
Después del comunismo, ¿la realeza?
Los ex monarcas vuelven a sus países
1 minuto de lectura'
BELGRADO, Serbia-Montenegro.- Pasaron décadas en el exilio expulsados por los comunistas y, en gran medida, olvidados en sus propios países.
Ahora, monarcas y aristócratas de países del difunto bloque comunista regresan con la esperanza de recuperar las pasadas glorias de sus familias y también su poder y sus propiedades.
En Albania, Bulgaria, Rumania y la ex Yugoslavia, donde había reyes antes de la Segunda Guerra Mundial, los miembros de familias reales que regresan se presentan como fuerzas favorables a la modernización y la democracia, que pueden fortalecer las perspectivas de ingreso de sus países en la OTAN y en la Unión Europea.
No es fácil. Algunos de ellos, nacidos y criados en el exilio, apenas si hablan su lengua nativa.
El príncipe heredero de Serbia, Aleksandar II, trabaja duro para sentar las bases de un posible retorno a la monarquía en un país en el que la democracia ha degenerado en parálisis política. "Tiene que haber una explicación de lo que es una monarquía constitucional, de cómo funciona en los países que la tienen", dijo Aleksandar en una entrevista en el Palacio Real de Belgrado, donde la casa de Karadjordjevic reinó intermitentemente desde comienzos del siglo XIX, hasta que los comunistas abolieron la monarquía en 1945.
Aleksandar es hijo de una princesa griega que por entonces vivía en el hotel Claridge, de Londres, y es ahijado de la reina británica, Isabel II; un hombre entrecano y de aspecto jovial, de 58 años, cuya educación incluyó un período en la Academia Militar Culver, en el Estado norteamericano de Indiana.
Frecuente crítico del derrocado presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, ocasionalmente visitó su antiguo reino en la década del 90, pero no volvió definitivamente a Serbia hasta que cayó Milosevic, en 2000.
Figura popular, el príncipe dice que su país debería estudiar la exitosa transición de España de dictadura a democracia en los setenta, durante el reinado de Juan Carlos.
Entre quienes apoyan la restauración de la monarquía se cuenta el patriarca Pavle, jefe de la influyente Iglesia Ortodoxa Serbia. En una carta al príncipe, Pavle dijo que el acto de tiranía sin precedente de los comunistas debería ser revocado.
"Toda la historia del pueblo serbio ha estado ligada a sus soberanos y sus familias", señaló.
Algunos serbios están de acuerdo con Pavle, especialmente después de que no lograron elegir presidente en tres intentos este año, debido a la escasa participación del electorado.
"Cualquier cosa sería mejor que no elegir un presidente", dijo el estudiante universitario Dusan Pavlovic, de 18 años. "Quizá si tuviéramos rey, toda Europa nos respetaría más."
Pero Pavlovic no le ve posibilidades a Aleksandar, que habla un serbio entrecortado y no participó de las devastadoras guerras de los 90 en el país. "No ha vivido aquí y sólo conoce lo que nosotros pasamos por lo que vio en la televisión."
Las que sobreviven
Si bien encuestas de mediados de los 90 mostraban que uno de cada tres serbios respaldaba la idea de restaurar la monarquía, los analistas dicen que hoy el apoyo se ha debilitado mucho.
Las monarquías sobreviven -aunque sin poder real- en Gran Bretaña, España, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Suecia, Dinamarca y Noruega. Sus reyes y reinas viven en palacios, tienen casamientos y coronaciones muy concurridas por la nobleza, y en general son muy populares entre sus súbditos, por lo demás democráticos e igualitarios.
El retorno de exiliados a Europa oriental presenta un cuadro diferente. La gente como Aleksandar lleva traje, se abre sola la puerta y en muchos casos maneja sus propios autos. Algunas personas les dicen "Su Alteza", pero esto no es obligatorio.
Las familias reales la han pasado mal en otros países, como en Bulgaria, donde el ex niño rey del país, Simeon Saxcoburggotski, volvió en 2001 luego de décadas de vivir en España, presentó su candidatura a primer ministro y logró hacerse elegir.
Saxcoburggotski, consultor de negocios, conocido por muchos en Bulgaria simplemente como "Simeon" o "el rey" prometió mejorar el terrible nivel de vida de los búlgaros en 800 días. El plazo venció el verano pasado y dejó a muchos de sus ex súbditos desilusionados.
En noviembre, miles de personas marcharon en protesta, llevando una bolsa de monedas, como símbolo de un pasaje de ida para que regrese a España.
"Me siento traicionado por el ex rey. Llegó al poder con inmensas promesas de que habría una rápida mejoría de la vida cotidiana", dijo Angel Angelov, docente de 37 años. "La mayor parte de esas promesas no fueron cumplidas."
En otras partes de la región, los ex monarcas tienen un perfil más bajo. Para muchos, la prioridad es recuperar palacios y otras propiedades que en la mayoría de los casos quedaron abandonadas o están en manos del Estado. Aleksandar de Serbia usa dos palacios familiares, pero un tercero ahora alberga la legislatura de la ciudad de Belgrado.
En Rumania y Albania
El rey Miguel de Rumania, forzado a abdicar por los comunistas en 1947, fue cálidamente recibido cuando volvió a su país por primera vez 50 años más tarde. Aún vive en Suiza y se ha reconciliado con el gobierno, pese a sus demandas no resueltas para recuperar sus propiedades.
El rey Leka Zog I volvió a Albania el año pasado y prometió estabilizar uno de los países más pobres de Europa si se le permitía recuperar el poder.
Pero los albaneses, cuya monarquía fue abolida por el régimen comunista en 1946, dieron un firme "no" por medio de un referéndum en 1997, y parece improbable que vuelvan a colocar a Zog en el trono.
Incluso los aristócratas que lograron recuperar propiedades confiscadas no disfrutaron de una calurosa bienvenida. En la mayoría de los casos tuvieron que luchar mucho para recuperar sus bienes y luego invertir sumas importantes en edificios abandonados durante la era comunista.
En la República Checa, una de las familias aristocráticas más antiguas, los Lobkowicz, han recuperado 15 castillos así como tierras y viñedos. Jiri Lobkowicz, jefe de la rama Melnik de la familia, nació y pasó la mayor parte de su vida en Suiza hasta su regreso, en 1990. Dijo que encontró retratos de familiares muy valorados guardados en chiqueros, algunos con agujeros en los rostros."Hay cierta gente que realmente estuvo feliz de que las antiguas familias volvieran y nos ayudaron", dijo Lobkowicz. "Pero también hay mucha gente que simplemente dijo: `¿Qué están haciendo aquí? Sólo han vuelto para robarnos nuestras piezas de arte´."
Aun así, está feliz de haber regresado. "Ahora soy un Lobkowicz con pasaporte checo, viviendo en la República Checa, en mi propia casa", dijo. "Al fin de cuentas, lo hago porque es mi casa, ligada a mil años de historia de este país."
1- 2
Tras su detención, Andrés se recluye en una finca real mientras la policía allana su antigua mansión: cómo sigue su caso
3Trump lanza un ultimátum a Irán y crece el temor a una guerra regional
4Detuvieron al expríncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, por sus escandalosos vínculos con el caso Epstein


