Edward Snowden pidió asilo político a Brasil a cambio de información

El ex analista de la NSA, acusado por la Estados Unidos por traición, mandó una carta abierta a los brasileños en medio la tensión entre Rousseff y Obama
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17 de diciembre de 2013  • 07:53

RIO DE JANEIRO.- Edward Snowden , el ex analista de la CIA que reveló el programa de espionaje masivo de Estados Unidos, manifestó en una "carta abierta al pueblo de Brasil" su predisposición para brindarles información sobre aquel plan de vigilancia que tuvo entre sus blancos al gobierno de Dilma Rousseff . Sin embargo, esa ayuda no será gratis. La ofrece a cambio de asilo político en el país más grande de Sudamérica.

En la carta, publicada hoy por el diario Folha de S. Paulo, Snowden dice que está impresionado por las fuertes críticas del gobierno brasileño al masivo programa de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA, por sus siglas en inglés) a las comunicaciones telefónicas y por Internet en todo el mundo, como la intercepción al celular de la presidenta brasileña. Por esta situación, la relación entre Brasilia y Washington pasa por el momento más tenso de los últimos tiempos.

Senadores brasileños han pedido ayuda a Snowden durante audiencias sobre las actividades de la NSA en Brasil, un importante centro de tránsito de los cables de fibra óptica para las comunicaciones internacionales.

"He expresado mi disposición de asistir, cuando sea apropiado y legal, pero desafortunadamente el gobierno de Estados Unidos ha trabajado duro para limitar mi capacidad de hacerlo, ¡llegando al punto de frenar el avión presidencial de Evo Morales para impedir que yo viaje a América latina!'', expresa la carta, traducida al portugués por el diario, que no publicó el original en inglés.

"Hasta que un país me otorgue asilo político permanente, el gobierno de Estados Unidos seguirá interfiriendo con mi capacidad de expresarme", agrega el analista informático en la carta.

Hasta el momento, la presidencia de Brasil y al Ministerio de Relaciones Exteriores no contestaron las llamadas para consultarles sobre la reacción oficial ante la oferta de Snowden. El "topo de la CIA" ya había pedido asilo previamente a Brasil, pero no lo había conseguido.

"La NSA y otras agencias de espionaje nos dicen que, por el bien de nuestra propia «seguridad» -en nombre de la «seguridad» de Dilma, en nombre de la «seguridad» de Petrobras-, anulan nuestro derecho a la privacidad e invaden nuestras vidas. Y lo hacen sin pedir permiso de la población de cualquier país, incluso la propia", denuncia Snowden en la carta.

"Hoy en día, si usted lleva un teléfono celular en San Pablo, la NSA puede rastrear dónde se encuentra, y lo hacen. [...] Cuando una persona en Florianópolis visita un sitio web, la NSA lleva un registro de cuándo sucedió y de lo que usted hizo en ese sitio. Si una madre en Porto Alegre llama a su hijo para desearle suerte en el examen, la NSA puede guardar el registro de la llamada para cinco años o más tiempo", añade.

En ese sentido, para el joven analista, la vigilancia sin criterio "amenaza con transformarse en el mayor desafío de los derechos humanos de nuestros tiempos".

Además, asegura que este programa de espionaje "nunca fue motivado por la lucha contra el terrorismo [como dice Estados Unidos]: son motivados por el espionaje económico, control social y manipulación diplomática". "Por la busca de poder", subraya.

El diario británico The Guardian fue el primero que publicó artículos sobre los programas de espionaje de la NSA en junio pasado, basados en algunos de los miles de documentos que Snowden entregó a Glenn Greenwald, periodista estadounidense que vive en Brasil, y a la cineasta norteamericana Laura Poitras.

En ese momento, el analista estaba refugiado en Hong Kong y luego viajó a Rusia, donde consiguió asilo por un año.

"Si el Gobierno brasileño agradece las revelaciones, sería muy lógico protegerlo", declaró Greenwald a Folha de S. Paulo.

Relación tensa

Según sendas investigaciones, Estados Unidos interceptó las comunicaciones de ciudadanos y miembros del gobierno de Brasil, incluso las de Rousseff, y de empresas como Petrobras. Como consecuencia, la mandataria canceló una visita de estado a Washington en octubre pasado, además de cuestionar públicamente el programa de espionaje.

La mandataria brasileña se ha unido a Alemania para presionar a las Naciones Unidas a que apruebe una resolución simbólica que tiene como fin extender los derechos de privacidad a todas las personas.

Rousseff también ha ordenado a su gobierno que tome varias medidas, como la instalación de cables de fibra óptica directamente a Europa y Sudamérica, en un esfuerzo por "divorciar" a Brasil de la columna vertebral de Internet controlada por Estados Unidos, que según los expertos ha facilitado el espionaje de la NSA.

La carta de Snowden se publicó un día después que un juez federal de distrito de Estados Unidos falló que la recopilación de millones de registros de llamadas telefónicas de estadounidenses por parte de la NSA infringe la prohibición constitucional de registros injustificados. Es probable que el caso llegue hasta la Corte Suprema.

Agencias AP y EFE

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