
ETA volvió a matar, pero su jefe militar fue detenido en Francia
Un coche bomba dejó dos muertos; el terrorista arrestado era buscado intensamente
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MADRID.- La banda terrorista ETA volvió a matar. Ayer, después de varios atentados fallidos, asesinó a dos personas con un coche bomba e hirió gravemente a otras dos, entre ellas el edil socialista contra el que, se presume, se orientó el ataque.
Hacía un mes que no asesinaba y su retorno a esa violencia extrema se interpretó como una reacción contra la convocatoria, anteayer, a elecciones regionales en el País Vasco, cuya independencia reclama la banda. Los comicios serán en mayo y, según algunos sondeos, pueden implicar la derrota del nacionalismo que gobierna allí hace veinte años.
Pero ése no es el único dato de recalentamiento en el conflicto vasco.
En la misma jornada, el gobierno dio cuenta de la captura, en Francia, del máximo dirigente de la ETA militar, Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote. De 35 años, era buscado intensamente desde hace años y su captura supone un duro golpe a la banda (ver nota aparte).
Según fuentes del Ministerio del Interior, él podría haber sido quien ordenó el atentado de ayer, además de responsabilizarlo del crimen del concejal Miguel Angel Blanco, quien, en 1996, fue muerto de un tiro en la nuca tras dos días de secuestro.
Y para completar el cuadro de jugadas a fondo, el gobernante Partido Popular (PP) reiteró ayer su aspiración a que el hombre fuerte del gabinete, el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, sea su candidato para las elecciones en el País Vasco, donde el presidente José María Aznar quiere cualquier cosa menos perder. Cueste lo que cueste.
Contra un edil socialista
Pero la nota dramática de la jornada fue, obviamente, la muerte, en San Sebastián, de dos obreros de la empresa de montajes eléctricos Electra, que estaban cerca del Renault 19 donde los etarras habían colocado unos seis kilos de explosivo. Otros cuatro resultaron heridos, algunos, graves.
Ahora se sabe que el atentado estaba en realidad dirigido contra el edil socialista Ignacio Dubreil Churruca, quien se desempeña en el pueblo de Ordizia. Cerca de San Sebastián, el poblado cuenta con una dura militancia separatista, lo que deriva en persecuciones y amenazas constantes contra quienes piensan distinto.
Dubreil Churruca es uno de ellos. Acompañado por su escolta, ayer por la mañana se había bajado del tren que tomaba habitualmente para llegar a un centro penitenciario donde da clases. El coche bomba ya estaba listo, aguardándolo. Se supone que los terroristas usaron un mando a distancia para activar la bomba a su paso.
Pero algo les salió mal. La deflagración no fue mortal para el edil socialista, pero sí para dos operarios que trabajaban en la zona. Se trata de Angel Santos Larrañaga, de 40 años, y Josu Leonet Azcona, de 31.
Leonet militaba en el partido separatista Euskal Herritarrok, considerado el brazo político de la banda terrorista. Lo que se interpretó nada más que como una coincidencia.
Sus dos muertes elevan a tres las producidas por ETA en lo que va del año, luego de que el 26 de enero último asesinó en San Sebastián al cocinero Ramón Díaz. Pero son ya 26 las personas que resultaron muertas desde que la organización rompió, en diciembre de 1999, un período de 14 meses de tregua.
Precisamente ayer se cumplía un año del crimen de la segunda víctima de la banda en ese período, el secretario general del socialismo de la provincia vasca de Alava, Fernando Buesa. El atentado fue con coche bomba y costó la vida también al guardaespaldas del dirigente, el policía Jorge Diez.
Fuentes de la lucha antiterrorista atribuyeron el atentado de ayer al comando Donosti, que, según entienden, es el único que tiene activo la organización, aunque hay quienes ponen esa información oficial en duda.
Pero si en algo se evidenció el recalentamiento del conflicto vasco fue en el tono de las reacciones tras al atentado. Junto con el pesar y la condena por parte de quienes repudian los atentados -que son todos los partidos nacionales- y la reticencia de las agrupaciones cercanas a ETA, esta vez se notó un componente electoral que se tradujo en mutuos reproches.
Reclamos políticos
El presidente del PP, Carlos Iturgaiz, reclamó ayer que se "aísle políticamente a los asesinos de ETA como a sus cómplices políticos", mientras que desde Euskal Herritarrok (EH), Arnaldo Otegi convocó a una marcha bajo el lema "la soberanía es la paz".
"Me parece frívolo hablar ahora de precampaña electoral", acotó, a su vez, el vocero de EH en Navarra, Fernando Barrena.
La cuota de inquietud la apuntó la presidenta de Eusko Askartasuna (EA), una agrupación política separatista. "La consecuencia lógica de la estrategia de ETA será la utilización sistemática de la violencia en niveles cada vez más altos".
Las elecciones en el País Vasco serán el 13 de mayo. Hasta entonces, es posible que el cruce entre separatistas y nacionalistas se potencie, según se traducía ayer en las primeras lecturas políticas de lo ocurrido en estas últimas 48 horas.


