El "rey Bibi": cómo hizo Netanyahu para seguir manejando los hilos de Israel

El primer ministro, que gobernó Israel durante 13 años, se encamina hacia su quinto mandato tras las elecciones de ayer
El primer ministro, que gobernó Israel durante 13 años, se encamina hacia su quinto mandato tras las elecciones de ayer Fuente: AFP
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10 de abril de 2019  • 12:23

Fuera de Israel , a muchos les cuesta creer el éxito de Benjamin Netanyahu . Una columna de opinión del diario Haaretz explica que el primer ministro, que gobernó durante 13 años y hoy se encaminaba hacia un quinto mandato, es visto en el exterior como alguien corrupto, autocrático e impulsor de divisiones.

En Israel algunos también piensan de esta manera, pero son muchos los votantes que no imaginan el gobierno sin "Bibi". En un país que se inclina cada vez más a la derecha, la idea de reemplazarlo en las elecciones que se celebraron ayer significaba un salto de fe demasiado grande. Y su rival el general Benny Gantz no logró hacer que ese salto valiera la pena.

Para muchos Israelís, el premier es alguien que cumple con sus promesas, que los mantiene seguros, que robusteció la economía y que puso a Israel en el mapa mundial con la bendición y apoyo incondicional de su amigo Donald Trump .

Esta eventual victoria le permitirían a Netanyahu, de 69 años, convertirse a fines de este año en el primer ministro con más tiempo en el poder en la historia del estado de Israel, superando al legendario David Ben Gurion. A continuación las razones detrás del éxito de Netanyahu:

Economía y seguridad

Para Netanyahu esta elección se trató de reiterar que nadie está mejor capacitado que él mismo para garantizar la seguridad y la prosperidad del país. "Seamos sinceros con nosotros mismos ", dijo Michael B. Oren, ex embajador israelí en Washington a The New York Times. "Nuestra economía es excelente, nuestras relaciones exteriores nunca fueron mejores y estamos seguros. Tenemos a un hombre en la política durante 40 años: lo conocemos, el mundo lo conoce, incluso nuestros enemigos lo conocen". Este párrafo resume la visión de los votantes de Netanyahu. En Israel no hay crisis económica, el PBI per cápita de 40.000 dólares anuales es hoy mayor que el de Gran Bretaña, de 39.000, y tampoco hay grandes conflictos sociales. Además diferencia de otros momentos, esta elección no se hizo en el contexto de una amenaza palestina o externa a la seguridad Israel.

Experiencia

Netanyahu gobierna Israel desde el 31 de marzo de 2009, es decir desde hace diez años. Fue jefe de gobierno por primera vez entre junio de 1996 y julio de 1999, durante tres años. En tanto, Gantz, de 59 años y exparacaidista cuenta con la experiencia de ser exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa. No es poco en un país donde la seguridad es primordial, pero el tema es que Gantz no era visto como un político hace apenas seis meses. Los votantes de Bibi se resistieron a permitir que alguien menos experimentado tome el control.

Una campaña despiadada

Según Haaretz, el primer ministro realizó "una campaña despiadada y brillante, anticipando casi todos los movimientos de sus rivales. Nadie se ha acercado siquiera". Para varios analistas, apeló también a una "campaña del miedo" que consistió en presentar a su Gantz como un hombre de izquierda e incluso "mentalmente inestable". Pero Netanyahu no solo atacó a su rival, también fustigó a la prensa y neutralizó así parte del impacto de sus acusaciones de corrupción. El fiscal general Avichai Mandelblit tiene previsto acusarlo a mitad de año por el cobro de millonarias coimas, fraude a la administración púbica y exceso de confianza. Si finalmente Netanyahu lográ formar gobierno, como se espera, tendrá oxígeno político para sobrevivir al largo proceso de apelaciones.

La ayuda externa

La campaña de Netanyahu se centró también en sus estrechas relaciones con los líderes nacionalistas de derecha, como el presidente brasileño Jair Bolsanaro y el primer ministro indio, Narendra Modi. De estos amigos globales de Netanyahu, uno fue fundamental: el presidente Donald Trump. El aliado más cercano de Israel en Estados Unidos benefició a Netanyahu varias veces. Primero trasladó la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén. Y en las últimas semanas le brindó dos regalos sensacionales: el reconocimiento de la soberanía israelí de en los Altos del Golán y el r econocimiento de la Guardia Revolucionaria de Irán como grupo terrorista. Ambas movidas sin precedente fueron grandes victorias para Netanyahu.

El giro de Israel a la derecha

No todo es mérito de Netanyahu. El primer ministro se benefició también del giro gradual de Israel hacia la derecha.Israel es un país de centro-derecha, y Netanyahu reunió suficientes votantes de derecha para derrotar el centro. El Partido Laborista, de centroizquierda que dominó la política israelí durante los primeros 50 años de existencia del país, no ha ganado una elección desde 1999.

Desde 2009, el primer ministro se ha vuelto cada vez más de derecha en un intento por proteger su flanco de otros rivales de la derecha, una estrategia que es a la vez peligrosa y políticamente efectiva.

Netanyahu con esta nueva elección parece ahora listo para ponerse al frente de una coalición de derecha aún más radical.

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