El riesgo que implica vivir sobre el "cinturón de fuego"
El 90 por ciento de los terremotos ocurre sobre esta serie de fallas tectónicas
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LIMA.- Perú se convirtió anteayer en el último país en sentir el calor -y la destrucción- del llamado "cinturón de fuego", que desata movimientos sísmicos en el Pacífico casi todos los días.
El "cinturón de fuego" se extiende a lo largo de la costa oeste de América, las islas del Pacífico Sur y el sudeste asiático. Lo componen una serie de fallas geológicas en las capas superiores de la corteza terrestre.
Estas fallas son los puntos de encuentro de las grandes placas continentales que conforman la corteza y que literalmente flotan en la lava del núcleo terrestre.
Las placas están en constante movimiento, chocando unas con otras o apartándose, causando presión en sus márgenes. Esta energía es liberada con erupciones volcánicas, cuando la lava es expulsada a través de fisuras en la corteza, o con terremotos, cuando la presión hace que la corteza ceda.
La mayoría de los sismos son suaves y ocurren bajo el mar, donde está la gran parte de los bordes de la placa continental, pero ocasionalmente se generan explosiones volcánicas, terremotos y deslizamiento de tierra.
"El sismo ocurrió en el área que se extiende a lo largo de toda la costa occidental de América del Sur, y donde en 1960 tuvo lugar uno de los terremotos más intensos conocidos hasta ahora, de una magnitud de 9,2 grados de la escala de Richter, comparable al de Sumatra que generó el tsunami del 26 de diciembre de 2004", dijo Enzo Boschi, presidente del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) de Italia.
El experto aludió así al fuerte terremoto de ese año en el Pacífico, que tuvo su impacto más devastador en la ciudad chilena de Valdivia, donde murieron unas 2000 personas.
"El de Perú fue un terremoto grave", dijo el director del Centro Nacional de Terremotos de Italia, Giulio Selvaggi, y agregó que "no fue particularmente profundo".
"Fue un clásico terremoto originado por el choque entre la placa de Nazca y la placa sudamericana, que se acercan a una velocidad de 8 centímetros por año", explicó Selvaggi.
Las dos placas están entre las principales del "cinturón de fuego", zona que se extiende unos 40.000 kilómetros y en la que ocurre el 90 por ciento de los terremotos.
Desde que un terremoto prácticamente destruyó, en 1582, la ya entonces importante ciudad de Arequipa, la historia del Perú ha estado vinculada con los movimientos sísmicos, aunque el recuerdo más trágico se remite al 31 de mayo de 1970, cuando un temblor dejó 75.000 muertos en el departamento de Ancash.
Arequipa volvió a ser seriamente afectada en 1600 y 1784; Lima quedó destruida en 1687; Cusco sufrió daños graves en 1650, y Trujillo soportó grandes tragedias en 1619 y 1715. Pequeños sismos que no dejan víctimas son moneda corriente todos los días en diferentes zonas del país.
Larga duración
Esta vez, los daños fueron mucho mayores por el tiempo extraordinariamente largo del temblor, que hizo mover la tierra durante casi dos minutos.
Más de 300 réplicas se sintieron desde entonces, una de ellas de hasta 6 grados, pero la mayoría muy leves e incluso imperceptibles.
Dentro del "cinturón de fuego" se hallan grandes urbes, como Los Angeles, San Francisco, Tokio, Hong Kong, Yakarta, Singapur y Seúl. La mayoría de ellas tiene estrictas reglas antisísmicas para las grandes construcciones, que, además de mitigar los daños materiales, salvan vidas. En estos centros urbanos las casas de adobe son una excepción.
Distinto es el caso de otras ciudades, principalmente de América Central y del Sur, donde la fiscalización y el control de las medidas de seguridad en la construcción no son rigurosos.
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