El perfil del “hombre bomba”

Hasta ayer eran menores de 30, solteros y militantes palestinos
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28 de enero de 2002  

JERUSALEN.- En los últimos 16 meses de enfrentamiento entre israelíes y palestinos se han registrado unos 30 atentados suicidas en territorio israelí, y el de ayer es el séptimo que tiene lugar en el centro de Jerusalén en menos de nueve meses.

Sin embargo, ésta es la primera vez que una mujer palestina se inmola desde que las organizaciones terroristas islámicas como Hamas o la Jihad Islámica comenzaron este tipo de ataques, en 1994.

Aun dentro de la psicosis que reina en Israel en los últimos meses, las mujeres palestinas eran objeto de revisiones mucho menos rigurosas que los hombres, política que los organismos de seguridad de este país revisan en estos momentos.

De hecho, ante el recrudecimiento de la violencia y de las represalias israelíes, dirigentes islámicos de Cisjordania y Gaza dieron luz verde recientemente a la posibilidad de que también las mujeres se conviertan en atacantes suicidas, reveló ayer el diario israelí Haaretz.

Hasta ahora, el prototipo del kamikaze palestino eran los hombres solteros menores de 30, la mayoría militantes de los grupos radicales islámicos Hamas o Jihad Islámica.

Según informó la televisión de la organización integrista libanesa Hezbollah, la terrorista que ayer cometió el atentado en Jerusalén era estudiante de la universidad de Al-Najah, en la ciudad cisjordana de Nablus, considerada un semillero de “hombres bomba”.

De hecho, fuentes policiales confirmaron que se trata de la sexta persona de esa universidad palestina que se inmola en un ataque contra objetivos israelíes desde que comenzó la actual intifada, que hoy cumple 16 meses.

Otros centros de reclutamiento son las mezquitas, los colegios y las instituciones religiosas. Las personas elegidas deben mostrar una particular dedicación por los principios del islam, y gradualmente también se interiorizan en temas políticos y en la causa palestina.

Los potenciales suicidas pasan cada vez menos tiempo con sus familias mientras se dedican al estudio religioso y a la preparación espiritual. Además, se los adoctrina sobre las recompensas que recibirán si sacrifican sus vidas (entre otras maravillas, se les perdonarán todos sus pecados y tendrán un lugar reservado en el paraíso) y se les asegura que sus seres queridos recibirán una pensión de por vida si ellos mueren.

Algunos medios han especulado con que los terroristas suicidas se drogan antes de cometer un atentado, pero esto iría contra sus estrictos principios religiosos, afirman los expertos.

Los ataques son planeados meticulosamente, dentro de los lineamientos de una operación militar, de modo de asegurar el máximo impacto público.

El kamikaze es avisado uno o dos días antes sobre cómo y dónde debe inmolarse, y en algunos casos lo acompaña un equipo de apoyo hasta el lugar de la detonación. A esas alturas, sin embargo, el terrorista ya está convencido sobre su misión.

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