"Jóvenes resistentes": las activistas que desafían a gobiernos y ejércitos

Ícono internacional de la lucha contra el cambio climático, reclama que su país adopte las metas del Acuerdo de París
Ícono internacional de la lucha contra el cambio climático, reclama que su país adopte las metas del Acuerdo de París Fuente: AP - Crédito: Daniel Reinhardt
Luisa Corradini
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3 de marzo de 2019  

PARÍS.- Con su cuerpo diminuto, sus pecas y sus trenzas pelirrojas, Greta Thunberg no solo se convirtió en el ícono internacional de la lucha contra el cambio climático . A los 16 años, la adolescente sueca también se transformó en el símbolo de una generación de chicas que, apenas salidas de la infancia, decidieron consagrar su vida a defender una causa. Intrépidas, brillantes, inteligentes, esas jóvenes mujeres que increpan gobiernos y desafían ejércitos para llegar a sus fines son dueñas de un coraje que solo permite la inexperiencia.

Thunberg se hizo célebre con la velocidad de un rayo a fines de agosto pasado, cuando decidió que cada viernes haría "huelga escolar" para manifestar delante del Parlamento sueco. Su objetivo -repite- es que su país se ponga en conformidad con el Acuerdo de París sobre el cambio climático de 2016 (COP21), que prometió limitar el calentamiento muy por debajo de 2°C en relación a la era preindustrial.

Su discurso en Davos y en la COP24 de Polonia sirvieron para que se transformara en una auténtica diva, adorada por los adolescentes europeos. Sin atisbo de timidez, delante de auditorios pletóricos de hombres de negocios y dirigentes políticos, Thunberg denuncia, una y otra vez, "el porvenir robado a las generaciones futuras" y exhorta a los gobernantes a "actuar ya".

Hace unos años, los médicos le diagnosticaron un comportamiento compulsivo y un mutismo selectivo, emparentado con el síndrome de Asperger. En otras palabras, Thunberg habla cuando es absolutamente necesario. Ella considera su trastorno como "un regalo".

"Si hubiera sido como todo el mundo, me habría quedado atrapada en el juego social, sin darme cuenta de la situación. Pero desde que soy diferente, veo el mundo desde otro ángulo. Para mi las cosas son blanco o negro", relató esta semana en París, donde fue recibida por el presidente francés, Emmanuel Macron , y tratada como una heroína por todos los chicos y chicas que siguieron sus presentaciones públicas. La acompañaron otras tres adalides de la causa, tan jóvenes como ella: las belgas Anuna De Wever (17) y Kyra Gantois (19), y Adelaide Charlier (18), iniciadoras del movimiento Youth For Climate.

Quienes consideran que el lugar de los adolescentes es la escuela y no las tribunas, la llaman "el oráculo con trenzas" y la acusan de ser manipulada por las organizaciones ecológicas. Impasible, Thunberg describe a sus 220.000 seguidores de Twitter todos los activistas y científicos que la influenciaron, subrayando que jamás acepta dinero por sus intervenciones.

Matrimonios forzados, embarazos precoces, violaciones conyugales, mutilaciones genitales, violencia de género... Hadja Idrissa Bah las combate desde que tenía 13 años, cuando fue elegida al Parlamento de chicos guineanos como representante de Ratoma, la comuna popular de la capital, Conakry, que la vio crecer.

A los 19 años, la presidenta del club de jovencitas de su país fue invitada recientemente a Francia por el Alto Consejo para la Igualdad de Género para hablar de los derechos de las niñas y las adolescentes en Guinea y en el resto de África del Oeste.

Su profundo conocimiento y su combate contra las formas de violencia que padecen las mujeres en esa región del mundo son reconocidos a nivel internacional. Por esa razón, la joven activista fue nombrada hace poco embajadora de la ONG SOS Africaines in Danger (Africanas en peligro), que la llevará a todos los países del continente con el objetivo de sensibilizar a sus dirigentes.

Aminata Adama Keïta, por su parte, transforma las palabras en instrumentos de la misma lucha. Musulmana piadosa y velada, a los 19 años esa joven maliense, que ganó el título de campeona nacional de poesía en su país, utiliza sus poemas para denunciar la insoportable opresión de las niñas en el continente negro.

"Yo soy esos 12 millones de niñas dadas en matrimonio forzado a través del mundo. Soy Rekha Kalindi, pequeña de 11 años que tuvo el coraje de decir no. Soy Noujoud Mohammed Ali, divorciada a los 10 años. Soy Theani, casada a los 7 años a un hombre que tiene tres veces su edad. Soy Wasilu Djibary, nigeriana de 14 años, cuya boda forzada condujo a un acto desesperado: asesinar a su marido. Soy todas esas esposas-niñas que viven martirizadas", escribió Keïta.

En octubre del año pasado, la revista Vogue Arabia puso en tapa la foto de Ahed Tamimi, resistente palestina de 18 años, liberada poco antes de la prisión israelí.

Un año antes, Tamimi se convirtió en el símbolo de la lucha de su pueblo cuando abofeteó y golpeó a dos soldados del Tsahal (las Fuerzas de Defensa de Israel ) en la puerta de su casa, frente a las cámaras de televisión. Acusada de intento de asesinato, Tamimi fue condenada a ocho meses de prisión y fue liberada en julio de 2018.

"Desde ese día todos me consideran como vocera de la causa palestina, lo que no es nada fácil. No solo perdí mi intimidad, sino que ahora tengo sobre las espaldas una enorme responsabilidad. Pero no tengo opción: es la ocupación que me colocó en esta situación. Cuando tenía 3 años vi cómo el Ejército israelí se llevaba a mi padre. Y mi hermano mayor está en este momento en la cárcel", dijo a la publicación.

Largo camino

Como Tamimi, todas esas jóvenes activistas saben que el camino será largo y difícil. Sin embargo, las cosas parecen evolucionar. Por primera vez en los últimos diez años la comunidad internacional da signos de apertura hacia las batallas de esas adolescentes que luchan por un ideal.

En 2014, le otorgaron en Noruega el Premio Nobel de la Paz a la paquistaní Malala Yousafzai, cuando tenía apenas 17 años; fue la laureada más joven de la historia.

Activista por los derecho de la mujer desde su niñez, Malala no dudó de enfrentarse en su país a los talibanes que se oponían a la escolarización de las niñas. En octubre de 2012, fue víctima de un intento de asesinato. Herida de gravedad, tuvo que ser transferida a un hospital de Birmingham, en Gran Bretaña. Convertida en un símbolo mundial, desde entonces recibió múltiples premios y distinciones internacionales.

El Parlamento de Oslo reincidió en 2018 al otorgar la máxima distinción de la Paz a Nadia Murad. Secuestrada cuando apenas salía de la adolescencia -como otras miles de jóvenes de su comunidad yazidi- por los jihadistas del grupo Estado Islámico (EI) en 2014, Murad padeció torturas, violaciones colectivas, ventas y reventas en los mercados de esclavas.

Cuando consiguió escapar por milagro, la joven consagró su vida a luchar por los derechos humanos. En 2016 fue nombrada embajadora de buena voluntad de la ONU para la dignidad de las víctimas de tráfico humano.

Una nueva generación

Hadja Idrissa Bah

Edad: 19 años

Origen: Guinea

  • Activista contra la violencia de género y por los derechos de las mujeres, es embajadora de la ONG SOS Africanas en Peligro, para concientizar a los líderes del continente

Malala Yousafzai

Edad: 21 años

Origen: Paquistán

  • Recibió el Nobel de la Paz en 2014 tras militar desde muy joven por el derecho a la educación de las niñas, en desafío a los integristas talibanes, que la hirieron de gravedad

Ahed Tamimi

Edad: 18 años

Origen: Palestina

  • Se convirtió en el símbolo de la lucha del pueblo palestino cuando golpeó a dos soldados del Ejército israelí en la puerta de su casa; fue condenada a ocho meses de cárcel

Aminata Keïta

Edad: 19 años

Origen: Mali

  • La joven musulmana, que ganó el título de campeona nacional de poesía en su país, usa sus escrituras para denunciar la opresión de las niñas en el continente africano

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