Coronavirus: el fin de la asistencia de emergencia podría llevar a 15 millones de brasileños a la pobreza
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RÍO DE JANEIRO.– El pago del auxilio de emergencia cambió la economía de Vidigal, una favela de la zona sur de Río de Janeiro. Con dinero en los bolsillos, los más de 10.000 vecinos que viven en el morro, vecino de barrios privilegiados de la ciudad, calentaron el consumo en el peor momento de la pandemia de coronavirus. Pese a que muchas actividades estaban cerradas y miles de personas no podían salir a trabajar, los mercados incrementaron sus ventas y los precios de los alimentos subieron a la par de todo Brasil.
Tatiane Moraes de Sousa pasó a recibir unos 230 dólares mensuales de auxilio (como madre soltera recibió el doble del valor de la asignación, de 115 dólares). Fue un verdadero alivio, contó a LA NACION esta madre de dos hijos, en momentos en que la venta de ropa –su actividad– quedó completamente paralizada. Su economía gozó así de relativa salud y pudo cubrir las cuentas.
Pero a medida que se acerca fin de año, la calma que ofreció la red de contención oficial –cuya última cuota será en diciembre– abrió paso a la incertidumbre y el miedo por lo que vendrá. "Estoy segura de que será difícil para muchos de nosotros. No está fácil encontrar trabajo", dijo De Sousa. Su preocupación se repite en millones de hogares brasileños. Unos 60 millones que recibieron el auxilio pueden quedar desprotegidos a partir del 1º de enero, cuando terminará el programa de apoyo económico a informales y desempleados, clave en el repunte de la popularidad de Jair Bolsonaro.
En un escenario considerado optimista, Brasil ampliará ese día en por lo menos 15 millones el número de pobres, elevando la cifra a más de 65 millones, según un reciente informe de la Fundación Getulio Vargas (FGV).
Marcelo Neri, investigador de la FGV, dijo que el escenario más optimista es poco probable debido a la destrucción de puestos de trabajo, principalmente en el sector de servicios, uno de los más afectados por el aislamiento social. "La incertidumbre hoy es cuántos millones más van a acompañar a esos 15 a una condición de pobreza", alertó.

Las mejores condiciones de vida entre los más pobres ayudaron a que Bolsonaro, blanco de extendidas críticas por la gestión sanitaria del Covid-19, alcanzara un 40% de aprobación en septiembre, el mejor número desde que comenzó su mandato, el 1º de enero de 2019.
La indefinición sobre el proyecto de un nuevo programa que suplante al auxilio de emergencia generó miedo de que muchos puedan quedar sin ningún beneficio. "Ese dinero vino para ayudar porque perdí mi ingreso. No quiero imaginarme lo que vendrá", contó De Sousa.
El 44% de los domicilios del país recibieron el beneficio, un número que crece en el norte y nordeste brasileño, donde lo percibió el 60%, según datos del Instituto Brasileño de Estadística. El ministro de Economía, Paulo Guedes, señaló que el gobierno descubrió en la pandemia a millones de "invisibles para la máquina del Estado", como empleadas domésticas, taxistas y vendedores ambulantes que perdieron su fuente de ingreso. Como consecuencia del desembolso récord, entre agosto de 2020 y el año pasado 15 millones de brasileños salieron de la pobreza, que cayó del 31% a 23,7%.
Paradójicamente, Brasil consiguió en medio de la peor crisis de su historia reducir la pobreza extrema al menor nivel en 44 años gracias al auxilio, explicó Neri a LA NACION. El subsidio ya sufrió una disminución a la mitad en el valor de los pagos a partir de septiembre. "Fue una anestesia aplicada para aliviar los efectos de la pandemia. Pero como toda anestesia, tiene efecto temporal, comenzó a ser disminuida y ya no estará en 2021", añadió.
La discusión por la creación de un nuevo programa, de menor escala, se empantanó por la falta de consenso sobre cuál debería ser la fuente de financiamiento. Las diferencias, incluso, llevaron a una crisis dentro del gobierno por el rumbo de las cuentas públicas. Guedes, un férreo defensor del rigor fiscal, chocó con Bolsonaro, que al calor de mejoras en las encuestas demostró poco compromiso con el control del gasto.
El presidente decidirá el nuevo programa después de las elecciones municipales de noviembre para evitar que la discusión impacte en las campañas de aliados. El nuevo plan unificará otros ya existentes, como el Bolsa Familia, pero aún se desconoce el alcance y cómo será sustentado. Solo está claro, según anticipó Bolsonaro, que no existe espacio para extender el auxilio tal como fue este año. El gobierno habrá gastado a fin de año más de 50.000 millones de dólares en el auxilio, el equivalente a nueve años del Bolsa Familia.
La tragedia del coronavirus en Brasil, donde murieron más de 152.000 personas de Covid-19, promete ser duradero. El 31 de diciembre a la medianoche, al menos el equivalente a media población de Venezuela volverá a ser pobre ante un mercado de trabajo con las cicatrices abiertas por la crisis, consideró Neri. "Brasil está subiendo el valle de la pobreza y llegará a un abismo el 1º de enero. La caída espectacular de la pobreza de este año será seguida por una suba igual de espectacular".
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