Guillermo y Máxima se ponen firmes con la prensa

Dejaron afuera a un diario de su tradicional retrato de invierno por publicar una foto de Beatriz sin autorización
Isabel Ferrer
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25 de febrero de 2015  

LECH, Austria.- El código de conducta acordado entre la Casa de Orange y la prensa gráfica holandesa saltó por los aires este invierno. El diario De Telegraaf, el de mayor tirada del país, fue apartado del tradicional posado de los reyes, Guillermo Alejandro y Máxima, sus tres hijas y la hoy princesa (antes reina) Beatriz, en la estación de esquí de Lech, Austria.

El veto responde a la decisión del diario de publicar sin permiso una foto de la ex reina holandesa deslizándose por las pistas. La imagen apareció en portada horas antes de la cita oficial, y la cabecera ha caído en desgracia hasta nueva orden. Los monarcas holandeses y la prensa nacional mantienen desde 2005 un acuerdo informal en virtud del cual la familia real posa en invierno y verano sin problemas. A cambio, el resto del año los reporteros gráficos respetan su intimidad.

La polémica foto muestra a Beatriz de Holanda, de 77 años, esquiando con gran pericia en Lech, localidad en la que pasa sus vacaciones invernales desde la juventud. Allí, además, sufrió en febrero de 2012 un accidente mortal su hijo, el príncipe Friso. Según De Telegraaf, la instantánea evidencia "la buena forma de la antigua reina, que es un ejemplo para las mujeres de su generación". También se justificó al asegurar que era "inofensiva y un homenaje a la ex soberana". Una vez constatado el veto para el posado de este invierno, el periódico calificó el pacto con la monarquía de superfluo.

"Se trata de ser educado y no molestarlos, no de que se sientan amenazados", explicó la dirección en una nota. Para que sus lectores no perdieran la oportunidad de contemplar a la familia real sobre la nieve, el diario ha reproducido una selección de imágenes captadas por la agencia nacional de noticias, ANP. La decisión de recurrir a sus colegas fotógrafos fue anunciada el lunes en Twitter por Sjuul Paradijs, director de De Telegraaf,

No es la primera vez que el código de conducta pactado por los Orange con la prensa se resquebraja. En 2014, Guillermo Alejandro y Máxima ganaron una demanda contra el semanario sensacionalista Nieuwe Revu por publicar, sin permiso, dos fotos de la princesa heredera, Amalia, jugando al hockey. La revista adujo que el código mediático era "absurdo en una democracia moderna". Los jueces fallaron, sin embargo, a favor del "derecho a la intimidad de la menor".

Los reyes holandeses repitieron entonces que sus hijas irán apareciendo poco a poco en la vida pública y destinaron los 1000 euros de la indemnización a obras sociales. El código no es de obligado cumplimiento, y De Telegraaf no lo firmó en su momento. Vulnerarlo, de todos modos, permite a los monarcas acudir a los tribunales o bien imponer censuras como la ocurrida.

Una princesa inaccesible

A pesar de que ella algún día será la reina de Holanda, vulnerar la privacidad de Amalia, de diez años y heredera del trono, vale 1000 euros. La cifra es simbólica, pero sus padres, los reyes Guillermo Alejandro y Máxima, ganaron así el derecho a preservar la imagen de su hija. La decisión fue tomada, en agosto, por un tribunal de Amsterdam, la casa real interpuso una demanda contra la revista Nieuwe Revu. Sus responsables publicaron el pasado abril, sin permiso paterno, dos fotos de la niña jugando al hockey.

El País, SL

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