Discusiones, peleas y angustia: cómo la crisis impactó en las relaciones entre los chilenos

La movilización, los disturbios y la represión desataron debates que enfrentaron a amigos, vecinos y familiares
María José Hermosilla
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17 de noviembre de 2019  

SANTIAGO, Chile.- Salirse de los grupos de WhatsApp, discusiones diarias a través de las redes sociales, conflictos entre vecinos por diferencias de opiniones, peleas con desconocidos por falta de paciencia, amistades distanciadas por posiciones políticas opuestas. Sin lugar a dudas, son muchos los chilenos que se enfrentaron al menos a una de estas situaciones en las últimas cuatro semanas.

Los cambios en el ánimo de la gente fueron evidentes y en poco tiempo se pasó por períodos de miedo, frustración, agresividad, violencia y, a veces también, esperanza.

¿A qué se debe esto? "Si estamos angustiados o si nos sentimos amenazados por lo que está ocurriendo, es fácil que pensemos en términos de blanco o negro, en que los buenos son los que están conmigo, y los que no están conmigo se convierten en enemigos. Las personas empiezan a radicalizar sus opiniones y el gran riesgo que conlleva es empezar a justificar la violencia hacia los que opinan de manera diferente", sostiene el psiquiatra Carlos Ibáñez.

Para Claudio Avendaño, sociólogo de la Universidad de Santiago, existe una relación entre la frustración y la agresividad, donde el incremento de la primera trae la aparición de conductas agresivas. "Se ha visto un quiebre, una erosión de coordenadas que guían la cotidianidad y que dan ciertas pautas en nuestros comportamientos diarios", explica.

Según Mónica Gerber, académica de la Universidad Diego Portales, el aumento en la agresividad que se vio entre pares se debe a que las emociones están a flor de piel al sentir que hay mucho en juego. "Se rechaza al que llama a marchar porque hay miedo hacia el vandalismo y los saqueos; se rechaza al que quiere que los militares vuelvan a la calle porque hay miedo de que el orden sea a costa de la violación de derechos humanos. En algunos casos estos rechazos se vuelven agresivos y se expresan como una falta de tolerancia al que piensa distinto", señala.

Gerber le otorga mucha importancia a intentar ponerse en el lugar de otro y validar las emociones que sienten las otras personas desde sus realidades particulares, para lograr un mejor diálogo. "Entender que alguien que ve barricadas afuera de su casa o a quien le quemaron un supermercado en la cuadra sientan miedo. Entender que quienes han sido marginados toda su vida sientan rabia por las situaciones de injusticia", sostiene.

Twitter, Instagram y Facebook, entre otras, jugaron un rol fundamental en las últimas semanas en cuanto a la difusión de información que muchas veces resultó falsa, lo que también afectó las relaciones interpersonales. De acuerdo con José Ignacio Suárez, sociólogo de la Universidad Católica, para muchos las redes sociales constituyen un espacio seguro para sacar la frustración, donde no importa demasiado lo que ocurra si alguien quiere dar una opinión crítica o quiere insultar a otro.

Cuando las conversaciones son frente a frente, en cambio, "uno está obligado a ser civil, a usar su civilidad. Hay una serie de aprendizajes que los seres humanos debemos tener y realizar en estas situaciones, para poder entablar relaciones con otras personas que en las redes sociales muchas veces no se dan o están muy mermadas".

"Creo que lo más peligroso es que la gente discuta toda la crisis que hay en Chile solamente por medio de las redes sociales", añade el sociólogo, y asegura que en las redes es muy difícil tener una actitud de diálogo.

"No tenemos todos los recursos comunicacionales que usamos cuando hablamos cara a cara, como los gestos, las actitudes físicas y el poder ver incluso los ojos de las otras personas, algo súper fundamental para ser empáticos y buscar un piso común", subraya.

Suárez estima que en este tipo de situaciones virtuales, "no es tan grave por ejemplo salirse del grupo familiar y meterse en uno donde haya solamente personas que estén de acuerdo con lo que pienso". Que ocurra en la vida real es mucho más complicado.

"Estas cosas se tienen que hablar entre todos. Que se escuchen entre ellos, se miren los ojos y que podamos volver a tener una discusión lo más humana posible", concluye.

Los cinco hitos que marcaron un mes de protesta

Desde la furia por el precio del subte hasta el consenso por otra Constitución

1- El grito subterráneo

  • La semana previa al 18 de octubre, estudiantes secundarios se convocaron a través de redes sociales para evadir los molinetes en diversas estaciones del subte como protesta al aumento del transporte público más usado en Santiago, con 2,6 millones de pasajeros diarios.

2- Toque de queda

  • El primer fin de semana de estallido, el presidente Sebastián Piñera decretó estado de emergencia, sacó los militares a la calle por primera vez en democracia y declaró toque de queda durante siete noches; las dos primeras semanas ocurrieron la mayoría de las 22 muertes que se dieron hasta ahora en las protestas.

3- La gran marcha

  • Tras la primera semana, más de un millón de personas, de manera pacífica, se concentraron en la llamada "marcha más grande Chile", reclamando el derecho a la educación y salud pública y cambios al sistema jubilatorio; se fortaleció el clamor por una reforma a la Constitución, vista como la madre de las desigualdades.

4- Tímidas reformas

  • Las protestas ciudadanas siguieron sin pausa; a cuentagotas y en cámara lenta, el gobierno fue echando marcha atrás a su programa, enfocado en los empresarios con reformas tributarias a favor de los inversionistas y un rechazo a reforzar ese Estado que la calle siente ausente en temas sociales.

5- Plebiscito

  • Senadores, diputados y dirigentes partidarios, de izquierda a derecha, llegaron a un acuerdo histórico para convocar a un plebiscito en abril de 2020 con el fin de decidir entre dos opciones que permitirán cambiar la Constitución.

El Mercurio / GDA

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