En Iowa, un estado clave para la Casa Blanca, llegó la hora de la verdad para los demócratas

"Cada cuatro años, la democracia empieza en Iowa", resumió Joe Biden
"Cada cuatro años, la democracia empieza en Iowa", resumió Joe Biden Crédito: Reuters
Rafael Mathus Ruiz
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2 de febrero de 2020  • 20:22

DES MOINES, Iowa.- Hay estadounidenses que viajan a Iowa a ver candidatos porque no van a sus estados, nunca. Un irlandés de 26 años viajó desde Dublin a Des Moines para trabajar para Bernie Sanders y una joven australiana le preguntó por cambio climático a Elizabeth Warren. Iowa es un estado chico, agrícola, enclavado en el medio de Estados Unidos, donde apenas viven tres millones de personas, menos de la mitad que en la ciudad de Nueva York. Pero, cada cuatro años, Iowa se convierte en una parada obligada hacia la presidencia, una Meca de la política. No hay otro estado al que los candidatos -todos, los que quedan en el camino y los que siguen en carrera- le presten más atención. Iowa tiene poder: puede catapultar o sepultar campañas.

"Tenemos nuestras diferencias, pero al final todos tenemos el mismo objetivo. ¡Vamos a derrotar a Donald Trump!", dijo Warren ayer
"Tenemos nuestras diferencias, pero al final todos tenemos el mismo objetivo. ¡Vamos a derrotar a Donald Trump!", dijo Warren ayer Crédito: AFP

"Cada cuatro años, la democracia empieza en Iowa", resumió Joe Biden, el sábado, en Cedar Rapids, en un acto de típico acto campaña con apenas 200 personas en una cancha de básquet de un colegio.

Hoy, Iowa ejercerá un privilegio que obtuvo, de casualidad, a fines de los 60, y se inauguró en 1972: abrirá las primarias presidenciales con su tradicional caucus, un sistema de elección arcaico que puede jugar un papel decisivo en la elección. Los demócratas, que deben elegir el candidato para enfrentar al presidente, Donald Trump, han invadido el estado en busca del preciado triunfo.

En Iowa, la campaña demócrata dejó a la vista un choque generacional y de estilos. La elección está abierta. Los indecisos serán cruciales y el desenlace es impredecible. Los tres virtuales líderes, Joe Biden, Bernie Sanders, y Elizabeth Warren están en sus 70. Pero mientras Biden hace actos chicos, tradicionales, con un público entrado en años, sindicatos y políticos de vasta trayectoria, como John Kerry, Sanders y Warren tienen un público joven, y apuestan a la movilización y las multitudes, y juegan con el apoyo de las nuevas estrellas del partido. Peter Buttigieg y Amy Klobuchar van por el batacazo.

Jóvenes progresistas

Sanders parece llegar con más impulso: el sábado reunió unas 3000 personas de pie en Cedars Rapids, el acto más grande que se vio este ciclo en Iowa, según su campaña. La noche anterior había reunido unas 2000 personas en Des Moines. Sus seguidores dicen que el movimiento que nació en 2016 se ha fortalecido, y aunque reconocen la resistencia del establishment, creen poder quebrarla con gente y votos. En sus actos se respira un clima combativo y un espíritu de intransigencia, un ambiente similar al que se palpaba en los actos a Trump. En ambos abundan las mismas críticas a Washington.

"Me siento muy bien sobre sus posibilidades, su movimiento ha crecido, y mucha gente se está acercando a su agenda política", dice Jason Wright, 36, en uno de los actos de Sanders. Lleva un brote con el mantra "Feel The Bern" (un juego sobre feel the burn, "siente cómo quema") y destaca algo que se escucha seguido sobre el senador socialista: que dice lo mismo desde hace décadas.

Los seguidores de Sanders creen que el movimiento se ha fortalecido desde 2016
Los seguidores de Sanders creen que el movimiento se ha fortalecido desde 2016 Crédito: AP

El público de Warren es similar al de Sanders: joven, diverso y progresista, aunque en sus actos parece haber más mujeres y estudiantes. En Iowa, Warren llegó a liderar las encuestas el año anterior, pero luego se desinfló. Muchos no entienden bien por qué. Warren despliega energía en cada presentación, habla de corrido y de memoria, y siempre responde preguntas del público, intenta posicionarse ahora como la persona que puede cerrar la grieta entre "moderados" y "progresistas" con una agenda centrada en la lucha contra la corrupción y "un cambio grande y estructural".

" Tenemos nuestras diferencias, pero al final todos tenemos el mismo objetivo. ¡Vamos a derrotar a Donald Trump!", dijo Warren ayer, en uno acto en Indianola.

"Ella va a luchar contra la corrupción, va a incluir a los latinos y creo que va a unir al partido. Es progresista, pero puede luchar para tener a los moderados", dice Giovanni Págan Vélez, 24 años, un puertorriqueño que trabaja como voluntario para su campaña.

Sanders y Warren enfrentan la misma duda: muchas personas creen que perderían la elección ante Trump, y que algunos de sus planes son inviables.

"Me gusta Warren, pero me preocupa, como me preocupa con Bernie, que pueda cumplir con algunas de las cosas que promete, como la atención médica universal. Creo que eso la ha afectado en las encuestas", dice Becky Billings, 69, quien viajó de Oklahoma junto a su marido y una pareja amiga para ver a los candidatos en Iowa. "Estoy celosa. Me gustaría ver a los candidatos en mi estado cara a cara", afirma. Oklahoma es un sólido estado republicano y está afuera de la ruta de campaña a la Casa Blanca.

El novato y el veterano

Ignoto hace un año, Buttigieg ha puesto mucho esfuerzo en Iowa, aprovechando la cercanía que despierta su origen en Indiana, un estado vecino. Buttigieg se presenta como la cara fresca, una opción a la alternativa entre "la revolución" y el "status quo", y un alcalde que hace las cosas. Atrae multitudes y jóvenes, como Warren y Sanders. "Quiero sangre nueva", afirma Meghan Powers, de 37 años, uno menos que el candidato. "Es súper intelectual, un visionario, y lleva tranquilidad a la gente", define.

Biden atrae a otro público, y hace campaña con otro estilo. En Cedar Rapids, en un acto el fin de semana, Biden habló ante unas 200 personas, la mayoría de ellas bien entradas en años. Uno de los simpatizantes se desmayó en medio de su discurso, y tuvo que ser sacado en su silla en andas, en medio de aplausos. Biden camina lento, en círculos con el micrófono, y de tanto en tanto se para detrás de un atril, hace una pausa y baja la mirada a una carpeta con su discurso. "Amigos.", arranca, mientras termina de preparar la frase.

Me gusta Warren, pero me preocupa, como me preocupa con Bernie, que pueda cumplir con algunas de las cosas que promete, como la atención médica universal
Becky Billings, de 69 años

El discurso de Biden está mucho más centrado en las críticas a Trump que en propuestas, como Sanders y Warren. Biden se desmarca con una frase: "No es suficiente hacer promesas, tenés que cumplirlas, y es importante demostrar qué has hecho". Sus seguidores lo eligen por dos motivos: puede ganarle a Trump, y su experiencia. Punto.

Sarah Wittnebel, 67 años, espera para sacarse una selfie con Biden, quien al terminar se queda un rato hablando con la gente. Es su mejor momento. Wittnebel estaba indecisa, pero luego de escuchar al vicepresidente de Barack Obama, se muestra convencida.

"Estaba indecisa antes de entrar acá, pero necesito a alguien que venza a Trump, y me gusta su experiencia, y me gusta el hecho de que puede comenzar el primer día", dice Wittnebel. Dice que le molesta que Sanders "parece tan enojado". Apuesta a la moderación: " Tenemos que arrancar del medio, y trabajar a la izquierda, en vez de ir directo a la izquierda".

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