En pleno escándalo, la infanta Cristina ya piensa divorciarse

Afirman que ella y Urdangarin acordaron su separación para cuando se aclare su situación en el juicio por corrupción
Adrián Sack
(0)
7 de abril de 2013  

MADRID.- La reciente imputación de la hija del rey Juan Carlos I por un presunto hecho de corrupción no sólo ensombrece el futuro de la infanta Cristina y la imagen de la monarquía española. Las decenas de mails aportados como prueba en su contra en el "caso Nóos", por el que es investigada, también contendrían información sensible sobre la vida privada de su marido, Iñaki Urdangarin, que pondría en serio riesgo la continuidad de su matrimonio.

Según reveló ayer el diario El Mundo, el segundo de circulación nacional en España, en varios de esos correos electrónicos aparecen datos contundentes sobre una supuesta relación extraconyugal "continuada" entre el duque de Palma y otra mujer, cuyo nombre aún se desconoce.

El periódico, que cita como fuentes a "amigos" de la duquesa de Palma, ya da por hecho que ambos "se separarán" de modo irremediable.

Las presiones ejercidas sobre los dos por la corona española y la opinión pública, que fueron in crescendo desde la imputación de Urdangarin en noviembre de 2011 se habrían vuelto insoportables para los miembros hoy más relegados de la familia real.

El detonante de este potencial divorcio, que fue negado y promovido al mismo tiempo por los sectores más conservadores del país, no es otro que el de las supuestas aventuras amorosas del duque contenidas en los más de 200 mails hackeados por un experto argentino, y hoy en poder del juez de la causa, José Castro.

La fuente citada por el matutino madrileño afirma que Urdangarin se adelantó a la publicación de los detalles sobre su infidelidad y le explicó a su mujer todo lo que podría aparecer en esas líneas sobre esta relación ilegítima. "Él ya contó lo que va a salir en los correos de [Diego] Torres. Lo del engaño ya lo debe tener asumido", afirma el amigo de la hija del rey.

La fuente menciona explícitamente al ex socio de Urdangarin, quien se transformó en su máximo enemigo en la causa, luego de que el yerno del rey lo acusó de ser el cerebro de la maniobra por la que ambos son investigados: el desvío en beneficio propio de por lo menos seis millones de euros de fondos estatales.

Desde entonces, Torres buscó atacar y extorsionar al duque a través de los "mails comprometedores" que, según amenazó su defensa, "son como bombas atómicas" que podrían "acabar" con la monarquía. Y la serie de mensajes que delatarían el romance ya se transformaría, de revelarse y hacerse oficial, en la más potente de las armas empleadas hasta ahora contra la ya muy bombardeada familia real.

Pero según el entorno de la infanta, ya ni siquiera hace falta esperar a que la Justicia o, aunque más no sea, la defensa de Torres, confirme o deje de confirmar la existencia y peligrosidad de esos correos. El daño ya estaría hecho.

"Ésa [la de la infidelidad] es la gota que colmó el vaso, y el «hasta aquí hemos llegado». [Ella] parece dispuesta a separarse, pero ahora su imputación no lo hace aconsejable, por lo que tendrá que esperar a que su situación jurídica se aclare para tomar esa decisión que, por otro lado, ya tiene muy madurada", aseguran en su círculo íntimo.

Sus amigos afirman también que el matrimonio "disimula" su crisis ante la opinión pública. "La tensión de la pareja es total, aunque lo disimulan por sus hijos, que son lo que más les importa a ambos. Pero la brecha es irrecuperable", afirman las personas más cercanas.

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.