Italia aprueba el testamento biológico
Aunque no implica la eutanasia ni el suicidio asistido, la ley, que obtuvo su luz verde definitiva en el Senado, le permite a los enfermos terminales rechazar tratamientos
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ROMA.- Después de años de debate y polémicas, finalmente el Senado italiano aprobó hoy en forma definitiva una ley de testamento biológico que le permite por primera vez a enfermos terminales rechazar tratamientos para ser mantenidos con vida.
La nueva norma, que regula el aquí denominado “final de vida” y que fue aprobada con 180 votos a favor, 71 en contra y 6 abstenciones, no introduce ni la eutanasia ni el suicidio asistido, prácticas aquí ilegales. Pero sus detractores denuncian que es "la vía italiana a la eutanasia".
El llamado “biotestamento” le garantiza a los enfermos poder disponer de los momentos finales de su vida, aceptando o negando su consenso a determinados tratamientos, entre los cuales de alimentación e hidratación artificial.
Los italianos podrán enfrentar la muerte y rechazar el ensañamiento terapéutico a través de las DAT (Disposiciones Anticipadas de Tratamiento). Se trata de documentos escritos en previsión de una futura incapacidad ante escribanos, que quedarán en mano de parientes o de un fiduciario, donde constará la voluntad expresa del paciente en casos extremos. En cualquier momento, de todos modos, el enfermo puede revocar sus decisiones.
El “biotestamento” llenó un vacío legal que hizo que en los últimos años en Italia estallaran verdaderas “guerras de religión” en torno a casos desesperados. Uno de ellos fue, en 2009, el de Eluana Englaro, una mujer de 38 años que murió luego de que su padre ganara una larga y dolorosa batalla judicial para que le retiraran la sonda que la alimentaba artificialmente desde hacía 17 años, cuando un accidente de tránsito la dejó en coma irreversible. “Nunca más deberá darse una tragedia dentro de la tragedia, como la de Eluana: este es un día importante para los derechos y las libertades de todos, un giro de civilización de nuestro país”, dijo su padre Beppino, sin ocultar su satisfacción, después de la esperada aprobación del “biotestamento”.
De hecho, un aplauso estalló tras el voto final en el aula del Senado, donde asistieron a un momento que consideraron "histórico", al borde de las lágrimas, parientes de otros enfermos terminales que fueron noticia, como Mina Welby, la viuda de Piergiorgio Welby. Paralizado por sufrir distrofia muscular progresiva, en diciembre de 2006 Welby logró que le permitieran apagar la máquina que lo mantenía con vida, convirtiéndose en paladín de la lucha por la legalización de la eutanasia, prohibida en Italia.
Para la aprobación del “biotestamento” fue decisivo el acuerdo entre el Partido Democrático –de centroizquierda- y el Movimiento Cinco Estrellas del cómico Beppe Grillo, así como la escasa beligerancia de la centroderecha -Forza Italia le dejó libertad de acción a sus parlamentarios- y las divisiones en el mundo católico.
Si bien Avvenire, el diario de la Conferencia Episcopal Italiana se manifestó contrario a la ley, muchos interpretaron un discurso realizado hace un mes ante médicos por el Papa, que aseguró que “evitar el ensañamiento terapéutico no es eutanasia”, como un silencioso respaldo al testamento biológico.
La aprobación definitiva de la ley -que ya había tenido luz verde en Diputados- fue considerada por el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, “un paso adelante para la dignidad de la persona”.
“De ahora en más los enfermos, sus familiares y los operadores sanitarios estarán menos solos en situaciones dramáticas”, dijo Laura Boldrini, presidenta de la Cámara de Diputados, que elogió “el positivo acto de responsabilidad del Parlamento”.
De la vereda contraria, parlamentarios de centroderecha, que espera volver al poder en las elecciones de marzo próximo, prometieron dar batalla. “Esta no es una ley sobre el testamento biológico, sino la vía italiana a la eutanasia, de la que disentimos firmemente hoy, con números lamentablemente insuficientes (para bloquearla) y disentiremos mañana, cuando un nuevo Parlamento, con otra composición, inmediatamente reparará los errores de este texto”, advirtió Gaetano Qualgliarello.
La Conferencia Episcopal Italiana, que en otras épocas -antes de la llegada de Francisco- hubiera intervenido para contrarrestar el "biotestamento" e influido en el debate, se limitó a definir la nueva ley “poco eficaz en la tutela de quienes sufren”.
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