Gran Bretaña: adelanto de elecciones, la vía para destrabar el Brexit

Jeremy Corbyn, el líder del Partido Laborista, aceptó la idea del gobierno de elecciones anticipadas
Jeremy Corbyn, el líder del Partido Laborista, aceptó la idea del gobierno de elecciones anticipadas Crédito: DPA
Luisa Corradini
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30 de octubre de 2019  • 01:50

PARÍS.- Gran Bretaña acudirá a las urnas el 12 de diciembre en unas elecciones generales anticipadas cuyo objetivo principal será hallar una solución definitiva al Brexit. Así lo decidió ayer el Parlamento por amplia mayoría, al aprobar una propuesta de Boris Johnson. Para obtener esa concesión, el primer ministro británico tuvo que renunciar a su objetivo de hacer aprobar el acuerdo de salida obtenido con la Unión Europea (UE) antes del inicio de la campaña.

Por un margen de 438 votos contra 20, los Comunes aprobaron la legislación que le permitirá organizar esos comicios, los primeros que se realizarán en un mes de diciembre desde 1923. El texto, que deberá ahora ser aprobado por la Cámara de los Lores, abrirá una campaña de cinco semanas.

Los conservadores parten, según los sondeos, con una ventaja de diez puntos de ventaja sobre el Partido Laborista, principal formación de oposición. El premier espera obtener un claro mandato para romper la actual parálisis parlamentaria, que consiguió hacer fracasar sus planes de Brexit para el 31 de octubre y postergarlo hasta el 31 de enero.

La convocatoria se aceleró ayer después que el Partido Laborista aceptó la idea de elecciones anticipadas defendida por Johnson, como ya lo habían hecho -por diferentes razones- los independentistas escoceses del SNP y los liberales demócratas. Ambas anti-Brexit, las dos formaciones harán todo lo posible para obtener de los electores el apoyo para permanecer en la UE.

Apresurados por obtener en las urnas los beneficios de sus posiciones decididamente anti-Brexit e independentista (en el caso del SNP), ambos partidos se mostraron dispuestos a cambiar las reglas de juego y hacer adoptar la moción del gobierno por mayoría simple y no mediante el Fixed Terms Parliament Act, que requiere la aprobación de dos tercios de los diputados. El mismo reglamento que hizo fracasar hasta ahora todos los proyectos del gobierno.

En esas condiciones, el laborismo no tenía demasiadas opciones. "Sabemos ahora que la extensión otorgada por la Unión Europea hasta el 31 de enero ha sido confirmada. De modo que se cumplió nuestra condición (para aceptar comicios adelantados) de que desaparezca el riesgo de una salida sin acuerdo", dijo el líder laborista Jeremy Corbyn. "Ahora lanzaremos la campaña más ambiciosa y radical de cambio que haya visto nuestro país", concluyó.

Durante la campaña, los británicos se verán nuevamente sometidos a difíciles decisiones y -como cada vez que se trata del Brexit- a oscuras cifras, dudosas explicaciones y, probablemente, un aluvión de fake news.

El Partido Conservador del primer ministro defenderá a fondo la salida de la UE bajo el lema"Let's get it done"(Hagámoslo de una vez). El Brexit Party, nuevo movimiento de extrema derecha que dirige Nigel Farage, defenderá la misma idea todavía con más energía y, seguramente, peores argumentos.

Los Liberales Demócratas (centro) harán campaña para abandonar el Brexit y organizar un segundo referéndum. El mismo esfuerzo desplegarán, a su vez, los independentistas escoceses del SNP y, al mismo tiempo, promoverán la independencia de Escocia.

Nebulosos, los objetivos de los laboristas podrían ser: primero ganemos la elección, después negociemos un Brexit con una relación muy estrecha con Europa, y dejemos que una conferencia del partido decida si apoya el pacto. Al final organicemos un segundo referéndum para ver si los británicos están de acuerdo.

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