La Argentina construirá su embajada en Brasilia
El edificio costará dos millones de dólares
1 minuto de lectura'
SAN PABLO.- El cuerpo diplomático argentino dejará de ser inquilino en Brasil: casi treinta años después de recibir la donación del terreno, la Argentina construirá finalmente su embajada en Brasilia y dejará la casa de familia en la que funciona.
La noticia circula en voz baja por los corredores del Palacio San Martín, sede de la Cancillería en Buenos Aires. Pero el nuevo embajador argentino en Brasil, Juan Pablo Lohlé, se lo confirmó personalmente al presidente Luiz Inacio Lula da Silva en tono de promesa. En diálogo con LA NACION tras su encuentro con Lula en el Palacio del Planalto, Lohlé comentó que la decisión de realizar una licitación para la construcción de la nueva embajada "es una demostración de que se quiere invertir en serio en la relación con Brasil".
El anteproyecto ya está listo. Pertenece al estudio Manteola, Sánchez Gomes, Santos, Solsona, Sallaberry Arquitectos, que ganaron el concurso hace diez años, durante la gestión del fallecido canciller Guido Di Tella. Ahora están trabajando a toda máquina -a pedido de la Cancillería- para terminar los últimos detalles técnicos. La construcción costará aproximadamente dos millones de dólares y deberá iniciarse en el primer semestre del próximo año.
Nada de lujos
"Se tratará de un edificio simple, casi en U, de dos pisos, con un patio interno que contendrá un lago artificial y palmeras. Estará revestido en piedra y será realmente un edificio muy bonito. No será fastuoso, pero podremos enorgullecernos de él", dijo a este medio el arquitecto Justo Solsona.
En los últimos meses, funcionarios de la Cancillería argentina visitaron Brasil para investigar el mercado de la construcción en Brasilia y las características que tendrá el pliego de licitación para construir la obra. No se sabe aún si se realizará una licitación internacional.
La embajada argentina en Brasil, país al que el gobierno de Néstor Kirchner eligió como su socio preferencial, funciona provisionalmente desde hace años en una casa familiar alquilada.
En la década de 1970, Brasil, que ya hacía más de diez años que había trasladado su capital a Brasilia, decidió donarles terrenos a los países para convencerlos de operar en la nueva capital. Los diplomáticos extranjeros, acostumbrados a la "cidade maravilhosa" de Río de Janeiro, no querían trasladarse a Brasilia, de clima árido y alejada de todo. Era casi como instalarse en el desierto.
Sin embargo, hace ya muchos años que Uruguay y Chile construyeron sus sedes diplomáticas en el terreno donado. En medio de ambas, quedó hasta hoy el terreno baldío otorgado a la Argentina.
Durante el segundo gobierno de Carlos Menem, Di Tella llegó a impulsar nuevamente la construcción, pero la sucesión de crisis (diplomáticas y económicas) volvieron a frenarla. Entonces, desde hace casi tres décadas, la Argentina tiene a disposición, en el Sector Embajadas Sur, uno de los más coquetos barrios de Brasilia, un terreno de dos hectáreas.


