Dividir Afganistán como Corea, uno de los escenarios posibles
La partición norte-sur del país es una de las hipótesis para después de la guerra
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TASHKENT, Uzbekistán.- Al Norte, una república Afgana del Norte; al Sur, una república Afgana del Sur, o Pashtunistán.
En el peor escenario político postalibán, un virtual rompecabezas étnico-político-diplomático, la división de Afganistán es una hipótesis que intelectuales, analistas políticos y diplomáticos de esta capital no descartan.
"Así como Corea quedó dividida en dos, por el famoso paralelo 38, la división de Afganistán podría darse tomando como punto de separación la cadena montañosa del Hindu Kush", dijo a LA NACION el profesor Aziz Djuraev, experto en lingüística de la Universidad estatal de Tashkent.
"La división de Afganistán sería una solución porque daría un Estado tanto a los afganos uzbekos y tadjikos, que están en el Norte y luchan para deshacerse de los talibanes (de etnia pashtún), y también a los pashtún que viven en el sur del país, que pretenden su propio Estado", agregó.
La división en dos entidades políticas de Afganistán, un país desintegrado por décadas de guerra, formado por etnias que luchan entre sí desde hace tiempo, implicaría que los territorios que hoy están en manos de la opositora Alianza del Norte, sumados mañana a la estratégica ciudad de Mazar-e-Sharif, Kunduz, Taloqan y parte de Kabul, podrían transformarse en un Estado independiente, con un gobierno formado por las etnias uzbekas, tadjikas, turkmenas y hazaras (actuales componentes de la heterogénea Alianza del Norte).
El gobierno de la república meridional, en cambio, sería esencialmente pashtún, la etnia mayoritaria en Afganistán (la misma de los talibanes y del ex rey Zahir Shah), que comprende aproximadamente el 38% de la población de este país, que está repartida al este y al sur del territorio.
Las etnias y tribus afganas, sin embargo, no son las únicas protagonistas de este complejo rompecabezas. También hay que tener en cuenta los intereses encontrados de los principales actores del teatro de guerra: Estados Unidos, Paquistán, India, Rusia e Irán, por mencionar a algunos, que aspiran a un Afganistán unido y multiétnico.
Mientras que el régimen de Islamabad del general Pervez Musharraf, ahora aliado con los Estados Unidos, dijo claramente que el futuro gobierno de Afganistán no puede excluir a los talibanes, o al menos aquellos "moderados", India, Irán y Rusia sostienen exactamente lo contrario. Los tres países, que apoyan sin medias tintas a la opositora Alianza del Norte, serían favorables a la presencia pashtún en un futuro gobierno, pero no de extremistas talibanes.
Volver a la Guerra Fría
Lo cierto es que en una hipotética (y temida) división de Afganistán, "la parte septentrional contaría con el apoyo de Rusia", confió a esta enviada un diplomático occidental, que consideró que esta alternativa "podría ser el fruto del fracaso total de la actual operación militar aliada".
En un virtual escenario de Guerra Fría, en tanto, la parte meridional, donde los extremistas talibanes podrían reciclarse en un gobierno de "talibanes buenos", tendría el apoyo de Paquistán. "Los Estados Unidos vigilarían ambas entidades políticas", consideró el mismo diplomático, que no ocultó que preferiría ver a un protectorado de las Naciones Unidas tomando las riendas del complicado "day after".
Aunque resulta algo desconcertante, la idea de una división de Afganistán no es nueva.
Surgió en el siglo XIX, cuando en el denominado Gran Juego los imperios ruso y británico se peleaban por conquistar esta estratégica zona de Asia Central. Según recordó Bahadir Bergashow, profesor de Relaciones Internacionales, en 1893 los británicos trazaron la denominada "línea Durand" para marcar los límites orientales de Afganistán, separando en forma neta un gran número de tribus pashtún en la entonces India imperial, en territorios que hoy forman parte de Paquistán.
De ahí los conflictos que, durante años, enfrentaron a Afganistán con Paquistán, y la razón por la que los afganos llaman Pashtunistán la parte occidental de Paquistán (donde un 12% de la población es pashtún).
Si bien consideró "probable" una división de Afganistán, el profesor Bahadir consideró esta hipótesis "prácticamente imposible".
¿Por qué? "China y Rusia, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, vetarían de inmediato esta resolución, porque interpretarían a la república del Norte como una expansión de facto de la influencia política y estratégica de Uzbekistán", dijo.
Y recordó que esta ex república soviética de 24 millones de habitantes se ha alineado sin medias tintas con los Estados Unidos -por algo cedió su territorio al emplazamiento de al menos 2000 efectivos-, a diferencia de su vecino Tadjikistán, que sigue bajo una fuerte influencia de Rusia.
Anvar Nazirov, politicólogo del Instituto Francés de Estudios sobre Asia Central (Ifeac), también consideró la división de Afganistán "un escenario posible". Sobre todo teniendo en cuenta que después de varios años de guerra en el corazón de Europa, Bosnia quedó dividida en dos entidades políticas -una federación croato-musulmana y una república serbia-.
"El problema afgano no es sólo de Afganistán", opinó Nazirov, que como los demás analistas, consideró "imposible" pronosticar el futuro. "Será un proceso muy largo -se animó a vaticinar-, que no se limitará a las operaciones militares, sino que, aunque suene extraño, se complicará cuando llegue la paz."
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