"La dama del cardenal": una misteriosa mujer irrumpe en las intrigas vaticanas

Se complica más la situación del cadenal Becciu
Se complica más la situación del cadenal Becciu Fuente: AFP
Elisabetta Piqué
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6 de octubre de 2020  • 12:15

ROMA.- La saga que rodea al cardenal italiano Angelo Becciu, echado por el Papa hace 10 días y en el ojo de la tormenta por actos de corrupción y su rol en la millonaria y fallida compra de un edificio en Londres con fondos reservados de la secretaría de Estado, se agiganta con el pasar de los días.

Tal como reveló la prensa italiana, que a diario filtra detalles de lo más novelescos, irrumpió ahora una mujer, Cecilia Marogna, de 39 años y sarda -originaria de la isla de Cerdeña-, como Becciu. El alto prelado, de 72 años, siendo sustituto de la Secretaría de Estado, es decir, el número tres del Papa, le habría girado entre 500.000 y 600.000 euros a la empresa que tiene esta misteriosa señora en Eslovenia para pagarle supuestos servicios de inteligencia. El objetivo habría sido financiar la liberación de sacerdotes secuestrados en diversas partes del mundo.

Pero el dinero, también procedente de fondos reservados de la Secretaría de Estado, en vez de ser gastado en misiones humanitarias secretas en África y Asia, habría servido para renovarle el guardarropa a Marogna, que habría comprado zapatos, carteras y demás accesorios de marcas de lujo.

Marogna, rebautizada por los medios italianos "la dama del cardenal" o "la Mata Hari", al parecer es experta en relaciones internacionales y con buenos contactos con personajes de los servicios italianos y del espionaje mundial. En sendas entrevistas, negó haber utilizado el dinero para un shopping compulsivo: "Lo gasté para viajes diplomáticos, para pagar fuentes de información, mediaciones y giros a fundaciones humanitarias", aseguró.

"Es todo falso lo que se dice de mí. ¿Yo, amante del cardenal? Absurdo. Soy analista política y experta en inteligencia, trabajo en forma honesta, vivo en alquiler y mantengo a mi hija", le dijo al Corriere della Sera. La mujer contó que conoció a Becciu en 2015 después de escribirle un mail pidiendo audiencia para plantearle problemas de seguridad de las nunciaturas y demás misiones del Vaticano. Un encuentro en el que, evidentemente, convenció al purpurado.

Investigación

El programa televisivo "Le Iene" (un virtual Caiga quien Caiga) adelantó toda esta información y transmitirá esta noche una investigación sobre la ambigua relación entre Marogna y el cardenal, luego de obtener hace un par de semanas documentos reservados de parte de manos anónimas --fiel reflejo de la guerra interna en curso en el Vaticano. Entre los documentos reservados obtenido por "Le Iene" figura una carta de presentación sobre papel membretado de la Santa Sede, fechada 17 de noviembre de 2017 en la que Becciu declara que conoce a la señora y que le tiene máxima confianza. Una epístola con la que el prelado, hasta el 24 de septiembre pasado, uno de los personajes más poderosos de la curia romana, le abría todas las puertas a su coterránea, que también hay quien dice que se hacía pasar por su sobrina.

Becciu, que fue obligado por el Papa a renunciar a su cargo de prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y a sus derechos relacionados con el cardenalato --aunque mantiene el título-, una vez más, salió a defenderse, explicando que fue engañado por la mujer, que tampoco es familiar ni amiga suya. "El cardenal fue estafado, pensando que esa chica iba a usar los fondos del Obolo de San Pedro para salvar las vidas de eclesiásticos en peligro", dijeron fuentes cercanas al purpurado.

La irrupción de la "dama del cardenal" tuvo amplias repercusiones en el Vaticano, donde pocos parecían conocer la existencia de las supuestas operaciones de inteligencia de Marogna, por las que Becciu, hasta ahora intocable, hasta podría ser incriminado por "alta traición". Más allá del tema del mal uso de fondos reservados, la gran pregunta es cómo puede ser que su sucesor, el venezolano Edgar Peña Parra, sustituto de la Secretaría de Estado desde septiembre de 2018, nunca fue informado de un tema de semejante relevancia a la hora del cambio de guardia. Y cómo puede ser que los vértices de la Santa Sede puedan llegar a contratar a "los primeros 007 improvisados que pasan por debajo de la cúpula de San Pedro", como escribió el diario Domani.

Mientras tanto, sigue dando mucho que hablar la noticia de que también Becciu habría hechos giros del orden de 700.000 euros a distintas cuentas de Australia, con las que se habrían "comprado" a falsos testigos para destruir al cardenal australiano George Pell, que fue su enemigo número uno siendo el zar de las finanzas del Vaticano. Pell, que fue condenado, estuvo en prisión más de 1 año y luego fue absuelto en última instancia por supuestos abusos a monaguillos, volvió la semana pasada a Roma. Su abogado, Robert Richter, pidió una investigación internacional para rastrear esos 700.000 euros y determinar si hubo, o no, un complot en su contra, urdido por Becciu desde Roma.

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