
La crisis ya golpea la imagen de Bachelet
La mandataria socialista, que perdió 7,5 por ciento de aprobación en un mes, endureció su postura ante los reclamos estudiantiles
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SANTIAGO, Chile.- En momentos en que una encuesta reveló que su popularidad sufrió una abrupta caída en apenas un mes, la presidenta chilena, Michelle Bachelet, endureció ayer su postura ante los reclamos estudiantiles y se negó a aumentar su representación en el Consejo Asesor que analizará la reforma educacional.
Después de tres semanas de multitudinarias protestas estudiantiles, una encuesta realizada por la consultora Adimark, divulgada ayer, reveló que la popularidad de Bachelet bajó 7,5 puntos porcentuales en el último mes, pese a lo cual mantiene un índice elevado de apoyo, que llega al 54,5 por ciento.
De acuerdo con el estudio, la mandataria ha perdido popularidad sobre todo entre los jóvenes de entre 18 y 24 años, donde la aprobación al gobierno cayó 14,4 puntos porcentuales, a 56,4 por ciento. En abril, Bachelet había registrado un máximo de aprobación entre los jóvenes, 70,8 por ciento.
Según la encuestadora, estos resultados son "consistentes con el conflicto estudiantil que se inicia en la segunda mitad de mayo y más fuertemente hacia el final del mes".
Además, el rechazo a su gestión creció del 11,3 al 20,9 por ciento. Bachelet tenía una aceptación del 62,1 por ciento en abril, aunque otras dos recientes encuestas, que no consideraron el conflicto juvenil, le dieron entre el 65 y 68 por ciento de respaldo.
En tanto, la presidenta chilena dio a conocer ayer la composición del Consejo Asesor de 74 miembros, que analizará las reformas a la educación, sin ceder ante las demandas estudiantiles, que exigían que un 51 por ciento de los representantes fueran estudiantes secundarios o universitarios.
El Consejo estará compuesto por 62 expertos, técnicos y profesores, mientras que sólo seis miembros serán nombrados por los colegios secundarios (tres por Santiago; tres por provincias) y otros seis por los alumnos de las universidades.
Al anunciar la formación de la comisión asesora, Bachelet dijo: "Los estudiantes secundarios saben que tienen la puerta abierta para participar en este Consejo y espero que se integren a la brevedad".
La creación del Consejo -que pretende mejorar la educación y revisar la ley orgánica constitucional de enseñanza- es una de las medidas anunciadas hace una semana por Bachelet, en un paquete destinado a terminar con la crisis que mantiene sin clases a unos 600.000 estudiantes.
Mientras los dirigentes juveniles se encontraban en Valparaíso buscando respaldo en la sede del Congreso, la presidenta socialista exhortó: "Que toda esta mística, todas estas energías que se han demostrado estos días denunciando problemas también podamos volcarlas en debatir propuestas para solucionar estos problemas".
Estudiantes, divididos
Los dirigentes estudiantiles, en otra demostración de las discrepancias que han surgido en el movimiento que ha paralizado la enseñanza media durante tres semanas, reaccionaron en forma diversa. Algunos -como el presidente del Instituto Nacional, un prestigioso y centenario colegio público, Germán Westhoff- dieron indicios de que el conflicto podría estar terminando en los próximos días al afirmar que "es un avance, es un logro" la formación de la comisión.
Westhoff, considerado uno de los dirigentes moderados, dijo que hoy una asamblea de la dirigencia del movimiento deberá estudiar los pasos a seguir, aunque se quejó de la baja representación que se les dio en el Consejo, el 10 por ciento del total. Pero dijo en tono conciliador: "Hay que seguir trabajando y no enfrascarnos en pequeñas divisiones, en pequeños conflictos, como es el de la educación en su estructura".
Antes de que Bachelet respondiera a la última exigencia de los estudiantes, su ministro de Educación, Martín Zilic, dijo que la nueva demanda es "demasiado".
La ministra secretaria de la Presidencia, Paulina Veloso, dijo que los "pingüinos" ya ganaron. "Ya obtuvieron un triunfo al poner en el debate el tema educacional", afirmó.
Con ironía, añadió, sin embargo, que "quizás el importante apoyo que recibieron de la ciudadanía les puede haber mareado un poco las perspectivas" al formular exigencias inaceptables para el gobierno.
El desgaste parece evidente y amenaza con debilitar la causa estudiantil por el público reproche de algunos colegios a la actitud intransigente de los dirigentes. Los colegios privados ya comenzaron a retornar a clases, mientras que algunos públicos estudian terminar con la ocupación.
En un intento por revertir la imagen de vacilación que dejó expuesta en los primeros días del conflicto estudiantil, Bachelet fue categórica con su gabinete. "Necesito un gobierno que se anticipe a los problemas, no que reaccione ante ellos", dijo, al entregar a sus ministros un decálogo para actuar en casos de crisis, donde afirma que "cuando una autoridad no asume en el momento oportuno una dificultad, ésta se le puede escapar de las manos".
En una especie de mea culpa por las críticas que recibió debido a su demora en enfrentar directamente la rebeldía estudiantil, apuntó que "no toda demanda ha de ser vista como un problema; menos aún hay que tenerles miedo a las movilizaciones, a las protestas y a las diferencias".


