
EE.UU. defiende la decisión de asaltar la casa y no negociar
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WASHINGTON - Los comandantes militares en Irak y funcionarios del Pentágono defendieron ayer la decisión de arrasar la casa en Mosul donde se ocultaban los hijos de Saddam Hussein, en lugar de tratar de rodearla y obligarlos a rendirse, como hicieron los Estados Unidos en el caso del general Manuel Antonio Noriega en Panamá, en 1989.
"La alternativa de rodear la casa y esperar hasta que sus ocupantes salieran fue analizada y desechada", dijo a la prensa el Tte. Gral. Ricardo S. Sánchez, comandante de las fuerzas terrestres en Irak. "Los comandantes en el propio terreno -añadió- tomaron la decisión de avanzar y cumplir la misión de buscar, asegurar posiciones, capturar, o matar. Fue una decisión correcta."
Al arremeter contra la casa después de ser atacadas, desde adentro, con disparos de ametralladora, las fuerzas norteamericanas mataron a los dos hijos de Saddam y a otros dos individuos. Los oficiales afirmaron que aunque se había perdido la oportunidad de obtener datos de inteligencia de parte de ellos, los dos hermanos fueron culpables de su propia muerte.
"Si una persona está decidida a pelear hasta morir, bien pueden tener esa oportunidad", dijo el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. "No fue una decisión que tomaron los Estados Unidos sino una decisión que tomó la gente que estaba en la casa", agregó.
George Bush dijo anteayer que la muerte de los hijos de Saddam fue "la señal más clara de que el anterior régimen sucumbió y ya no volverá".
La captura de los hijos hubiese puesto al descubierto un filón de datos de inteligencia, además de marcar puntos en favor en términos de propaganda, permitiendo a los iraquíes llevarlos ante un tribunal público, señalaron los oficiales aliados.
"Queríamos que fuesen sometidos a juicio, pero sucedió lo que sucedió", dijo Gerard Russell, vocero de la cancillería británica, a la agencia AFP, en Basora. "Lo que importa -añadió- es que los iraquíes ahora saben que Saddam y su régimen no volverán y que en Irak rige un Consejo de Gobierno transitorio."
Esperar a que los dos hijos salieran de la casa planteaba varios riesgos, según los jefes militares. Que lograran huir era uno de ellos. El segundo piso de la casa estaba fortificado con vidrios a prueba de balas y barricadas, y los comandantes aliados temían que pudiera haber algún túnel de escape hacia edificios aledaños. "La clave del éxito de una operación como ésa es hacerla velozmente y en secreto", indicó el subsecretario de Defensa, Paul D. Wolfowitz, ante un grupo de periodistas en el Pentágono. "Eso es lo más importante -continuó- y sería odioso para mí estar en estos momentos aquí preguntando cómo pudo ser que nuestras fuerzas hayan tardado tres horas y los hijos hayan logrado huir."
Un cerco
Según los comandantes, haber tendido un cerco alrededor de la casa durante mucho tiempo hubiese dado tiempo a los guerrilleros para disparar contra los 200 efectivos norteamericanos que la rodeaban. El general Noriega se rindió después de enfrentarse durante 10 días contra fuerzas norteamericanas, pero el militar panameño se había refugiado en la embajada del Vaticano en Panamá, evidentemente un blanco más problemático que la casa en Mosul. Finalmente, funcionarios del gobierno norteamericano sostuvieron que capturar vivos a los hijos podría haberlos convertido, ante los ojos de los guerrilleros, en flamantes símbolos de la ocupación norteamericana y en un elemento para unirse a la resistencia. "Nadie está sentado aquí para inventar justificaciones. Lo importante es que en Irak corre la noticia de que esos tipos se han ido para siempre", afirmó un alto funcionario.
En algunas reuniones en la Casa Blanca, algunos asesores expresaron su alivio de que la operación militar se haya producido justo cuando surgían nuevos detalles que sugerían que el gobierno norteamericano y la CIA manipularon informaciones de inteligencia respecto del programa nuclear de Irak.
Bush nunca analizó el hecho de que Saddam no ha sido atrapado, aunque uno de sus principales asesores advirtió que aún no hay pruebas claras de que estuviera vivo. Un argumento en favor de capturar a los hijos fue que acaso supieran dónde se ocultaba el padre.
"¿Habrían sido extraordinariamente útiles y valiosos para nuestros servicios de inteligencia? Sin duda", afirmó Barry McCaffrey, un ex comandante durante la Guerra del Golfo. "¿Habría sido sumamente valioso someterlos a juicio ante el propio pueblo iraquí? Sin duda. Pero no tiene sentido haber corrido el riesgo de que lograran escapar", añadió.
Los comandantes señalaron que las reglas de combate para esa misión fueron establecidas entre las 12 horas que pasaron desde que un informante iraquí les pasó a los militares norteamericanos el dato acerca del lugar donde se encontraban los hijos de Saddam el lunes a la noche hasta el comienzo de la operación, a las 10 del martes.
Sánchez reveló que los norteamericanos primero trataron de persuadir a los sospechosos para que se entregaran, a través de un intérprete. Pero cuando irrumpieron en la casa, los soldados fueron atacados con armas livianas y tres de ellos resultaron heridos.


