Giro en Uruguay: Lacalle Pou asume con el desafío de hacer equilibrio entre la Argentina y Brasil

El líder del Partido Nacional asume hoy y pone fin al ciclo de 15 años del Frente Amplio; en política exterior, sus objetivos apuntan a que el país sea "una bisagra" entre sus vecinos y a impulsar la integración al mundo
El líder del Partido Nacional asume hoy y pone fin al ciclo de 15 años del Frente Amplio; en política exterior, sus objetivos apuntan a que el país sea "una bisagra" entre sus vecinos y a impulsar la integración al mundo Fuente: Archivo - Crédito: PABLO PORCIUNCULA/AFP
Nelson Fernández
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1 de marzo de 2020  

MONTEVIDEO.- "De todas partes vienen, sangre y coraje, para salvar su suelo los orientales"; la estrofa de esa canción bien uruguaya refleja lo que pasó el mes pasado con cientos de jinetes a caballo que recorrieron hasta 500 kilómetros para llegar hoy a la capital y celebrar el inicio del gobierno de Luis Lacalle Pou . Nunca la capital uruguaya vivió un desfile de caballada como el preparado para esta fiesta de la democracia, y de alguna manera se toma como "volver a las raíces". Justamente el nuevo presidente se propone eso en relaciones diplomáticas, para retomar el rol de Uruguay como un equilibrio entre los dos grandes países del cono sur: Argentina y Brasil.

" Uruguay tiene una oportunidad muy interesante en estos tiempos de ser de nuevo la bisagra entre los grandes" del Mercosur, dijo Lacalle Pou en tiempos electorales. El nuevo presidente dijo a LA NACION que tiene confianza en articular con Jair Bolsonaro y Alberto Fernández para priorizar la mejora del comercio y desarrollo para todos los países, independiente de las diferencias ideológicas. Y que la forma de lograrlo es concentrarse en los puntos de interés común, sin enredarse en los aspectos divergentes del pensamiento político del líder ultraderechista de Brasil y el peronista de la Argentina .

La asunción de Lacalle Pou marca el fin de un ciclo de 15 años de gobiernos del Frente Amplio (dos de Tabaré Vázquez y uno de José Mujica ) e implica un giro en la política comercial. Aunque Vázquez buscó acuerdos comerciales por fuera del Mercosur, incluso con Estados Unidos, la mayoría frentista (mujiquistas, comunistas, socialistas) impidieron la apertura y propiciaron alianzas de "la patria grande", reivindicando los gobiernos de izquierda de la región .

El nuevo presidente decidió no invitar expresamente a los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua por entender que no son democráticos y no debían ser parte de la fiesta de la democracia.

Lacalle Pou levantó la bandera de ampliar y mejorar la inserción comercial sin renegar del Mercosur, pero apuntando a integrarse al mundo.

"Estamos convencidos de que el Mercosur tiene mucho para negociar y para ofrecerle al mundo, tanto oferta como demanda, pero a Uruguay le tienen que soltar un poco el corset", dijo Lacalle Pou este verano en Punta del Este en un foro empresarial. Además, dijo que es necesario "flexibilizar el bloque económico" y que los socios grandes deben comprender que "Uruguay necesita moverse más ágilmente en los mercados".

Tabaré termina su segundo período con una economía virtualmente estancada desde 2015, con leve incremento del PBI, que contrasta con la bonanza de su primer gobierno y el de Mujica. Eso se tradujo en una caída constante del nivel de empleo, que se convirtió en una de las principales demandas populares.

Para el equipo de Lacalle Pou, el mercado chico local no es suficiente para recuperar crecimiento y es necesario dinamizar las exportaciones. Pese a eso, y al fastidio popular por el aumento del delito, Tabaré sale ovacionado por el Frente Amplio (en un masivo acto callejero de anteayer) y con una mejora de imagen sobre el final de su mandato.

El politólogo Ignacio Zuasnabar dijo a LA NACION que "Vázquez se retira de su segundo período de gobierno con altos niveles de aprobación, y lo que parecía imposible, por las turbulencias durante estos cinco años, se termina generando al final". Agregó que "su espíritu colaborador en la transición de gobierno fue valorado incluso por sus adversarios políticos".

Crédito: Ilustración Ippóliti

Lo sucede Lacalle Pou, hijo de un presidente (Luis Lacalle de Herrera, 1990-1995) que fue fundador del Mercosur y bisnieto del histórico caudillo del Partido Nacional Luis Alberto de Herrera, que llevó a los blancos a la victoria de 1958, tras 90 años de gobiernos del Partido Colorado.

¿Cómo llega Lacalle Pou al gobierno? Lo hace al frente de una coalición de cinco partidos que abarcan derecha, centro y centro izquierda: Nacional, Colorado, Cabildo Abierto, Independiente y De la Gente.

"Lacalle Pou tuvo una enérgica agenda desde que fue electo, durante la larga transición uruguaya, y recogió buenas sensaciones en la población" dice Zuasnabar que dirige las encuestas de Equipos Consultores, la decana en esa área.

Destacó también que el nuevo presidente "inicia el gobierno con un clima mayoritariamente positivo en la opinión pública, que le concede confianza para implementar su agenda" y que "las expectativas más importantes están centradas en la mejora de la seguridad pública", y en menor medida "en la reactivación económica que impulse el empleo".

Demandas

Con un nivel de robos en niveles históricos y la población carcelaria en el máximo estadístico, la demanda por seguridad es fuerte, y Lacalle Pou se comprometió a reforzar el combate al delito. "Se acabó el recreo" fue una frase que usó para esa referencia, que luego hizo popular el líder del partido de derecha Cabildo Abierto, el exjefe del Ejército Guido Manini Ríos.

El sociólogo Rafael Porzecanski (Opción Consultores) señaló que Lacalle Pou "inicia la gestión con espalda ancha en términos de opinión pública", y destacó que "si bien el voto en primera vuelta fue de 29%, con el voto del ballottage sumó unos 20 puntos y hoy 52% de la población cree que su gestión será buena o muy buena".

El gabinete refleja la integración de una coalición inédita para el país, que se corresponde con una alianza de bancada parlamentaria de 56 de 99 diputados y de 18 votos en el Senado de un total de 31.

El Frente Amplio no dio tregua ni en transición y sus dirigentes golpean a diario sobre las propuestas de la nueva coalición, mientras se convoca a resistir "la pérdida de derechos" que suponen que se dará en el nuevo período. Eso está acompañado de llamados de la central sindical, gremiales estudiantiles, de cooperativas, conjuntos de carnaval y otros movimientos sociales de izquierda.

El politólogo Adolfo Garcé advierte que esto puede derivar en problemas: "En la región, y en el mundo, son tiempos de 'grietas'; (y en Uruguay) hay señales preocupantes también". Opinó que "el Frente Amplio, como partido, debe asumir su cuota parte de responsabilidad en la preservación de un clima respirable, [porque] si opta por dinamitar los puentes no solamente dañará la democracia; se hará daño a sí mismo".

Mientras, Lacalle Pou piensa en un rol clave para que Uruguay no empuje solo, sino que lo haga de la mano de sus socios. "Tendremos intereses que confluyan [con la Argentina y Brasil], muchos; tendremos algunos intereses contrapuestos", pero, "el interés nacional, entre otras cosas, es tranquilidad en la región".

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