El gobierno francés, en la mira por el operativo antiterrorista

Crecen las críticas por no haber podido detener con vida a Mohammed Merah
Luisa Corradini
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24 de marzo de 2012  

PARIS.- El gobierno francés enfrenta una viva polémica desatada en torno a la forma en que fue neutralizado Mohammed Merah, responsable de la matanza en un colegio judío , que murió anteayer cuando resistía a las fuerzas del orden que intentaban arrestarlo en su domicilio de Toulouse.

Un hombre despejando ayer su ventana de escombros en el edificio donde vivía Mohamed Merha, en Toulouse
Un hombre despejando ayer su ventana de escombros en el edificio donde vivía Mohamed Merha, en Toulouse Fuente: AFP

"¿Cómo es posible que la mejor unidad de la policía no consiga detener a un hombre solo?", reflexionó Christian Prouteau, fundador del Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional (GIGN), uno de los mejores cuerpos de elite de Francia. "Había que ahogarlo con gases lacrimógenos. No hubiera resistido cinco minutos", estimó el ex militar. "En vez de eso, lanzaron toneladas de granadas ensordecedoras. Resultado: pusieron al sospechoso en un estado psicológico que lo incitó a continuar su guerra", agregó.

Asediado durante 32 horas, el presunto autor de siete asesinatos cometidos en Montauban y Toulouse entre el 11 y el 19 de marzo, habría muerto, de acuerdo con las autoridades, de un balazo en la cabeza disparado "en estado de legítima defensa" por un francotirador del cuerpo antiterrorista RAID.

Sin embargo, los medios franceses citaron ayer el informe de la autopsia, que indica que Merah fue alcanzado por 20 impactos de bala, dos de ellos mortales.

Pese a las felicitaciones oficiales, la operación representa para las autoridades una suerte de fracaso, en la medida en que la consigna original había sido capturarlo con vida para poder interrogarlo y juzgarlo.

Para Jean-Dominique Merchet, especialista en asuntos castrenses, establecer un sitio militar en torno de Merah fue ineficaz. "El uso de granadas o gases incapacitantes hubiese sido más apropiado. O simplemente había que esperar que saliera de su casa y arrestarlo", señaló.

El jefe del RAID, Amaury de Hautecloque, justificó la lentitud de la operación por la voluntad de negociar con el asesino. En declaraciones a medios franceses, el militar insistió en la determinación de Merah: "Es la primera vez en mi vida que, durante una ofensiva, alguien lanza un violento contraataque contra nuestros hombres".

"Mientras avanzábamos con prudencia dentro el apartamento, Merah se abalanzó con tres Colt 45 de calibre 11.43 [el mismo modelo utilizado en los asesinatos], cuando nosotros utilizábamos armas no letales", detalló Hautecloque.

"Fue precisamente porque se hizo todo lo posible para detenerlo con vida que la operación duró 32 horas, aun a riesgo del propio RAID, que terminó con cinco heridos en sus filas", declaró a su vez el procurador de París, François Molins.

Pero los reproches más severos se centraron en las eventuales fallas de los servicios de inteligencia, que habrían permitido la cabalgata asesina de Merah. El autor de los siete asesinatos era conocido por la Dirección Central de Inteligencia Interior (DCRI), que lo había interrogado en noviembre de 2011, cuando regresó de uno de sus viajes a Paquistán.

Todo parece indicar que Merah no habría actuado solo, sino que pertenecería a un grupo jihadista internacional y habría efectuado varias visitas a Israel -para entrar en contacto con palestinos-, Siria, Irak, Jordania e Irán.

Fue el cruce de la dirección IP de la computadora de la madre del sospechoso y las fichas de la DCRI lo que consiguió llamar la atención sobre la familia Merah.

"La DCRI no tenía casi nada sobre Mohammed Merah. Era un individuo que no tenía actividad política o religiosa, sus fotos de viaje no mostraban nada de interesante y sus desplazamientos tampoco. No tenía por qué llamar la atención de los servicios", explicó un alto responsable de la policía.

El oficial definió a Merah como "un adolescente que se radicalizó solo, leyendo el Corán en prisión, donde estuvo desde los 16 años y que tenía problemas psicológicos. Nunca formó parte de la gente más vigilada, pues no se lo consideraba peligroso. Por otra parte, no utilizaba ni teléfono ni computadora".

Los cabos sueltos

  • Reacción tardía : el asesino en serie no era un desconocido para las autoridades; figuraba en la lista negra del FBI y la policía de Toulouse estaba al tanto de sus viajes a Afganistán y a Paquistán.
  • Exceso de fuerza : la consigna del presidente francés Nicolas Sarkozy era capturar con vida al objetivo para su interrogatorio, pero las fuerzas de elite le asestaron 20 disparos, dos de ellos mortales.
  • Un asedio muy largo : se esperó 32 horas con la presunta intención de desgastar psicológicamente al objetivo y para que los militares calibraran el estado emocional de Merah.
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