Fervor total y algo de caos en su llegada a Río
RÍO DE JANEIRO.– Si el papa Francisco quería sentir el fervor de Brasil , ayer, a pocos minutos de su llegada a Río de Janeiro, se zambulló de lleno en el espíritu cálido, alegre y por momentos desordenado de este enorme país.
Una apasionada multitud de brasileños , así como de jóvenes de todo el mundo que vinieron a participar de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), tomó las calles de esta ciudad para dar la bienvenida al primer pontífice latinoamericano.
"¡Francisco! ¡El papa del pueblo!", lo ovacionaba emocionada la gente que acompañó el recorrido de Francisco desde el aeropuerto Tom Jobim hasta la catedral metropolitana. Algunos temblaban, otros lloraban y todos aplaudían y cantaban a su paso.
Fiel a su estilo, el Papa desistió de utilizar un vehículo especial, blindado y cerrado, y se trasladó en un auto común, custodiado por un gran dispositivo de seguridad y helicópteros de canales de televisión que transmitieron en vivo cada instante. Durante todo el camino, el Papa fue con la ventanilla abierta, lo que le permitió un mayor contacto con los fieles.
Un confuso momento se vivió cuando el vehículo que encabezaba la comitiva se equivocó de entrada en la avenida Presidente Vargas, en el corazón del centro de Río, y el convoy quedó atrapado en medio del caótico tránsito carioca. Los guardias de seguridad intentaron rápidamente solucionar el error, pero ya decenas de personas se habían abalanzado sobre el auto del Papa para saludarlo.
"¡Lo toqué! ¡Lo toqué!", gritaban algunos afortunados, mientras el operativo de seguridad entraba en alerta roja y se movía frenéticamente para retirar al huésped de honor de allí. El Papa, siempre sonriente, no pareció inmutarse; saludó con la mano a todo aquel que se le acercó, besó a varios niños y repartió bendiciones a diestra y siniestra.
"Parece una persona muy normal. Cualquier político o estrella de rock se hubiera asustado por el contacto con la gente. Él no, él la busca, la recibe, y la gente lo respeta. Es un verdadero líder, se siente su paz en el corazón y su visión", comentó a LA NACION el comerciante Daniel Maia, de 43 años.
Ya en la catedral, el Pontífice subió al papamóvil, que había llegado unos días antes desde el Vaticano, y comenzó un breve recorrido por las calles del centro histórico de Río, escenario el mes pasado de masivas manifestaciones en reclamo de mejores servicios públicos y en contra de la corrupción.
Este circuito no estaba incluido en el programa original, pero fue el propio Papa quien pidió tener este baño de masas, que debía ser el primero, pero resultó el segundo en apenas media hora. Y Jorge Bergoglio no se intimidó. Todo lo contrario, parecía feliz de tener ese contacto con los jóvenes que tanto lo esperaban.
A ambos lados de la avenida Río Branco, jóvenes con banderas de distintos países lo esperaban con los brazos abiertos, como emulando la famosa estatua del Cristo Redentor. "¡Ésta es la juventud del Papa! ¡Bienvenido!", le cantaban.
La gaúcha Patricia Cancian, de 22 años, llegada desde Passo Fundo, esperó dos horas en la esquina de la Biblioteca Nacional. Lo vio apenas unos segundos, pero sintió una conexión especial con el Pontífice, que la saludó desde el papamóvil.
"Es muy carismático, tiene una energía especial y se le nota el afecto en la mirada", dijo tan emocionada, mientras mostraba su piel de gallina antes de secarse las lágrimas de los ojos.
Miles de oficinistas habían salido antes de sus trabajos para poder ver el paso del Papa, que avanzó por las calles de la ciudad entre destellos de flashes fotográficos que inmortalizaron su sonrisa al llegar a Río de Janeiro.
El diario de la visita: día 1
En el inicio de su histórico viaje a Brasil, el Papa desplegó toda su sencillez y se reunió con Dilma
- El maletín negro, último gesto de su simplicidad
Fiel a su reputación de hombre humilde, el Papa subió al avión que lo llevaría a Río cargando él mismo su equipaje de mano, un gran maletín negro
- 20.000
Soldados y policías
Las autoridades brasileñas desplegaron ayer, en las calles de Río, a miles de agentes de seguridad para custodiar al Papa, que saludó a sus fieles desde un papamóvil no blindado
La agenda
Ayer
- Llegada y recorrido
Aterrizó poco antes de las 16 en el aeropuerto. Desde allí, emprendió un recorrido algo accidentado en el que tuvo el primer contacto con la gente
- Recepción
Dilma lo recibió en el Palacio Guanabara. Allí, Francisco pronunció su primer discurso
Hoy
- Descanso
Se quedará hoy en la residencia Sumaré.
- Inauguración oficial
Sin el Papa, se dará comienzo a la JMJ
- 1
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