De la "bancarrota" a millonarios: cómo los Clinton construyeron su fortuna

Cuando Bill y Hillary dejaron la Casa Blanca en 2001 tenían importantes deudas, pero luego gracias a las conferencias, la consultoría y los libros recaudaron millones
Cuando Bill y Hillary dejaron la Casa Blanca en 2001 tenían importantes deudas, pero luego gracias a las conferencias, la consultoría y los libros recaudaron millones
Paula Markous
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25 de octubre de 2016  • 09:28

“Nos fuimos de la Casa Blanca en bancarrota”, dijo en junio de 2014 Hillary Clinton , en una entrevista con la cadena ABC. Aunque sus dichos fueron criticados por su desconexión con la realidad de millones de norteamericanos, la ex primera dama no mintió.

Cuando terminó el mandato presidencial de su esposo Bill Clinton, en 2001, el matrimonio tenía deudas por 10,6 millones de dólares, según su declaración impositiva de ese año.

“Nos costó reunir los recursos para las hipotecas, las casas, la educación de Chelsea [su única hija]”, dijo Hillary en la entrevista que brindó en 2014 para promocionar su libro Hard Choices ( Decisiones Difíciles).

Según explicó a LA NACION Silvio Waisbord, profesor de la Universidad George Washington, “los Clinton tenían principalmente deudas por la gran cantidad de juicios que batallaron durante los 90. Además, no vienen de una familia adinerada y siempre ocuparon cargos públicos, excepto periodos breves antes de que Bill se lanzara a la política a fines de los 70”.

Sin embargo, en los últimos 15 años el matrimonio Clinton logró ganar alrededor de 230 millones de dólares, según el cálculo de la revista Forbes ¿Cuál fue el secreto de su éxito? Principalmente las conferencias alrededor del mundo, las regalías de los libros que escribieron y la consultoría.

Bill fue el pionero de la pareja. El 5 de febrero de 2001, menos de tres semanas después de dejar la presidencia, brindó el primero de cientos de discursos. Habló ante los ejecutivos de Morgan Stanley en Nueva York por 125.000 dólares. La empresa de servicios financieros consiguió una ganga. Luego Bill cobraría 225.000 por sus discursos o en algunos casos el doble, según los documentos que presentó Hillary cuando era senadora y secretaria de Estado.

De acuerdo con una investigación de The Washington Post de 2014 , la industria financiera fue el principal sponsor de Clinton. Los bancos de Wall Street y otras empresas financieras contrataron al ex presidente por lo menos 102 veces y le pagaron en total 19,6 millones de dólares.

Pero Bill obtuvo la mayoría de sus ingresos fuera de Estados Unidos. Según el diario norteamericano, el ex mandatario recibió unos 56, 3 millones de dólares por sus discursos en China, Japón, Canadá, Gran Bretaña, entre otros países.

Además de las conferencias, Bill sacó provecho de los libros que escribió. En 2004 publicó My Life ( Mi vida) en el que cuenta sus máximos logros, pero también su escándalo sexual con la becaria Monica Lewinsky.

Otra fuente de dinero fue la asesoría de Bill para la firma de inversión Yucaipa, donde colaboró de 2003 a 2008. Según Forbes la empresa le pagó unos 15 millones de dólares. También asesoró a a Shangri-La Industries y Wasserman Investments. Sin embargo, su gran cliente lo consiguió en 2010 y fue según Forbes Laureate Education, una compañía de capital privado que presta servicios a varias universidades norteamericanas. La empresa le habría pagado 16 millones de dólares.

Tras los pasos de su marido

Pero mientras su esposo ganaba millones, Hillary recibía en comparación un escaso salario estatal. La candidata demócrata fue senadora de 2001 a 2008 y luego Secretaria de Estado del gobierno de Barack Obama de 2009 a 2013.

De todos modos, en 2003 con la publicación de su bestseller Living History (Historia Viva), la ex primera dama sumó 1,3 millones al año en regalías, según calcula Forbes.

Hillary y Bill Clinton y su hija Chelsea, durante un mitín de campaña en California
Hillary y Bill Clinton y su hija Chelsea, durante un mitín de campaña en California Fuente: Reuters

Cuando abandonó la secretaría de Estado en 2013, Hillary comenzó, al igual que su esposo, la lucrativa maratón de las conferencias, una tarea que le da dolores de cabeza por estos días, por la difusión de algunos de esos discursos pagos a través de WikiLeaks. El 18 de abril habló en Morgan Stanley y cobró 225.000 dólares, según Forbes. Al final de ese año había ganado 9 millones de dólares por sus conferencias.

De todos modos, no todo fue ganancias para el matrimonio. El año pasado, el ingreso de los Clinton cayó (de 27, 9 millones de dólares en 2014 a 10,6 en 2015) cuando Hillary decidió presentarse como candidata presidencial.

Además de gastar dinero en campañas presidenciales (en 2008, Hillary aportó personalmente 13,2 millones de dólares) no está claro cuáles son los gastos del matrimonio. Forbes calcula que en 15 años pagaron 95 millones de dólares en impuestos, sus mansiones valen 5 millones de dólares (tiene una en Nueva York y otra en Washington) y donaron a caridad unos 22 millones de dólares desde 2001 a 2014.

La fortuna de los Clinton no fue tan cuestionada en la carrera hacia la presidencia. ¿Por qué? Para Thomas Whalen, profesor de la Universidad de Boston la respuesta es obvia. “Si Hillary hubiese tenido como contrincante a cualquier otro en vez del polémico multimillonario Donald Trump, su fortuna habría sido un tema de campaña. En cambio, todo el foco está puesto en la fortuna de Trump, que dejó muchas preguntas sin contestar, por ejemplo, si en verdad es tan rico como dice ser”, dijo el experto.

La fundación Clinton

Un capítulo aparte merece la Fundación Clinton, una organización benéfica internacional convertida en una formidable máquina para recaudar fondos.

Bill creó la fundación luego de dejar la presidencia en 2001. Su idea era innovadora en ese entonces: unir a gobiernos, negocios y grupos sociales para enfrentar grandes problemas (crisis de salud, cambio climático, desarrollo económico y falta de oportunidades para mujeres y niñas).

A pesar de sus acciones benéficas, la fundación se transformó durante la campaña en uno de los blancos favoritos para que los republicanos ataquen la candidatura presidencial de Hillary.

”Hay un conflicto de intereses. Varios donantes extranjeros aparentemente dieron grandes sumas de dinero a la institución para tener acceso político directo los Clinton. En otras palabras, pagaron para jugar. Eso beneficia al clásico discurso republicano que sostiene que Hillary no es ética”, explicó Thomas Whalen, profesor de la Universidad de Boston.

Los problemas comenzaron cuando Clinton era secretaria de Estado. Según reportó la agencia AP en agosto pasado, más de la mitad de las reuniones de Hillary con gente fuera del gobierno fueron con donantes de la fundación.

Desde su creación, a la fundación del poderoso matrimonio se le atribuye haber reunido más de 2200 millones de dólares. La tercera parte de ese monto provino del exterior.

Después de la publicación de ese artículo, que fue desmentido por el matrimonio, Bill dijo que renunciará a su cargo en la fundación si Hillary es electa. El candidato Donald Trump, por su parte, aprovechó una vez más para pedirle al matrimonio que cierre la fundación.

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