En España, El País busca contener el daño a su prestigio
Golpeado, el histórico periódico publicó ayer otro pedido de disculpas, en el que apuntó a la agencia que le vendió la imagen
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MADRID.– El diario El País es el primero en ventas en España y ha sido, desde que la democracia regresó al país, el principal referente del periodismo de calidad ; es, además, el más global y cosmopolita de los periódicos de circulación nacional.
Pero ayer, en la jornada que siguió a la publicación de una foto falsa del presidente venezolano, Hugo Chávez, intubado , su prestigio pareció encogerse, al menos por un día, hasta alcanzar el tamaño de un diminuto recuadro de la esquina inferior derecha de su tapa.
Desde ese pequeño rincón, el gigante caído difundió su disculpa a sus más de 290.000 compradores diarios, al reconocer que la foto que provocó el mayor bochorno en sus casi 37 años de historia "nunca" debió publicarse.
Además, en los próximos días, el periódico publicaría, en sus páginas, una larga revisión de los errores en el procedimiento que desembocó en la publicación de la foto falsa.
En el texto de ayer, sin embargo, las culpas propias fueron relegadas a un segundo plano. Allí, la responsabilidad de la gaffe es atribuida, principalmente, a la agencia Gtres Online, una pequeña sociedad con poco más de tres años de trayectoria, que asegura tener 50 empleados y sólo 45.000 euros declarados de capital inicial.
Ni ayer ni el jueves había nadie disponible para hablar en la agencia, ubicada en una oficina del suburbio de Alcobendas, al norte de Madrid. A pesar de la enorme repercusión de la polémica por la fotografía apócrifa, en Gtres Online, la actividad parece haber caído drásticamente en los días previos al escándalo.
Esta agencia proveedora de noticias y contenidos, que, según El País, "representa en España a otras 60 agencias internacionales", no usa su cuenta de Twitter desde el 16 de enero y, tampoco, acudió a su página web –que sí actualizó ayer– para emitir su descargo o dar su versión sobre los hechos que atañen en forma directa a su reputación.
En tanto, el diario, que declara haber sido engañado en su buena fe, ayer acusaba los efectos del golpe y, en su redacción, el ambiente era prácticamente sepulcral.
Atrás, muy atrás de esta gaffe, queda en el imaginario español aquel periódico que fue uno de los primeros hijos, y también de los más queridos, de la democracia española.
Fundado el 4 de mayo de 1976 por José Ortega Spottorno, y predestinado por la familia Polanco a transformarse en la nave insignia del Grupo Prisa, El País no necesitó acumular décadas, y ni siquiera lustros, para conseguir una verdadera colección de hitos en el periodismo de habla hispana.
Fue el primero en este idioma en contar con un manual de estilo propio y fue también pionero en el uso de la figura del "defensor del lector".
Siempre a la vanguardia en la tarea de identificar e interpretar los profundos cambios sociales vividos en la España de la transición, tampoco demoró en pasar a ser el diario más leído del país o en innovar en el desarrollo online a nivel nacional.
Siempre será recordada su gran apuesta de publicar una edición vespertina el día que el sistema democrático más lo necesitó durante la transición: el 23 de febrero de 1981, cuando el coronel Antonio Tejero tomó por asalto el Congreso e intentó movilizar al ejército para reinstaurar la dictadura. Tras el fracaso de Tejero, fomentado por el inolvidable discurso del rey Juan Carlos I en apoyo de la democracia, marcó un antes y un después no sólo para la historia española, sino también para la de El País.
Aquel espaldarazo hizo que el prestigio del diario creciera sin parar en los 80. El País se consolidó como un espacio de ideales socialdemócratas y progresistas y como imán de las mejores plumas.
El esplendor del periódico rey se topó con un bache en 2007. La crisis económica –y, sobre todo, publicitaria– que comenzó a atormentar a los medios españoles tuvo especial impacto en el Grupo Prisa. La criticada decisión de controlar la cadena Sogecable se tradujo en una deuda de más de 3500 millones de euros y representó una herida tan grave para el conglomerado como la muerte de su fundador, Jesús de Polanco, que también tuvo lugar ese año fatídico.
Desde entonces, la crisis financiera de Prisa puso al grupo a la deriva, hasta que en 2010 quedó al borde de la quiebra. Con la entrada del fondo de inversión Liberty, el diario inició una nueva etapa, pero no dejó atrás la crisis que aún atraviesa y que, en 2012, forzó el anuncio del despido de casi 150 de 464 de los trabajadores que tenía su redacción.
Desde anteayer El País perdió también la confianza en sus propias fuerzas y en sus propios hombres. Y recuperar lo perdido será la tarea más difícil.
La foto que sentó precedente
La Argentina tuvo su propio revuelo por la foto de un líder enfermo, cuando la revista Gente publicó, en septiembre de 1981, imágenes del jefe histórico del radicalismo, Ricardo Balbín, cuando agonizaba en una clínica de La Plata. La familia de Balbín demandó y le ganó un juicio a la editorial Atlántida, en un fallo que sentó jurisprudencia.
La sentencia de la Suprema Corte condenó a resarcir económicamente a la viuda; según el veredicto, en situaciones como ésa, donde no había un motivo de interés general para informar a la sociedad, "la libertad de expresión [...] no autoriza al desconocimiento del derecho de privacidad".
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