El sueño bifurcado de Rhodes
Por Narciso Binayán Carmona
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Uno de los mitos más caros a la gente "globalizada" de nuestro tiempo es aquel que dice que el ser humano ha sido cambiado por la tecnología. El resultado de las elecciones de Zimbabwe del 25 de junio dio un rotundo mentís a esa teoría: la nación shona votó por un partido; y la nación matabele, por otro.
En su realidad binacional, Zimbabwe sigue siendo como era hace un siglo. El dominio inglés no cambió nada y tampoco la inquieta presencia de una numerosa cantidad de colonos blancos.
Al morir, Cecil Rhodes (1852-1902) expresó: "¡Tanto que hacer! ¡Tan poco hecho!" Le habría dolido ver cómo había fracasado su sueño: ser el único hombre cuyo nombre bautizó a dos países: Rhodesia del Norte y Rhodesia del Sur. La independencia los cambió inmediatamente por Zambia y Zimbabwe, haciendo añicos su ingenua ilusión de que sus países duraran. "La gente no cambia el nombre de las naciones, ¿verdad?", preguntaba ansioso aquel hombre audaz, valiente, imprudente y convencido de la superioridad racial de su pueblo isleño, el inglés.
Uno de los más grandes aventureros de los tiempos modernos, Rhodes hizo mucho, pero olvidó algo fundamental: la gente. Dejó ambas Rhodesias en manos de su patria, pero se le escapó que la población no era inglesa, ni siquiera blanca, sino negra. Y en el Sur unió dos entidades políticas totalmente distintas: shonas y matabeles. Distintas y enemigas.
Las colosales ruinas de la cultura shona del siglo XIV en adelante, las construcciones en piedra que han dado su nombre a Zimbabwe, asombraron a los blancos desde que exploraron el Continente Negro. Duarte Barbosa, a mediados del siglo XVI, escribió acerca del rey: "Es un muy grande príncipe que tiene bajo su dominación a otros muchos reyes". Otros lusitanos siguieron y, después, aquel gran imperio fue cayendo, disgregado en reinos enemigos.
En tiempos modernos, no se creyó posible que aquellas obras en piedra pudieran haber sido factura de negros. Se elaboraron entonces teorías: que habían estado el Ofir de la Biblia que proveyó de tesoros al rey Salomón, o que habían sido el reino del "Preste Juan de las Indias", o que las habían hecho árabes u otros blancos. De todos modos, en el siglo XIX aquel antiguo imperio -Monomotapa- había desaparecido, aunque quedaban reyezuelos y dinastías.
Y a la vez nacía en el Sur el poderío zulu. Varios generales de Chaka huyeron del tirano. Zwangendaba cruzó el río Limpopo en 1835 y arrasó lo que quedaba del poderío shona. Lo siguió Mosilikatse (1840-1868), quien instaló su capital en Bulawayo y fundó el poder matabele. Con su hijo Lobengula (1868-1894), se enfrentó Rhodes y ahí nació el problema actual. Fueron años terribles: guerra, sequía, langostas y una plaga que abatió el ganado vacuno. Los matabeles se rindieron (1896), y luego los shona (1896).
La política del desprecio
En lo sucesivo "quedaron acantonados en las reservas nativas o fueron a trabajar al servicio de los blancos que se instalaron en un país de clima saludable. Fue más tarde cuando se habló del problema nativo, pero fue quizá demasiado tarde cuando percibieron los peligros de la "política de desprecio".
Nacieron la Unión Popular de Zimbabwe (1961), o ZAPU, y la Unión Nacional de Zimbabwe (1963), o ZANU, matabele y shanu respectivamente, dirigidas por Joshua Nkomo y Robert Mugabe. Vinieron la independencia blanca (1965), la guerrilla (1974-1981) y, finalmente, la independencia negra. A unos pocos años de convivencia amistosa siguió una situación espesa para los blancos y malas relaciones entre las naciones negras.
Así se llegó al 25 de junio de 2000. Los resultados fueron categóricos: en Mashonaland Oeste el partido de Mugabe, el presidente shona, logró el 63,40 por ciento; en el Este, el 75,3, y en el centro, el 76,11; y la oposición, 32,64, 21,20 y 22 por ciento, respectivamente. En cambio, en Matabelelandia Norte, la oposición obtuvo el 73,03, y en el Este, el 59,64 por ciento. En tanto, Mugabe logró el 22,49 y el 36,42.
Queda como curiosidad que en las dos grandes ciudades, Bulawayo, capital histórica matabele y Harare, capital shona, la oposición obtuvo tres cuartos de los votos. Hubo voto urbano político y voto rural étnico. La oposición ganó por ajustado margen, 46,69 frente a 46,66 por ciento de Mugabe. Como dijo su adversario Morgan Tsvangirai: "Pertenece al pasado".
El problema de la tierra de los blancos (la mejor mitad) queda pendiente. ¿Fue un recurso demagógico electoral o no? ¿Qué efecto producirá en Sudáfrica, donde el presidente Mbeki propicia una reforma agraria? Misterios.
El novelista Frederick Forsyth percibió lo que se le escapó a Rhodes. En "Los perros de la guerra", el "malo" le dice al "bueno": "Al fin de cuentas son negros y ningún diplomático europeo es capaz de distinguir entre dos negros". Luego del derrumbe de su plan, el "bueno" le dice: "El segundo error fue que presumió que todos los negros son iguales porque a usted le parecen iguales". Queda abierta la caja de Pandora.
Granjas
HARARE (DPA).- En un clima de gran tensión comenzarán hoy en Zimbabwe las negociaciones por la expropiación de 804 granjas de terratenientes blancos, tal como anunció el presidente, Robert Mugabe.
En la violencia previa a las negociaciones, por lo menos cinco personas fueron heridas ayer cuando soldados atacaron una marcha del opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MCD), en un barrio de Harare.






