
El hijo de Margaret Thatcher se declaró culpable de actividades golpistas
Mark Thatcher admitió haber estado involucrado en el fallido golpe de Estado de 2004 para deponer al gobierno de Guinea Ecuatorial; pagó una multa y obtuvo la suspensión de su condena a 4 años de cárcel
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CIUDAD DEL CABO.- El ciudadano británico, Mark Thatcher, se declaró hoy formalmente culpable de estar involucrado en el fallido golpe de Estado del pasado año para deponer al gobierno de Guinea Ecuatorial.
A cambio de su confesión y el pago de una multa de tres millones de rands (unos 530.000 dólares), el encausado, de 51 años e hijo de la ex primera ministra británica, Margaret Thatcher, obtuvo la suspensión de su condena de cuatro años de cárcel.
La documentación referida a la declaración y la sentencia, fruto de un acuerdo alcanzado entre la fiscalía y la defensa, fue presentada por el fiscal, Anton Ackerman, al juez de la Ciudad del Cabo, Abe Motala.
Ackerman, durante la presentación de argumentos dijo que era en interés de la administración de la justicia que el caso fuera resuelto a la mayor brevedad posible.
El acusado colaborará en futuras investigaciones sobre este asunto, según dijo Ackerman al referirse al acuerdo.
Thatcher admitió que financió el alquiler de un helicóptero a pesar de sus posteriores sospechas de que podría ser utilizado en actividades mercenarias.
En la documentación se incluyen declaraciones de Thatcher, quien confirma que su amigo Simón Mann, presunto cerebro de la asonada, le indicó que iba a involucrarse en un negocio de transporte aéreo en la región del oeste africano.
A este efecto Mann, según las declaraciones de Thatcher, le pidió ayuda para alquilar un "Bell Jet Ranger III", lo que aceptó.
A principios de diciembre de 2003 Thatcher fue informado de la venta dos helicópteros "Alouette II", y a este efecto contactó a Crause Steyl, quien operaba su propio servicio de ambulancias aéreas desde Johannesburgo.
Tras conversaciones con Steyl, Thatcher comenzó a dudar de las verdaderas intenciones de Mann y sospechó que el negocio de transporte aéreo en el oeste africano no era más que otra actividad mercenaria del ex militar británico de los Servicios Especiales.
Pero a pesar de las sospechas, Thatcher, según confirma en sus declaraciones, decidió seguir adelante con el proyecto y en enero 2004 Mann le pidió que hiciera un depósito de 20.000 dólares para asegurar la reserva de uno de los helicópteros, lo que hizo.
"Poder reunirme de nuevo con mi familia no tiene precio y estoy convencido que todos vosotros, esposos o padres, estáis de acuerdo con ello", dijo Thatcher esta mañana a su salida del Tribunal.
Añadió que en el acuerdo alcanzado con la fiscalía se le impone no hacer declaraciones sobre el mismo.
En un comunicado oficial, la defensa hace constar que su cliente no fue acusado de estar involucrado directamente en el fallido golpe de Estado en Guinea Ecuatorial y únicamente su culpabilidad estriba en el alquiler del helicóptero en "circunstancias en las que debería haber ejercitado mayor cautela".
Por su parte la fiscalía confirmó que el pasaporte fue devuelto a Mark Thatcher, quien se encontraba en libertad bajo fianza, y que puede abandonar el país si así lo desea, aunque tiene la responsabilidad de ayudar en las investigaciones que se siguen sobre actividades mercenarias contra varios ciudadanos sudafricanos y extranjeros que residen en el país.
Thatcher, quien vive en Sudáfrica desde hace diez años, fue detenido el pasado 25 de agosto, acusado de financiar el supuesto golpe de Estado contra Obiang.
Tras su apresamiento, representantes de la fiscalía guineana viajaron a Sudáfrica para interrogar a Thatcher, pero los abogados de éste presentaron un recurso de amparo que pospuso la vista.
Las autoridades de Malabo enjuiciaron y sentenciaron a largas condenas de prisión a los miembros de un grupo de presuntos mercenarios conjurados para deponer a Obiang y que fueron capturados en la capital guineana en marzo pasado.
Por su parte Mann, junto a otros 69 hombres, pocos días después de los arrestos de Malabo, fue detenido en el aeropuerto de Harare (Zimbabue) acusado de contravenir la ley de armas y municiones al intentar comprar equipo militar a la empresa armamentista del Gobierno "con fines mercenarios".
Durante el juicio, la fiscalía acusó al grupo de formar parte de la intentona de golpe de Estado contra el Gobierno de Guinea Ecuatorial, acusación que siempre fue rechazada por la defensa.
Mann fue condenado a siete años de prisión, aunque en un comunicado presentado hoy por la defensa se indica que la justicia zimbabua ha revisado el caso y reducido su pena en tres años, comenzando el siete de marzo del pasado año, cuando fue encarcelado tras su arresto.
Fuente: EFE



