Gregorio Álvarez: el general más ambicioso de la dictadura uruguaya
MONTEVIDEO.- Fue la cara de la dictadura; el militar que tuvo tanta ambición de poder como para ser el único de los generales que se convirtió en presidente del Uruguay. En una dictadura en la que los militares funcionaban en un régimen colegiado y que buscaban que fuera un civil el rostro del gobierno de facto, el general Gregorio Álvarez, más conocido como "el Goyo", lideró una "línea dura" castrense que no simpatizó con la apertura democrática de 1984.
Álvarez murió ayer, a los 91 años, tras una agonía de dos semanas en el Hospital Militar.
Terminó como nunca había imaginado. Pese a que fue el militar con mayor poder del país, y que luego de entregar el mando sintió con el resto de sus camaradas que tenía un paraguas legal para evitar consecuencias judiciales, el 18 de diciembre de 2007 había sido detenido y procesado por crímenes de la dictadura, con sentencia a prisión por 25 años.
Había nacido el 26 de noviembre de 1925 en una familia de militares y egresó él también de la escuela militar en 1945, con el grado de alférez. Luego realizó una carrera de ascensos rápidos.

El 27 de junio 1973, cuando el entonces presidente democrático Juan María Bordaberry se alió a los militares para disolver la cámaras legislativas e inaugurar un período dictatorial, Álvarez encabezó el grupo castrense que irrumpió en el Congreso para tomar el control.
En 1978 asumió como comandante en jefe del ejército y pasó a retiro en 1979. Dos años después volvería con más fuerza. En 1981, aquella dictadura colegiada lo designó presidente. Renunció al cargo en 1985, cuando faltaban 15 días para concluir la dictadura, y por eso no estuvo en la foto de entrega de mando al primer presidente de la nueva democracia: Julio María Sanguinetti.
Un mes después del regreso de la democracia, el Parlamento votó una amnistía para presos políticos que alcanzó a la guerrilla de los Tupamaros y de otros grupos. Como contrapartida, a fines de 1986, se votó una ley para evitar que los militares fueran enjuiciados.
Pero pasó el tiempo, llegó la izquierda al gobierno, hubo cambios en la interpretación de la normativa y varios militares terminaron en prisión. Entonces fue procesado por gravísimas violaciones de los derechos humanos y por 37 homicidios.
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