La presión de Suecia para eliminar el dinero en efectivo despierta temores: "¡No tan rápido!"

Una aplicación interactúa con un microchip implantado en la mano de una persona, lo que les permite pagar el viaje en tren y la comida con una ola, en Estocolmo, Suecia.
Una aplicación interactúa con un microchip implantado en la mano de una persona, lo que les permite pagar el viaje en tren y la comida con una ola, en Estocolmo, Suecia. Crédito: Loulou d''''Aki/The New York Times
Liz Alderman
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23 de noviembre de 2018  • 14:56

ESTOCOLMO.- Pocos países han estado dando lugar a una sociedad que no emplee dinero en efectivo de una forma tan acelerada como Suecia . Sin embargo, el efectivo está siendo eliminado tan rápido - la mitad de los comerciantes del país predice que dejará de aceptar billetes antes de 2025 - que el gobierno está volviendo a calcular los costos de un futuro sin dinero en efectivo para la sociedad.

Las autoridades financieras, las cuales alguna vez aceptaron esta tendencia, están solicitando a los bancos que sigan vendiendo billetes y monedas hasta que el gobierno pueda determinar lo que significa no manejar dinero en efectivo para los consumidores jóvenes y viejos.

El Banco Central, el cual predice que el efectivo podría extinguirse en Suecia, está probando una moneda digital —una corona electrónica— para mantener un control firme en el suministro de dinero. Los legisladores están estudiando qué pasará con los pagos en línea y las cuentas bancarias si falla alguna red eléctrica o los servidores se entorpecen por averías eléctricas, piratas informáticos o incluso una guerra.

"En la posición en la que estamos, no sería adecuado relajarnos con los brazos cruzados sin hacer nada y luego solo observar el hecho de que el dinero en efectivo ha desaparecido", comentó Stefan Ingves, gobernador del Banco Central de Suecia, conocido como Riksbank. "No se puede regresar el tiempo, pero sí se tiene que encontrar una manera de enfrentar el cambio".

Pregúntenle a la mayoría de los suecos la frecuencia con la que pagan en efectivo y la respuesta es "casi nunca". Una quinta parte de los suecos, en un país de diez millones de personas, ya no emplean cajeros automáticos. Más de 4000 suecos se han implantado microchips en las manos, que les permiten pagar los trayectos en tren y las comidas, o entrar a oficinas que no utilizan llave con solo pasar la mano. Para los restaurantes, los autobuses, los estacionamientos e incluso los sanitarios de paga se usan teclas más que dinero en efectivo.

El impacto en los jubilados

Ciertos grupos de consumidores afirman que este cambio deja en desventaja a muchos jubilados —una tercera parte de los suecos tiene 55 años o más— así como a algunos inmigrantes y gente discapacitada. No pueden tener fácil acceso a los medios electrónicos para adquirir ciertas mercancías o hacer transacciones, y dependen de los bancos y sus servicios al cliente. Además, el avance hacia una sociedad que no emplee dinero en efectivo podría afectar el papel que durante siglos ha tenido el Estado como garante público. Si desaparece el dinero en efectivo, los bancos comerciales ejercerían mayor control.

Ake Soderman, miembro de una asociación de jubilados suecos, con un artículo escrito sobre su protesta contra una sociedad sin dinero en efectivo
Ake Soderman, miembro de una asociación de jubilados suecos, con un artículo escrito sobre su protesta contra una sociedad sin dinero en efectivo Crédito: Loulou d''Aki/The New York Times

"Tenemos que detenernos a pensar si esto es bueno o malo, y no solo dejar que suceda sin hacer nada", señaló Mats Dillén, director del comité del Parlamento sueco que estudia el tema. "Si desaparece el dinero en efectivo, sería un gran cambio, que tendría implicaciones importantes para la sociedad y la economía".

Los consumidores de las urbes de todo el mundo pagan cada vez más con aplicaciones o con plástico. En China y otros países asiáticos repletos de usuarios jóvenes de teléfonos inteligentes son comunes los pagos mediante el celular. En Europa, más o menos una de cada cinco personas afirma que casi nunca trae dinero. En Bélgica, Dinamarca y Noruega, el uso de tarjetas de crédito o débito ha alcanzado máximos históricos.

Una tendencia que seduce a los más jóvenes

Sin embargo, Suecia —y en especial su población joven— está a la vanguardia. Los billetes y las monedas representan solo el uno por ciento de la economía, en comparación con el diez por ciento en Europa y el ocho por ciento en Estados Unidos . Cerca de uno de cada diez consumidores pagó algo en efectivo este año, a diferencia del 40 por ciento en 2010. La mayoría de los comerciantes de Suecia todavía aceptan billetes y monedas, pero cada vez son menos.

Comprando flores con una tarjeta en un mercado en Estocolmo, Suecia,
Comprando flores con una tarjeta en un mercado en Estocolmo, Suecia, Crédito: Loulou d''''''''Aki/The New York Times

Entre la gente de 18 a 24 años, las cifras son sorprendentes: hasta el 95 por ciento de sus compras las hacen con una tarjeta de débito o una aplicación para teléfonos inteligentes llamada Swish, un sistema de pago estructurado por los bancos suecos más importantes.

Ikea, cuyos muebles armables son comunes en los hogares de la gente joven, ha estado experimentando para evaluar el atractivo y el efecto del comercio sin dinero en efectivo. En Gävle, como 170 kilómetros al norte de Estocolmo, los gerentes de la empresa decidieron trabajar temporalmente sin efectivo el mes pasado después de darse cuenta de que menos del uno por ciento de los compradores empleaba dinero en efectivo, y los empleados de Ikea pasaban cerca del quince por ciento de su tiempo recibiendo, contando y guardando dinero.

Las entidades bancarias

Los bancos han impulsado la revolución de no usar efectivo al alentar a los consumidores y a los comerciantes a usar tarjetas de crédito y débito, lo cual genera ganancias lucrativas para los bancos y las empresas de tarjetas de crédito. Eso incluye a la aplicación Swish para teléfonos inteligentes desarrollada por los bancos.

Los clientes son recibidos en una sucursal de Swedbank en Estocolmo, Suecia,
Los clientes son recibidos en una sucursal de Swedbank en Estocolmo, Suecia, Crédito: Loulou d''''''''''''''''Aki/The New York Times

Los bancos suecos han reducido su manejo de dinero en efectivo en parte por motivos de seguridad después de una oleada de robos con violencia a mediados de la década del 2000. La psique nacional está marcada por un tristemente célebre atraco realizado mediante el uso de un helicóptero en Västberga en 2009, durante el cual los ladrones aterrizaron en la azotea de un almacén de efectivo de la empresa G4S y se llevaron varios millones, una historia que ahora Netflix convertirá en película. El año pasado, solo dos bancos fueron asaltados, a diferencia de los 210 de 2008.

En los años recientes, los bancos han desmantelado cientos de cajeros automáticos. Por lo tanto, actualmente, se emplea tan poco efectivo, que se ha encarecido su vigilancia y preservación, comentó Leif Trogen, funcionario de la Asociación de Banqueros Suecos.

Las autoridades suecas tienen dos propuestas para mantener el efectivo al alcance. El Parlamento desea que solo los bancos más grandes manejen efectivo. El Banco Central está insistiendo en que todos los bancos mantengan dinero en circulación. Swedbank, SEB y otras importantes instituciones financieras suecas están combatiendo las demandas de los legisladores, con el argumento de que ofrecer un mayor acceso representaría una carga excesiva para ellos.

"La demanda de dinero en efectivo está disminuyendo a un ritmo cada vez más rápido", comentó Trogen. "Por lo tanto, es totalmente inadecuado legislar para influir en la demanda de efectivo".

The New York Times

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