EE.UU.: La transición se tensa con nuevos cruces y la ofensiva legal del trumpismo

Trump perdió las elecciones del 3 de noviembre frente a Joe Biden
Trump perdió las elecciones del 3 de noviembre frente a Joe Biden Fuente: AFP
Rafael Mathus Ruiz
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10 de noviembre de 2020  • 18:22

WASHINGTON.- La transición política en Estados Unidos se tensó aún más, encerrada en un limbo dominado por nuevos cruces políticos, trabas burocráticas, una inédita ofensiva legal del trumpismo contra la elección, un presidente que aún promete salir victorioso y un presidente electo que tildó de "vergüenza" el rechazo a su victoria, y que ya habla sobre el futuro con otros líderes globales.

Joe Biden, el presidente electo de Estados Unidos, relativizó el complejo escenario político en el que cayó Estados Unidos y se mostró tranquilo y confiado al responder preguntas de la prensa en Wilmington, Delaware, en que el cambio de gobierno continuará su curso, y, llegada la instancia, será proclamado por el colegio electoral y jurará el próximo 20 de enero como 46º presidente del país. Pero Biden fue duro también cuando le preguntaron qué pensaba del rechazo del presidente, Donald Trump, a conceder su derrota: "Creo que es una vergüenza", afirmó.

Biden dijo que su equipo ya había comenzado a trabajar en la transición y que el rechazo de la Administración Trump a reconocer su victoria "no detiene eso". Ayer, Biden mantuvo conversaciones con los líderes europeos Angela Merkel, de Alemania; Emmanuel Macron, de Francia, y Boris Johnson, del Reino Unido, entre otros mandatarios. "Les estoy diciendo que Estados Unidos ha vuelto. Estamos de vuelta en el juego", afirmó.

Pero mientras Biden le daba forma a su futuro gobierno, los republicanos insistían en esperar la confirmación oficial de los resultados y el desenlace de las demandas presentadas por la campaña de Trump en la Justicia. Con el respaldo la cúpula oficialista en el Congreso, Trump y su campaña ampliaron su ofensiva legal para impugnar la victoria de Joe Biden en la elección presidencial, al presentar una nueva demanda en Pensilvania, el estado que terminó de sellar el triunfo de Biden. Además, el Departamento de Justicia autorizó a los fiscales federales del país a investigar "acusaciones creíbles" de fraude, una movida repudiada por los demócratas.

"¡GANAREMOS!", insistió ayer Trump en Twitter.

En otra señal del respaldo republicano a Trump, el secretario de Estado, Mike Pompeo, desconoció los resultados de los comicios en una rueda de prensa en el Departamento de Estado cuando le preguntaron si había comenzado a trabajar con la gente de Biden para asistir al futuro gobierno.

"Habrá una transición fluida a una segunda administración Trump", desafió Pompeo.

No fue la única movida inusual del gobierno de Trump. El fiscal General, William Barr, envió ayer un memorando a los fiscales federales en todo el país en el que los autoriza a investigar acusaciones "claras y aparentemente creíbles de irregularidades que, de ser ciertas, podrían afectar el resultado de una elección federal en un estado individual". Barr dio luz verde a sus fiscales para llevar adelante esas investigaciones antes de la certificación de los resultados, el paso formal antes de que el colegio electoral termine de ungir a Biden como presidente electo.

"Ahora que la votación concluyó, es imperativo que el pueblo norteamericano pueda confiar que nuestras elecciones fueron conducidas de una manera que el desenlace refleja con precisión la voluntad de los votantes", indicó Barr en su memo a los fiscales.

Con todo, Barr dice en su mensaje que cualquier investigación que no tenga un impacto en los resultados debe dejarse para después de la certificación de los resultados, y le pide a los fiscales que se manejen con un compromiso absoluto a la neutralidad. Pero Trump tuiteó la noticia apenas se supo, y la movida generó malestar dentro del Departamento de Justicia porque muchos vieron un nuevo quiebre institucional: la agencia federal sigue desde hace varia décadas una política de manos libres para evitar influir en las elecciones, y suele mantenerse al margen de las denuncias de fraude, que recaen en los estados. Barr ya ha sido acusado en varias oportunidades de poner el Departamento al servicio de Trump y el trumpismo, al punto que los críticos del magnate lo llaman "el bufete de agogados de Trump".

A la movida del Departamento de Justicia, se sumó una nueva demanda de la campaña de Trump en Pensilvania, en la que solicitó en los tribunales una orden de emergencia para impedir que el estado certifique el resultado de lo comicios. Biden se impuso en Pensilvania por más de 46.000 votos, según el recuento oficial, un margen mayor al exigido por la ley estatal para gatillar un recuento. Pensilvania le permitió superar los 270 voto electorales para ser declarado ganador de la elección presidencial. La campaña de Trump alegó que Pensilvania creó un sistema de votación ilegal de "dos vías" para las elecciones generales con mayores exigencias y controles para las personas que votaron en persona que para las personas que lo hicieron por correo.

Transparencia

"La votación por correo del estado, en la que se emitieron casi 2,65 millones de votos, carecía de todos los sellos de transparencia y verificabilidad que estaban presentes para los votantes en persona", alegó la campaña de Trump en un comunicado.

Trump ha presentado demandas en Arizona, Nevada, Michigan y Pensilvania cuestionando la legitimidad del voto por correo, el escrutinio y los resultados, y también pidió un recuento en Wisconsin. Por ahora, nada indica que el mandatario vaya a cambiar rumbo, y las primeras demandas fueron desestimadas por falta de pruebas. La ofensiva legal de Trump se concentró solo en los estados que perdió y donde el voto por correo lo perjudicó. En Florida o en Ohio, dos estados que ganó y donde también se utilizó el voto por correo, la campaña de Trump ha aceptado los resultados.

Expertos legales ven poco aliento en la ofensiva legal de Trump, pero los republicanos en el Congreso le han dado su aval al mandatario. El líder del Senado, Mitch McConnell, dijo que Trump está "100% en su derecho" de llevar sus reclamos a la Justicia.

"El principio fundamental aquí no es complicado. En los Estados Unidos de América, todas las papeletas legales deben contarse y las papeletas ilegales no deben contarse", dijo McConnell en el Senado, haciéndose eco del mensaje trumpista. "El proceso debe ser transparente u observable por todas las partes, y los tribunales están aquí para resolver las inquietudes. Nuestras instituciones están construidas para esto. Tenemos el sistema establecido para considerar las inquietudes, y el presidente Trump está 100% en su derecho de investigar las denuncias de irregularidades y sopesar sus opciones legales", afirmó McConnell. Biden dijo que aún no había hablado con él, pero se mostró confiado en que, llegado el momento, trabajarán bien juntos.

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