada del MAS se mantuvo durante toda la jornada en el interior de la Asamblea Legislativa, sorprendió la aparición de Justiniano en medio de la Plaza Murillo, que recibió a una agrupación de indígenas, quienes le plantearon su enojo por el repudio a la bandera plurinacional wiphala por parte de policías y militares, que las arriaron de los mástiles y las quitaron de su uniforme. Esa es una de las situaciones que más enardecieron a la población indígena de El Alto, que reclama sanciones a los uniformados.

Jeanine Áñez sucedió en la presidencia a Evo Morales
Jeanine Áñez sucedió en la presidencia a Evo Morales Fuente: Reuters

Justiniano se refirió a la "mesa de diálogo" con el MAS y dio precisiones. Señaló que estaban conversando con Adriana Salvatierra -la legisladora de 30 años que presidió el Senado en tiempos de Evo, tercera en la línea sucesoria en ese momento- y la jefa de bancada del MAS en la Cámara baja, Betty Yañiquez. Explicó que las legisladoras pusieron algunas condiciones para iniciar el diálogo, entre ellas, que cese la "persecución política".

"Queremos lograr la pacificación, no habrá una persecución política, que no es lo mismo que persecución judicial, que es cuando se ha cometido un delito. Ellas contestaron que tampoco querían impunidad. Así que es algo que podemos viabilizar", afirmó Justiniano.

Otro de los pedidos de las legisladoras del MAS fue que Evo pudiera regresar al país. "No tiene problemas en volver. Él es un ciudadano más. Aunque lamentamos mucho las declaraciones incendiarias del expresidente, que no están buscando la pacificación. Él se hace ver como el salvador de la patria. Creo que declaraciones como esa son las que incendian", dijo Justiniano.

En tanto, la situación política y social caótica ya comienza a hacer mella en una de las economías más estables de la región.

Este jueves se podía ver en La Paz que la mayoría de las estaciones de servicio estaban cerradas por falta de combustible. Y hasta se anunció que comenzará a faltar gas en uno de los principales proveedores de ese hidrocarburo en la región.

La estatal YPFB informó que el gasoducto Carrasco-Cochabamba, que transporta gas natural a los departamentos de Cochabamba, Oruro y La Paz, dejó de operar por una "intempestiva caída de presión" y por motivos aún no determinados, lo que podría derivar en un posible corte del servicio en los próximos días.

Los comerciantes también empiezan a sentir el golpe de casi un mes de paro en muchas regiones, y son muchos los negocios que no están pudiendo abrir sus puertas por falta de suministro de mercaderías y por el caos y las marchas en las calles.

Algunos comercios e incluso hoteles funcionan con sus persianas bajas y se ha hecho rutina para la población golpearlas para ser atendidos.

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