Ibarretxe: la violencia de ETA nunca nos representó
El dirigente dijo que se logrará la paz con el grupo separatista
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De visita en Buenos Aires, donde ayer inauguró una delegación oficial del País Vasco en la Argentina, el lehendakari (presidente) Juan José Ibarretxe hizo gala de su optimismo respecto de la solución de dos problemas espinosos: el acuerdo de paz con ETA y la aprobación de un estatuto de "libre asociación" con España.
El desafío no es menor. ETA dijo recientemente que no renunciará a las armas y el estatuto que transformaría al País Vasco en un Estado asociado a España, el "plan Ibarretxe", fue rechazado por el Parlamento español.
Sin embargo, en una entrevista con LA NACION, el presidente del País Vasco exhibió la perseverancia que caracteriza a este antiguo pueblo europeo y se mostró convencido de que se alcanzarán mediante el diálogo ambos objetivos. También afirmó que la colectividad vasca en el país -unos tres millones de personas entre vascos y descendientes- vislumbra "un renacimiento de la Argentina en el siglo XXI" del que quieren participar.
"Estamos muy agradecidos con los argentinos por recibir a quienes escapaban de la dictadura franquista -añadió-. Al propio lehendakari [José Antonio] Aguirre se lo recibió aquí en 1946. No lo olvidaremos nunca."
-¿El País Vasco debe ser independiente de España?
-El País Vasco tiene personalidad propia. La ha tenido siempre y, sin embargo, hemos mantenido una buena relación con España y creo que es perfectamente posible encontrar un acuerdo para convivir entre Euskadi [País Vasco] y España para el siglo XXI. No se trata de ir a procesos de ruptura, sino a procesos de convivencia. Euskadi tiene que respetar a España y España tiene que respetar a Euskadi.
El concepto antiguo de independencia del siglo XIX o del siglo XX no es el concepto del siglo XXI. Ustedes, en la Argentina, tienen que ir a un proceso de compartir soberanía con otros países del Mercosur, pero no por eso van a dejar de ser país, de ser nación o de tener su propia personalidad. Pero tendrán políticas integradas. Ocurre igual en el caso de Euskadi.
-¿En qué aspectos les gustaría tener más autonomía?
-Yo creo que es posible tener un modelo de relación y de convivencia con España y, al mismo tiempo, desarrollar un modelo de autogobierno pleno. No veo con dramatismo el futuro de la relación entre Euskadi y España; lo dramático fue lo que ocurrió en el siglo XIX, cuando se produce la abolición de los derechos históricos del pueblo vasco por la fuerza, por parte de España. Lo horriblemente dramático fue la violencia de ETA, que no hay que mezclar con los objetivos políticos de la sociedad vasca.
-¿Cómo se explica que en el País Vasco, que tiene el mejor nivel de vida de España, se produzca el fenómeno de ETA, que mató a más de 800 personas?
-¿Cómo se explica que tengamos un nivel de renta de 25 puntos por encima de la media? Se explica porque no somos un pueblo violento. La violencia de ETA nunca nos ha representado.
-¿No lo desalentó que ETA dijera que seguirá con la lucha armada?
-En la vida es muy importante creer que los objetivos son posibles de alcanzar. Yo estoy por cumplir 50 años y no he conocido nunca al pueblo vasco en paz. Quiero que mis hijas conozcan una nación vasca en paz. Ese es el gran deseo que tenemos muchos padres y muchas madres hoy en Euskadi.
-¿Dejar las armas no debería ser una condición previa para negociar con ETA?
-No sé si ha visto en algún conflicto del mundo que se haya producido una condición de esa naturaleza. Desde que el presidente Zapatero dijo que el diálogo con ETA está oficialmente abierto en junio de este año, la iniciativa está en marcha. Cuando Aznar fue presidente, tomó la decisión de hablar con ETA con condiciones muy similares.
-Entonces, usted ratifica que existen contactos del gobierno español y de su gobierno con ETA.
-No ratifico nada. Y, por supuesto, no le voy a decir nunca absolutamente nada en relación con estas cuestiones. Nos tenemos que mover en un ámbito de absoluta discreción.
-Usted afronta una acción judicial por eso...
-Sí, en concreto, como consecuencia de mis conversaciones con Batasuna [el ilegalizado brazo político de ETA], lo cual es un sinsentido porque todo el mundo sabe que difícilmente se puedan encontrar acuerdos en esta vida, en materia de paz tampoco, si no se habla. Es necesario hablar con todo el mundo; también, con Batasuna; yo lo he hecho, lo estoy haciendo y lo seguiré haciendo.



