Crisis en Austria: cayó el gobierno
La ultraderecha se retiró de la coalición
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VIENA.– En medio de una grave crisis política, el canciller conservador austríaco Wolfgang Schuessel anunció ayer el fin de la coalición con la extrema derecha de Joerg Haider, la dimisión de su gobierno y la convocatoria de elecciones anticipadas antes de fin de año.
“Ya no es posible seguir trabajando” con la extrema derecha, dijo Schuessel ayer, tras la renuncia de cuatro ministros del Partido Liberal enfrentados con Haider. “No es posible ser gobierno y oposición a la vez”, agregó el canciller respecto de la política de Haider de llevar a su partido al poder, para luego derrocarlo instigando rivalidades entre sus dos alas.
“No hubiera querido comicios anticipados, pero son necesarios” porque “no estamos dispuestos a aguantar cualquier cosa y por ello he señalado dónde están los límites”, afirmó en relación a la política de boicot que sufrió el gobierno por parte de Haider desde poco después de asumir el poder, el 4 de febrero de 2000.
Schuessel apuntó a Haider –gobernador de la provincia de Carintia, conocido por sus comentarios en defensa de la era nazi– como el responsable de la caída del gobierno, al aseverar que “su error decisivo fue no respaldar a la vicecanciller federal” en las luchas internas.
El canciller se refería a Susanne Riess-Passer, que renunció el domingo último –junto con el ministro de Finanzas, Karl-Heinz Grasser, y el dirigente del partido en el Parlamento, Peter Westenthaler– a causa de conflictos con Haider. Ayer también dimitió el ministro de Transporte, Mathias Reichhold.
Alegando que “Austria necesita un gobierno estable”, Schuessel dijo ayer que propondrá a la cúpula del Partido Popular Austríaco, que gobierna en coalición con el Partido de la Libertad, la inminente disolución del Parlamento y la anticipación un año de las elecciones previstas para el último trimestre de 2003. El gobierno se mantendrá hasta las elecciones, aclaró el mandatario.
Riess-Passer, que también abandonó el liderazgo del Partido Liberal, dijo que es imposible para el partido funcionar con eficacia con conflictos de este nivel. “Estos desacuerdos intrapartidarios han debilitado el partido y han dañado seriamente la confianza de los votantes”, dijo Riess-Passer. “Esta es la única salida honesta”, agregó.
Una victoria
Las renuncias parecieron una victoria para Haider, que criticó a los ministros del Partido Liberal que se desempeñaban en el gobierno. Haider pidió nuevas elecciones, señalando que son “una obligación para con los votantes”, y aseguró que no desea recuperar la presidencia de su partido.
Por otra parte, el anuncio de elecciones anticipadas significa el fracaso de la primera participación de un partido de extrema derecha en un gobierno de la Unión Europea (UE).
Desoyendo las advertencias de sus colegas de la UE, Schuessel corrió el riesgo, en febrero de 2000, de formar coalición con Haider, entonces líder del Partido Liberal. Haider no entró en el gobierno, pero influía en él desde su puesto de gobernador de la provincia de Carintia.
Tras ceder la presidencia del partido a Riess-Passer en mayo de 2000, Haider veía con inquietud como ésta se distanciaba, criticando por ejemplo que el gobernador de Carintia se reuniera con el presidente iraquí Saddam Hussein o mantuviera contactos con el partido de extrema derecha belga Vlaams Blok.
La ruptura con Riess-Passer se hizo inevitable cuando ella se negó a devolverle la presidencia del Partido Liberal. El conflicto cobró grandes dimensiones cuando la vicecanciller y los ministros del partido se negaron a apoyar un recorte de impuestos en 2003, como había prometido Haider.


