La Habana mantiene su influjo militar sobre el chavismo

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13 de abril de 2019  

WASHINGTON.- Aunque recién huyó de Venezuela el año pasado, el teniente coronel Carlos José Montiel López sentía desde mucho antes que estaba sirviendo en el ejército de un país extranjero.

Sus superiores en la unidad de ingeniería militar se entrenaron en Cuba , el curso de construcción de túneles que tomaba era dictado por un cubano y los pasadizos subterráneos que construyó su brigada en el norte de Venezuela, como parte de un plan contra una posible invasión norteamericana, eran inspeccionados por oficiales cubanos.

"Iban de paisano, pero nos dirigíamos a ellos por su rango militar: mi comandante, mi coronel", relata Montiel, un hombre fornido de 43 años que ahora vive en Miami y solicitó el asilo en Estados Unidos. Según Montiel, los manuales de entrenamiento usados en Venezuela llegaban de Cuba, y "nuestros supervisores y quienes tomaban decisiones" eran cubanos.

Según el gobierno de Trump, Cuba es la principal razón por la que Nicolás Maduro sigue en el poder dos meses después de que Estados Unidos reconoció al líder opositor Juan Guaidó como presidente interino y de la imposición de las sanciones más duras de las que se tenga noticia contra el gobierno de Maduro.

Culpar a Cuba de las penurias de los venezolanos y de la permanencia de Maduro le vino como anillo al dedo al gobierno de Trump, tanto en función de sus objetivos estratégicos como de política interna.

El estado de Florida, considerado crucial para las ambiciones reeleccionistas de Trump en 2020, tiene la mayor concentración de cubano-norteamericanos y expatriados venezolanos de Estados Unidos, muchos de ellos muy ricos y de orientación republicana. Y algunos de ellos sienten que es el momento de hacer en Venezuela lo que Estados Unidos nunca hizo en Cuba: tumbar al gobierno. Al mismo tiempo, un éxito en Venezuela debilitaría gravemente al comunismo cubano.

"Es muy difícil entender la política de Estados Unidos hacia Venezuela sin antes entender los 50 años de impulsar un cambio de régimen en La Habana", dice Michael Shifter, presidente del centro de políticas públicas Diálogo Interamericano, con sede en Washington. "Ellos calculan que un cambio en Venezuela desencadenaría un cambio en Cuba".

La Casa Blanca acusa a Cuba de tener entre 20.000 y 25.000 militares y agentes de inteligencia insertados en el seno de las Fuerzas Armadas y los servicios venezolanos.

Cuba afirma, por su parte, que hay más de 20.000 cubanos trabajando en Venezuela, pero que son casi en su totalidad médicos y docentes.

Lo cierto es que las deserciones en el ejército no han sido en masa, sino más bien por goteo. "¿Por qué no hay más generales que abandonan el régimen?", se pregunta Elliott Abrams, enviado de Washington para Venezuela. Parte de la razón es que en los militares existe el miedo a ser castigados, dice Abrams, y agrega que "la ley y el orden internos en las fuerzas de seguridad de Venezuela están en manos de los cubanos".

"Son ellos los que andan a la caza del menor signo de deserción. Son ellos los que literalmente torturan en las cárceles. Creo que el sistema nervioso del régimen, a esta altura, es básicamente cubano".

Algunos de los que desertaron con éxito también señalan a Cuba. La semana pasada, en una videopresentación en vivo desde una locación desconocida ante la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington, el teniente de aviación Ronald Dugarte hizo escuchar testimonios secretos, grabados con su celular, de víctimas de tortura en los cuarteles generales de la inteligencia militar en Caracas.

Dugarte desertó de la contrainteligencia militar en febrero. Una de sus tareas había sido detectar señales de oposición en las Fuerzas Armadas, y agregó que lo habían entrenado "milicias de la inteligencia cubana".

El general Antonio Rivero, militar venezolano de primera línea que se volvió contra Maduro y huyó del país en 2014, dijo en una entrevista que la estrategia militar de Venezuela había sido reconvertida por los asesores cubanos para librar "una guerra prolongada y asimétrica" contra un nuevo enemigo: el imperialismo.

Aliada de Estados Unidos durante la Guerra Fría, Venezuela dio un vuelco cuando Hugo Chávez llegó al poder, en 1999. Chávez encontró a un mentor en la Cuba de Fidel Castro, cuya economía pasaba penurias por las sanciones de Estados Unidos y la caída de la Unión Soviética, su histórico mecenas. Tras sobrevivir un intento de golpe en 2002, recibió de buena gana la asistencia de las Fuerzas Armadas y de la inteligencia cubanos, así como de médicos y docentes, a cambio de crudo.

Algunos cuestionan la estimación de Washington de que habría entre 20.000 a 25.000 militares y agentes cubanos en Venezuela. William Brownfield, exembajador norteamericano durante el gobierno de Chávez, dice que a su entender "el número real es de entre una cuarta parte y la mitad" de esa cifra.

"Pero incluso en ese caso sería una cifra enorme", dice Brownfield. "Porque la otra mitad de la historia es que esos tipos están insertados literalmente en la cadena de mando".

The Washington Post

Traducción de Jaime Arrambide

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