El peor asesino serial de Rusia ruega que permitan la pena de muerte

Mikhail Popkov, uno de los mayores criminales rusos, reconoció que se arrepiente de los asesinatos y le gustaría que su país estableciera la pena de muerte
Mikhail Popkov, uno de los mayores criminales rusos, reconoció que se arrepiente de los asesinatos y le gustaría que su país estableciera la pena de muerte Fuente: AFP
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6 de agosto de 2020  • 13:11

Mikhail Popkov es reconocido como el peor asesino serial de Rusia y cada vez que se conoce una novedad sobre su situación, la población se estremece. En esta oportunidad, Popkov reveló que desea que su país permita la pena de muerte.

El hombre, de 56 años, confesó dos nuevos asesinatos de mujeres en la década de 1990. Luego de ser declarado culpable de matar a 81 mujeres, el expolicía fue calificado como "el hombre lobo" cuando se conoció que, además, había violado a muchas de sus víctimas.

Popkov expresó en sus últimas declaraciones que quiere que Rusia establezca la pena de muerte. Sus dichos llamaron la atención porque es la primera vez que el convicto manifestó su pesar por su horrible catálogo de crímenes.

"Hubo momentos en que pensé que la pena de muerte era mejor. Tengo mucho de que arrepentirme. Es un deseo natural de cualquier persona, arrepentirse, y he tenido mucho tiempo para pensar", reconoció el asesino.

Una de las mayores inquietudes que los crímenes de Popkov despiertan en los investigadores es la cantidad real de víctimas. Según los últimos cálculos, se estima que arrebató la vida de más de 200 personas. Sin embargo, cuando le preguntaron a cuántas mujeres había asesinado en total, Popkov prefirió no dar precisiones: "No conté el número de mis víctimas", dijo.

Popkov está cumpliendo una sentencia de cadena perpetua en una colonia penal de trabajos forzados y, durante la pandemia provocada por el coronavirus, se puso a trabajar en la producción de máscaras faciales.

El asesino serial comenzó su serie de crímenes en 1992, pero fue capturado en 2012, luego de que la policía vinculara restos de ADN recogidos en su jeep Niva con el encontrado en algunas víctimas. Tres años después de su condena de 2015 por 22 asesinatos, Popkov confesó haber matado a 59 personas más, aunque la policía solamente encontró evidencia de 56 de esos casos.

El ruso aseguró querer "purgar" a la ciudad de Angarsk, de donde era oriundo, de lo que él consideraba "mujeres inmorales". Para ello, sostuvo, únicamente "castigaba" a aquellas que aceptaban su invitación a tomar un trago. A la mayoría las asesinó durante la noche, después de encontrarlas en la calle y ofrecerles un aventón; en tres ocasiones, cuando estaba de servicio a bordo de su móvil policial.

En cuanto a modus operandi, muchos de los asesinatos los cometió con un hacha, aunque "el maníaco de Angarsk" -como pasó a ser conocido por sus brutales métodos- también utilizó martillos, cuchillos, destornilladores, punzones, garrotes, bates de béisbol y tacos de billar, entre otros objetos.

Popkov solía arrojar los cuerpos mutilados en bosques, a la orilla de la carretera e incluso en el cementerio de su ciudad natal, donde de vez en cuando ganaba algo de dinero extra trabajando como sepulturero.

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