Eduardo Frei: "Chile está al borde de la ingobernabilidad"

El ex mandatario criticó al actual jefe de Estado por "no escuchar a la gente"
Valeria Shapira
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6 de agosto de 2011  

Fue duro durante la campaña que, en 2009, llevó a la presidencia de Chile a su entonces rival electoral, Sebastián Piñera. Ahora lo es todavía: "Lo que ocurre hoy en Chile es que un presidente con apenas el 26% de imagen positiva lidera un gobierno que no escucha a la gente".

De paso por Buenos Aires, en medio de las protestas estudiantiles y los cacerolazos en su país, Eduardo Frei, hombre clave de la Concertación, actual senador y presidente de Chile entre 1994 y 2000, en diálogo con La Nacion, opinó: "Piñera concibe al gobierno como una empresa; reemplaza ministros cada semana; habla por televisión y cambia de opinión tres o cuatro veces al día y, fundamentalmente, actúa con muy poca transparencia. Chile está al borde de la ingobernabilidad".

-Si el descontento es tan general, ¿por qué es el problema educativo el que dispara la reacción opositora?

-Porque los jóvenes no se sienten escuchados. Nacieron en democracia y no tienen respuestas. Lo único que ven es un presidente que considera la educación como un bien de consumo.

-Desde el retorno de la democracia en Chile, se destacó que la mayoría de los gobiernos tuvo índices de transparencia muy aceptables. ¿Esto no sucede ahora?

-No. Vivimos en un país donde la mayoría se siente abusada por la letra chica, los contratos que se renuevan sin procedimientos claros, las promesas de campaña incumplidas. Hay que terminar con el lucro en Chile, donde veníamos de una tradición de servicio público honesto. Hoy se habla todo el tiempo de "conflicto de intereses", para ocultar que se trata, literalmente, de corrupción. Piñera nunca terminó de desprenderse de sus empresas, y nombra ministros que han tenido participación en la dictadura.

-Además del educativo, hoy en Chile se escuchan otros reclamos. Por citar un tema de peso, durante la campaña electoral de 2009, el presidente Piñera afirmó que a los delincuentes se les iba a acabar la fiesta. Se insiste en que no ha cumplido.

-No cumplió. La seguridad ciudadana es un tema pendiente, e incluso ha empeorado. Tenemos cada vez más robos y más inseguridad. Yo creo que nunca hay que hablar de más. Una de las lacras de América latina es que muchos gobiernos sienten que son fundacionales; que todo lo que se hizo antes no existió; que es un desastre. Cuando nuestro presidente asumió, dijo que en 20 días se había hecho en Chile mucho más que en 20 años. Hace pocas semanas tuvimos una huelga de los trabajadores del cobre, cuya dimensión no se veía desde el gobierno militar. Prenda usted la televisión ahora, y vea lo que está pasando.

-Usted pone énfasis en la corrupción. Sin embargo, no siempre los casos de corrupción afectan a los gobiernos en las encuestas. La Argentina es un buen ejemplo.

-Es un error pensar que la corrupción no importa. Todos sabemos que para que los países avancen tenemos que terminar con la extrema desigualdad congénita que tenemos en América latina, y que no hemos podido resolver. Con gobiernos corruptos, lograr ese objetivo es imposible. La corrupción impide el crecimiento.

-Tanto en su país como en el resto de América latina, la oposición, los partidos políticos en general, están demostrando debilidad, bajo protagonismo.

-En los últimos 25 años, la democracia en América latina se ha consolidado. Y si uno ve el comportamiento de nuestros países en el actual contexto de crisis mundial, hemos sabido enfrentarla mucho mejor que en los años 30, los 80 y los 90. Lo que veo es que los partidos políticos se han desfondado, lo que resulta preocupante. Sin ellos, no hay democracia, no hay un régimen de poderes del Estado independiente, con plena autonomía para tomar decisiones dentro del régimen democrático. Los gobiernos pasan; los partidos políticos, no. El gran problema que tenemos es que la política en general está desprestigiada. No estamos siendo conducidos por los mejores, por los que tienen capacidad para marcar diferencias.

-Entonces ¿quiénes gobiernan?

-Los corruptos o los populistas. No son los que saben más ni los honestos ni los que creen en el valor de dialogar.

-¿El populismo puede cambiar el futuro de América latina?

-Tenemos gobiernos populistas; no son la mayoría, pero forman parte de esta coyuntura que preocupa. En Venezuela, por ejemplo, vemos un gobierno de ya casi 12 años, con una situación incierta hacia el futuro. Es un país que tiene las reservas más grandes de petróleo, y en el que al mismo tiempo más del 50% de la población vive en la pobreza. Resulta inconcebible, pero es así.

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