Elecciones: ante el Papa, obispos argentinos pidieron a los candidatos "soluciones urgentes"

Ante el Papa, los obispos pidieron a quienes sean candidatos soluciones urgentes y efectivas
Ante el Papa, los obispos pidieron a quienes sean candidatos soluciones urgentes y efectivas Crédito: DPA
Elisabetta Piqué
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16 de mayo de 2019  • 06:43

ROMA.- Al reunirse hoy con el Papa, el tercer y último grupo de obispos en visita ad límina -de las regiones NOA, centro-Cuyo y Patagonia-, se refirió a las elecciones de octubre próximo y pidió que "quienes sean candidatos" -a nivel nacional, provincial y municipal-, "generosa y creativamente busquen y propongan las mejores soluciones, urgentes y efectivas, que salgan al encuentro de los más frágiles para asistirlos en su emergencia y promoverlos en su plena dignidad".

Francisco, que habló en general del país y que ante otro grupo había confesado que le dolía la polarización, a su turno alentó a los prelados a "tratar de pacificar los corazones, para que las ideologías no terminen tapando la verdad o impidiendo el diálogo de los que somos hermanos en una misma patria", según contó luego el arzobispo de San Juan, Jorge Lozano, que ofició de vocero de la reunión.

Francisco alentó a los obispos a "tratar de pacificar los corazones, para que las ideologías no terminen tapando la verdad o impidiendo el diálogo de los que somos hermanos en una misma patria"

En una carta de saludo que le entregaron al Papa, firmada por Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y vicepresidente segundo de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), los cerca de cuarenta obispos de la tercera y última tanda de la tradicional visita ad límina, también aludieron a la difícil realidad del país y a los cruciales comicios de octubre próximo. "Con Usted compartimos la preocupación por la situación de los más pobres y vulnerables de nuestra sociedad", señalaron.

"Pedimos a Dios que ilumine a quienes sean candidatos en las próximas elecciones de autoridades nacionales, provinciales y municipales, para que generosa y creativamente busquen y propongan las mejores soluciones, urgentes y efectivas, que salgan al encuentro de las necesidades de los más frágiles para asistirlos en la emergencia y promoverlos en su plena dignidad", agregaron.

Visita a la Argentina

Además, le recordaron que muchos fieles en la Argentina "esperan su visita por nuestra tierra, aunque bien comprenden sus innumerables requerimientos en tantos lugares del mundo".

Al respecto, tal como sucedió en las reuniones que tuvo en las semanas pasadas con obispos de las regiones del nordeste, litoral y platense -que integraron el primer grupo en visita ad límina- y bonaerenses -que formaron parte del segundo-, Francisco explicó que tenía la "agenda tomada" este año. Explicó que tenía planeado viajar a la Argentina a fines de 2017, cuando también iba a ir a Chile, pero que finalmente eso no prosperó. Y volvió a expresar su deseo de viajar, aunque aún no hay fecha. "Le preguntamos '¿podés darnos alguna fecha?' Y nos dijo que este año seguro que no, porque tiene una agenda completa con viajes al exterior y quedó abierta la puerta para que en cuanto pudiera lo iba a tener en cuenta, en el contexto de otras demandas de visitas a otros países que tiene, porque es su deseo poder venir", dijo Lozano, que es también presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la CEA. "No dijo ni fecha ni año en concreto, sino que en cuanto pueda (voy)", agregó, ante una pregunta de LA NACION.

Más allá de la prudencia de los prelados en cuanto a un tema de alta sensibilidad, nadie descarta que la visita papal pueda ocurrir el año que viene. Los obispos en su carta de saludo recordaron que el 1 de abril del año próximo se celebrarán los 500 años de la primera Eucaristía en territorio continental argentino, en Puerto San Julián, provincia de Santa Cruz. Una mención que alimenta especulaciones sobre un viaje papal en esa fecha, aunque podría haber otras opciones.

Si bien en la carta de saludo aludieron a los comicios de octubre, con un pedido a los candidatos para que aporten soluciones urgentes, durante las dos horas de la reunión no se habló de eso, sino de temas pastorales y del país en general.

"No hemos hablado de las elecciones", aseguró Lozano, que, ante preguntas, dijo que tampoco se mencionó la cuestionada y reciente decisión de la Corte Suprema, ni del pedido que realizó la CGT para una beatificación de Eva Perón. "Sí hemos hablado de la situación del país, de la necesidad de unir los corazones, los ánimos, de ver cómo superar nosotros como pastores, de alentar la espiritualidad al diálogo, a la comprensión, a la aceptación mutua, tratar de pacificar los corazones, para que las ideologías no terminen tapando la verdad o impidiendo el diálogo de los que somos hermanos en una misma patria", señaló el arzobispo.

La intimidad del encuentro

Como con los anteriores dos grupos de obispos, al ser un encuentro entre compatriotas -que tuvo lugar en la Biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano-, el protocolo quedó de lado y no hubo formalidades. Hubo mucha cordialidad, fraternidad y amistad, varios obispos compartieron mate, el Papa preguntó a cada uno sobre sus situaciones personales y "las dos horas pasaron volando", contó Lozano.

"Pudimos plantear muchas inquietudes que teníamos, hablamos de sinodalidad, de nuestra preocupación por los pobres y el Papa nos alentó a seguir adelante con el trabajo pastoral que hacemos con ellos, con los adictos a las drogas y nos animó a escuchar, a dedicar tiempo, atención, a los pobres, así como a los jóvenes", indicó el prelado, que destacó que Francisco les recomendó, como dos ejes centrales, "la oración y la predicación de la Palabra".

"Para poder rezar por él, uno de los obispos le preguntó al Papa que nos dijera una alegría y un dolor. Y él dentro de la alegría mencionó a la 'santidad de la clase media', es decir, la cantidad de gente buena que hay, que hace el bien desinteresadamente, con generosidad, silenciosamente. Y el dolor, nos dijo que tiene que ver con el rencor y el chisme, cuando él percibe dentro de la vida de la Iglesia que algunos se sacan el cuero, que hablan mal de otros. Eso destruye, nos dijo". Al respecto, Lozano detalló que a la salida el Pontífice les regaló un librito acerca de ese tema, titulado "No hablemos mal de los otros", de un autor italiano, al que le había hecho un prólogo.

Yo lo vi muy animado, muy contento y con un ánimo realmente propositivo
Jorge Lozano

Preguntado acerca de cómo enfrentan, como pastores, las "corrientes anti-Papa" que hay, otro tema del que se conversó, Lozano subrayó que se trata de algo totalmente normal y recordó que sucedió también en tiempos de Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI.

"Pese a que muchos identifican a la Iglesia como una pirámide donde hay una decisión y todos la acatan, al contrario, es una institución de mucho diálogo, fraternidad, donde el disenso se acepta. Me duele cuando ese disenso va cargado de una emoción negativa, de una crítica que no ayuda a una revisión, sino que más bien descalifica", dijo el obispo. Al respecto, Lozano, que conoce a Jorge Bergoglio desde sus tiempos de obispo auxiliar de Buenos Aires y en la CEA, destacó que "nunca lo escuché criticar a quien lo critica".

¿Cómo lo vieron al Papa? "Yo lo vi muy animado, muy contento y con un ánimo realmente propositivo: cuando le planteábamos alguna cuestión negativa, él no asumía un espíritu quejoso, sino más bien propositivo. Nos decía que frente a esto hagamos tal cosa, que recemos más, que veamos cómo buscar actitudes que sean superadoras de aquello que nos duele".

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