Elecciones en Estados Unidos. Joe Biden, presidente electo: "Es el momento para sanar"

Biden se convertirá en el presidente de Estados Unidos en enero próximo
Biden se convertirá en el presidente de Estados Unidos en enero próximo Fuente: AFP
Rafael Mathus Ruiz
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8 de noviembre de 2020  • 05:01

WASHINGTON.- Joseph Robinette Biden será el próximo presidente de Estados Unidos. Luego de un largo y lento escrutinio que enervó al país y mantuvo al mundo en vilo, Biden, de 77 años, fue declarado ganador en una elección presidencial histórica que puso punto final a la tumultuosa presidencia de Donald Trump, y le otorgó un mandato para imprimir un giro en el liderazgo de la Casa Blanca y tratar de sellar las profundas divisiones en el país.

"Me siento honrado por la confianza y la confianza que has depositado en mí. Prometo ser un presidente que busca no dividir, sino unificar, que no ve estados rojos y estados rojos, todo lo que ve es Estados Unidos", dijo Biden, al abrir su discurso de victoria en un acto en Wilmington, Delaware.

"Es hora de dejar de lado la dura retórica. Bajar la temperatura. Para volver a vernos. Escucharnos de nuevo. Para progresar, debemos dejar de tratar a nuestros oponentes como a nuestro enemigo. No somos enemigos. Somos norteamericanos", continuó.

"Este es el momento de sanar en Estados Unidos", abogó.

Biden dejó en claro que su principal tarea será controlar la pandemia del coronavirus, y que el país pedía reunir "las fuerzas de la decencia y las fuerzas de la justicia", la ciencia y la esperanza para afrontar una de "las grandes batallas de nuestro tiempo": derrotar al virus, reconstruir prosperidad, combatir el racismo y el cambio climático.

Su llamado a la unidad recorrió todo su discurso: "Me postulé como un orgulloso demócrata. Ahora seré presidente de Estados Unidos. Trabajaré tan duro por aquellos que no votaron por mí, como por aquellos que sí lo hicieron. Dejemos que esta sombría era de demonización en Estados Unidos empiece a terminar, aquí y ahora". Es su principal desafío: unir a un país fracturado

En un giro inédito para Estados Unidos, Trump se negó a conceder su derrota, y reiteró sus denuncias de fraude luego de acusar a los demócratas de "robar" la elección. En un último intento por dar vuelta la historia, Trump reclamó en la Justicia la impugnación de votos por correo -una modalidad utilizada como nunca por la pandemia del coronavirus- en los estados donde esos sufragios le jugaron en contra. Pero sus primeras demandas fueron rechazadas. Trump amenazó con llevar la disputa hasta la Corte Suprema.

Biden asumirá la presidencia con 78 años el próximo 20 de enero y se convertirá en el mandatario más viejo en iniciar un primer mandato, luego de ocho años como vicepresidente y 36 años como senador por Delaware. Es el segundo católico en ser electo presidente después de John Fitzgerald Kennedy. Su compañera de fórmula, Kamala Harris, será la primera vicepresidenta mujer, afroamericana, hija de inmigrantes de Jamaica y la India.

El triunfo de Biden -que debe ser certificado por las autoridades antes de la votación del colegio electoral lo proclame presidente electo en diciembre- cerró una elección histórica y dramática que puso a prueba los nervios del país y el mundo durante cinco días de escrutinio a cuentagotas debido al aluvión de votos por correo, seguido minuto a minuto por millones de personas a lo largo de semana en la que pocos pudieron pegar un ojo o despegarse de los televisores. Al final, Biden logró la mayor cantidad de votos de la historia, casi 75 millones, y se encaminaba a obtener 306 votos electorales, la misma cantidad que consiguió Trump hace cuatro años. Biden reconstruyó el "muro azul" de los demócratas en Pensilvania, Wisconsin y Michigan, que Trump derrumbó en 2016, y se imponía en Arizona y Georgia, dos enclaves republicanos.

"Debemos dejar atrás la ira y la demonización. Es hora de que nos unamos como nación y sanemos. No será fácil, pero debemos intentarlo", había dicho Biden el viernes por la noche en un discurso en el que se ya se mostraba como presidente electo.

La declaración de victoria del demócrata desató una fiesta en las ciudades demócratas del país, desde Los Ángeles y Chicago, a Nueva York, Filadelfia y Washington, donde una multitud se congregó delante de la Casa Blanca para soltar un aluvión de emociones retenidas durante casi una semana, y, para muchos, cuatro años. "¡Lo hicimos!", fue el grito escuchado.

El camino de Biden a la Casa Blanca comenzó a allanarse el viernes, cuando pasó al frente en Georgia, un estado que Trump confiaba en ganar, y que los demócratas habían capturado en una elección presidencial por última vez en 1992, con Bill Clinton. Unas horas después, Biden también dio vuelta Pensilvania, su estado natal, luego de pulverizar una ventaja de Trump de más de 300.000 votos con el avance del recuento del voto por correo. La agencia de noticias AP, y las cadenas CNN y Fox News, NBC, ABC y CBS lo declararon ganador por la mañana, luego de que amplió su ventaja en Pensilvania.

Una elección histórica

Fue una elección acorde a 2020. Este año, millones de norteamericanos, sobre todo, demócratas, decidieron votar por correo para eludir el riesgo de contagio del coronavirus, una decisión que provocó una avalancha de votos ausentes, y alargó el escrutinio. Trump atacó durante todo el año al voto por correo, socavó su confiabilidad y lo tildó de fraudulento, al afirmar que sería utilizado para "arreglar" la elección. Nunca aportó pruebas, y su ofensiva, respaldada por varios republicanos, aniquiló cualquier intento por reforzar el sistema electoral a tiempo para los comicios. El resultado fue un recuento lentísimo, dispar, y un desenlace que se hizo esperar casi una semana y quedó embarrado por denuncias infundadas de fraude.

Crispado y extenuado, Estados Unidos aguardó impertérrito la definición de una decisión que, lejos de cerrar las divisiones en el país, apuntan a dejarlo aún más enfrentado.

Trump, su familia, sus más leales aliados y sus seguidores desplegaron una intensa campaña para deslegitimar el resultado con acusaciones de fraude en mensajes de texto y comunicados de la campaña, tuits, conferencias de prensa, monólogos en medios conservadores y manifestaciones. Hubo protestas a favor y en contra del conteo en las ciudades donde se estiró el escrutinio, como Filadelfia, en Pensilvana, o Phoenix, en Arizona, donde decenas de manifestantes trumpistas -algunos armados- se congregaron frente a la alcaldía con carteles que decían: "Cuenten votos legales" o "Detengan el robo".

Desde la misma noche de la elección, Trump se proclamó ganador y atacó la elección.

"Este es un fraude al público estadounidense", afirmó. "Esto es una vergüenza para nuestro país. Nos estábamos preparando para ganar estas elecciones. Francamente, ganamos esta elección. Ganamos esta elección", continuó. El jueves por la noche reforzó el mismo mensaje. "Si cuenta los votos legales, gano fácilmente. Si cuenta los votos ilegales, pueden intentar robarnos la elección", había dicho en otro explosivo mensaje en la sala de prensa de la Casa Blanca, que generó rechazo incluso dentro del oficialismo.

La declaración de victoria a favor de Biden lo encontró en el campo de golf de uno de sus resorts en Virginia. "¡GANÉ ESTA ELECCIÓN, POR MUCHO!", había tuiteado, justo antes de que los medios le dieron la elección a Biden. Al regresar a Washington vio los festejos en las calles desde su camioneta..

"Estas elecciones están lejos de haber terminado. Joe Biden no ha sido certificado como el ganador de ningún estado, y mucho menos de los estados altamente controvertidos que se dirigen a recuentos obligatorios, o estados donde nuestra campaña tiene desafíos legales válidos y legítimos que podrían determinar el vencedor final", afirmó Trump después, en un comunicado.

Biden había pedido durante toda la semana mantener la calma y respetar el conteo, sin dejar de mostrar confianza absoluta en que, una vez finalizado el escrutinio, sería declarado ganador. "En Estados Unidos, el voto es sagrado. Así es como la gente de esta nación expresa su voluntad. Y es la voluntad de los votantes, nadie ni nada más elige al presidente de los Estados Unidos", afirmó Biden, antes de que se cantara el resultado de Pensilvania, que le abrió la puerta a la presidencia.

Pero el desenlace de la elección, con un candidato ungido como presidente electo y otro decidido a desconocer su victoria auguró una dura pelea y sumó incertidumbre por el futuro del país y la perspectiva de una transición conflictiva que comprometiera la gobernabilidad futura.

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