
La CIA ayudó a detectar una reunión clave de la cúpula de Irán, pero Israel dio el golpe mortal
La central de inteligencia estadounidense venía desde hace meses rastreando a Khamenei; el mismo sábado obtuvo la información del edificio en el que coincidiría con altos mandos del régimen
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WASHINGTON.- Poco antes de que Estados Unidos e Israel se dispusieran a lanzar su ataque sobre Irán, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) identificó la locación exacta del blanco más importante del ataque: el ayatollah Ali Khamenei, líder supremo del país.
Según fuente de la inteligencia norteamericana, la CIA venía rastreando a Khamenei desde hacía meses y estaba cada vez más segura de sus movimientos y su paradero. Luego la agencia se enteró de una reunión de altos mandos iraníes que tendría lugar el sábado a la mañana en un complejo del gobierno en el corazón de Teherán. Y algo más crucial aún: la CIA sabía que el líder supremo estaría presente en el lugar.
Según las mismas fuentes, Estados Unidos e Israel decidieron ajustar la fecha del ataque para aprovechar esa nueva información de inteligencia.
La información les dio a ambos países la oportunidad de alzarse con una temprana y crucial victoria: la eliminación de altos mandos iraníes y la muerte de Khamenei.
La asombrosamente rápida destitución del líder supremo de Irán refleja la estrecha coordinación e intercambio de inteligencia entre Estados Unidos e Israel en la previa del ataque, así como la detallada información sobre los movimientos de la cúpula iraní recopilada por ambos países, especialmente tras la guerra de 12 días de junio del año pasado. La operación también demostró que los líderes iraníes no estaban tomando las precauciones adecuadas para evitar quedar expuestos en un momento en que tanto Israel como Estados Unidos enviaban señales claras de estar preparándose para la guerra.
Según fuentes de inteligencia, la CIA le transmitió a Israel información “altamente fidedigna” sobre la ubicación de Khamenei.
Esas y otras fuentes que compartieron detalles sobre la operación hablaron bajo condición de anonimato para poder referirse a temas de inteligencia y planificación militar. Así, en base a la inteligencia norteamericana y la suya propia, Israel finalmente llevaría a cabo una operación que venía planeando desde hacía meses: el asesinato selectivo de los máximos dirigentes de Irán.
Inicialmente, los gobiernos de Estados Unidos e Israel tenían planeado lanzar un ataque nocturno, al amparo de la oscuridad, pero decidieron cambiar la fecha para aprovechar la información sobre la reunión del sábado por la mañana en el complejo del gobierno iraní en Teherán.
La cúpula iraní tenía previsto reunirse donde funcionan las oficinas de la presidencia, del líder supremo y del Consejo de Seguridad Nacional de Irán.
Israel había determinado que en esa reunión estarían presentes altos funcionarios de Defensa de Irán, entre ellos el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Pakpour, el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, el jefe del Consejo Militar, almirante Ali Shamkhani, el comandante de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria, Seyyed Majid Mousavi, y el viceministro de Inteligencia, Mohammad Shirazi, entre otros.
La operación comenzó alrededor de las 6:00 A.M. en Israel, cuando los aviones de combate despegaron de sus bases. Del ataque participaron relativamente pocos aviones, pero armados con munición de largo alcance y alta precisión.
Dos horas y cinco minutos después del despegue de los aviones, cuando en Teherán eran alrededor de las 9:40, los misiles de largo alcance impactaron el complejo. Al momento del ataque, los altos funcionarios de seguridad nacional iraní se encontraban en uno de los edificios del complejo, y Khamenei se encontraba en un edificio cercano.
“El ataque de esta mañana fue en simultáneo sobre varios lugares de Teherán, en uno de los cuales estaban reunidos los altos mandos políticos y de seguridad iraníes”, escribió un funcionario de defensa israelí en un mensaje al que tuvo acceso The New York Times.
El funcionario afirmó que, a pesar de los preparativos de Irán para la guerra, con su ataque al complejo Israel había logrado una “sorpresa táctica”.
El domingo, la agencia estatal de noticias iraní IRNA confirmó la muerte de dos altos mandos militares que Israel aseguraba haber asesinado el sábado: Shamkhani y Pakpour.
Las personas al tanto de la operación dicen que fue resultado de la buena información de inteligencia y de meses de preparativos.
En junio pasado, mientras se hacían planes para atacar los objetivos nucleares de Irán, el presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos sabía perfectamente dónde estaba escondido Khamenei y que podría haberlo asesinado.
Esa data, según un exfuncionario norteamericano, se basaba en la misma red de información en la que Estados Unidos se basó para el ataque del sábado.
Pero según el exfuncionario y otras personas al tanto de las operaciones, desde aquel momento la información de inteligencia que Estados Unidos iba recopilando era cada vez más precisa y abundante.
Durante aquella guerra de 12 días en junio del año pasado, Estados Unidos aprendió mucho más sobre la forma de comunicarse y de moverse de Khamenei y la Guardia Revolucionaria cuando se encontraban bajo presión, señala el exfuncionario norteamericano. Y Estados Unidos utilizó ese conocimiento para mejorar el rastreo y la vigilancia de Khamenei y predecir sus movimientos.
Estados Unidos e Israel también habían recopilado información específica sobre la locación de oficiales clave de la inteligencia iraní. Según personas familiarizadas con la operación, después del ataque que hizo blanco en el complejo del gobierno iraní en Teherán, se atacaron lugares donde se encontraban los jefes de inteligencia de Irán. El máximo oficial de inteligencia iraní escapó, pero según las mismas fuentes, los altos mandos de las agencias de inteligencia fueron diezmados.
(Traducción de Jaime Arrambide)


