Hartazgo a la italiana: el país se hunde en la ira y el pesimismo

Tras el rechazo a la reforma política en el referéndum, los italianos no esconden el descontento y la crisis social del país
Elisabetta Piqué
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10 de diciembre de 2016  

El líder de Forza Italia, Raffaele Fitto, se reunió ayer con el presidente Mattarella
El líder de Forza Italia, Raffaele Fitto, se reunió ayer con el presidente Mattarella Fuente: EFE

ROMA. Resignación, escepticismo. Eso es lo que se respira en Italia a menos de una semana del triunfo del no en el referéndum constitucional que significó un suicidio político para el primer ministro saliente, Matteo Renzi y que abrió una enésima crisis política de resultados inciertos.

Pase lo que pase, si logra formarse un nuevo gobierno de transición, institucional o técnico, o haya elecciones anticipadas, nadie parece ver un futuro color de rosa para la península, percepción consignada en la encuesta global de Ipsos del mes pasado que reveló que apenas el 17% de los italianos consultados dijo ser optimista sobre el futuro del país.

En Tor Bella Monaca, temible periferia sudeste de esta capital, conocida como "el Bronx romano", el no a la reforma constitucional de Matteo Renzi triunfó con un pico del 70,8%. Y se entiende. En el trencito destartalado que en media hora de viaje lleva desde la estación de Termini hasta allí, casi no se oye hablar italiano.

En el barrio reina la típica desolación de las periferias de las grandes ciudades. Se ven barriadas con monobloques espantosos, llenos de antenas satelitales en sus balcones descascarados, descampados que hospedan a campos de gitanos, edificios muchas veces ocupados ilegalmente por gente que sobrevive como puede, donde la policía casi no se atreve entrar. Hay droga, prostitución y la inseguridad está a la orden del día.

"Acá triunfó el no porque hay rabia: la gente está harta de los políticos que prometen y prometen en campaña, pero que después no aparecen más y no hacen nada por la gente, sino que piensan sólo en llenarse ellos sus bolsillos", dice a la nacion Antonio, moviendo la cabeza, mientras se toma un café en un bar.

"Acá también triunfó en junio pasado la Raggi (Virgina, la primera alcaldesa del antisistema Movimiento Cinco Estrellas), prometió limpiar y eliminar las ratas, pero seguimos esperando", agrega.

Como la mayoría de los vecinos de esta zona, también conocida como el "Far West" de Roma, Antonio no quiere dar su apellido. ¿Profesión? Desocupado. "Trabajaba en una empresa que fabrica muebles, me echaron hace cuatro años y nunca más conseguí trabajo. Me las arreglo haciendo changas", dice. ¿Qué espera ahora de la crisis política en ciernes? "Nada, absolutamente nada. Lo mandamos a casa a Renzi, pero lo que vendrá será peor", asegura.

Pobreza

En un locutorio donde entran y salen inmigrantes africanos, de Europa Oriental, asiáticos y latinoamericanos, Rosaria, de 60 años, también se queja. "Yo sobrevivo porque puse este locutorio cuando vi que el barrio se llenaba de extracomunitarios", dice. En el lugar no sólo hay cabinas telefónicas, sino también computadoras para navegar por Internet; también se pueden hacer transferencias a cualquier parte del mundo.

"Antes no vivíamos mal, pero desde hace 15 años los italianos nos volvimos los pobres. Acá el Estado no existe. Y nada va cambiar porque ahora se forme un nuevo gobierno o gane Grillo (Beppe, líder del Movimiento Cinco Estrellas) en nuevas elecciones. ¿Un comediante nos va a venir a salvar? Los políticos son todos iguales, unos ladrones, unos corruptos", acusa.

Coincide Sofía, empleada en un centro comercial, de 19 años, que no oculta que en Tor Bella Monaca se sienten aislados de la capital. "Nosotros vivimos acá y somos de acá. Pero cuando voy al centro siempre digo que llegué a Roma porque es un mundo lejano, distinto. Acá no hay reglas, la delincuencia es altísima. Por eso espero que mi no en el referéndum haya servido para algo... Pero lo dudo mucho", comenta.

En la Plaza del Panteón, en el corazón del centro histórico de Roma, el único distrito de la capital donde ganó el sí -donde uno parece estar en otro país, comparado con Tor Bella Monaca, Raffaella Nurchis, de 50 años, ostenta el mismo escepticismo.

Parálisis política

Ella, que maneja el departamento de recursos humanos de una galería de arte, votó si, pero no por ser votante del Partido Democrático, del primer ministro saliente Renzi -jamás lo votó, sino porque le parece "evidente" que el bicameralismo perfecto italiano ha paralizado a Italia, un país estancado.

"Teníamos una oportunidad para cambiar, es verdad que la reforma tenía sus defectos, pero era evidente que la reforma iba a darle más estabilidad al país, algo que nunca tuvimos. Pero los italianos demostraron que prefieren no cambiar, quedarse en el pasado, embalsamados, bloqueados en el gatopardismo que nos carcateriza", lamenta.

¿Cómo cree que terminará la crisis política que desencadenó el triunfo del no? "No tengo idea. Lo que sí sé es que Italia no puede permitirse esta incertidumbre y este vacío de poder en este momento, porque las cosas no van bien y los mercados financieros nos miran como buitres, listos para comernos crudos. El país no crece desde hace 15 años y Renzi fue un irresponsable al personalizar el referéndum porque ahora hay incertidumbre total, habrá elecciones y ¿a quién votamos? No veo a grandes líderes en el horizonte", asegura.

Danilo Salvati, 25 años, recién recibido de ingeniero, votó no como la mayoría de los jóvenes italianos. "Pero el mío no fue un voto de protesta contra Renzi", aclara. "Por suerte me recibí y conseguí trabajo enseguida una beca paga en la universidad, donde estoy de investigador en un proyecto y voté no porque analicé la reforma y me pareció que no era buena, que atentaba contra la democracia", afirma.

Como la mayoría de los italianos, también Danilo es descreído. "No sé qué va a pasar ahora, si habrá un nuevo gobierno o elecciones. Pero pase lo que pase, no veo políticas que vayan a cambiar la situación del país", concluye.

Mattarella continuó las consultas

  • El presidente italiano, Sergio Mattarella, continuó ayer la ronda de consultas para tratar de encargar un gobierno tras la dimisión del primer ministro Matteo Renzi, negociaciones que terminarán hoy cuando reciba al Partido Democrático (PD).
  • Las 16 reuniones con líderes políticos se celebraron a puerta cerrada en el Palacio del Quirinale, sede de la presidencia.
  • Ayer fueron convocados los responsables de las formaciones que conforman el Grupo Mixto como FARE!, Conservadores y Reformistas, el Partido Socialista, el Movimiento Pensiero e Azione o la Unión Sudamericana Emigrados Italianos.
  • La última ronda de consultas será hoy y Mattarella, además de recibir al PD, se verá con exponentes la conservadora Fuerza Italia y el Movimiento Cinco Estrellas.
  • Los analistas apuntan a que Mattarella baraja tres opciones: convocar un gobierno de unidad nacional, encargar a un candidato buscar el apoyo de una mayoría de legisladores o pedir a Renzi que repita en el cargo al menos hasta que se reforme la ley electoral.
  • El ministro de Economía, Pier Carlo Padoan; el canciller, Paolo Gentiloni, y el ministro de Transporte, Graziano Delrio, fueron mencionados como posibles nuevos líderes de un gobierno apoyado en gran parte por la misma mayoría de centroizquierda que apoyó al premier saliente Renzi.

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