La renuncia de Renzi deja a Italia en un laberinto político

El presidente debe decidir ahora si convoca a un gobierno técnico o adelanta las elecciones, como quieren los antisistema
Elisabetta Piqué
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6 de diciembre de 2016  

La llegada de Renzi al palacio del Quirinale, sede presidencial
La llegada de Renzi al palacio del Quirinale, sede presidencial Fuente: EFE - Crédito: Ettore Ferrari

ROMA.– La agonía de Matteo Renzi , que decidió tirar la toalla después de perder estrepitosamente en el referéndum constitucional de anteayer, durará unos días más. Al cabo de una jornada marcada por la incertidumbre por lo que vendrá –un nuevo gobierno o elecciones anticipadas–, tras un pedido del presidente de Italia, Sergio Mattarella, Renzi aceptó ayer congelar su renuncia hasta que se apruebe la ley de presupuesto para el año que viene, algo que debería ocurrir el viernes.

“Ante la necesidad de completar el proceso parlamentario para la aprobación de la ley de presupuesto, el presidente de la república le pidió al primer ministro que posponga su renuncia hasta que se cumpla ese requisito”, indicó un comunicado difundido por la oficina de prensa de Mattarella.

“Acepté por sentido de responsabilidad y del deber”, dijo Renzi a sus ministros, al cabo de una larga jornada en la que se reunió dos veces con Mattarella, el árbitro de la crisis política que se abrió tras su aplastante derrota en el referéndum constitucional.

Es Mattarella quien deberá manejar este nuevo período de inestabilidad que sacude a Italia y aterra a Europa, que teme derivas populistas. La crisis se presenta como un verdadero rompecabezas político. Una vez que se formalice la salida del poder de Renzi, luego de consultas con todas las fuerzas políticas Mattarella deberá decidir si existen las condiciones para que surja un nuevo gobierno, encabezado por alguna personalidad del Partido Democrático, que tiene mayoría relativa en el Parlamento, o si deberá convocar a elecciones anticipadas.

Ir a las urnas “ya” es lo que pide a gritos la oposición, encabezada por el gran vencedor del referéndum, el cómico genovés Beppe Grillo, líder del antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5E).

Al postergar la dimisión de Renzi hasta la aprobación del presupuesto, Mattarella logró “congelar” por el momento el clima incandescente que reina en la coyuntura local. Así, les recordó a todos la compleja situación económica de la península y su pulseada con la Unión Europea para que haya flexibilidad y por la cuestión de los inmigrantes. Luego de su primera reunión “informal” con Renzi, que tuvo por la mañana, el primer mandatario había hecho un llamado a la responsabilidad colectiva, sobre todo después de un resultado electoral que reflejó un país profundamente dividido. “Tenemos ante nosotros compromisos y fechas límite que las instituciones deberán respetar, garantizando respuestas a la altura del momento”, había indicado Mattarella.

Por un error de cálculo de Renzi, la consulta popular para decirle sí o no a una reforma constitucional polémica se convirtió en un verdadero plebiscito sobre su persona y sobre su gobierno, que los italianos terminaron rechazando de plano.

El no a los cambios en la Carta Magna propuestos por el ex alcalde de Florencia, en efecto, triunfó con casi el 60% de los votos (59,11% contra 40,89%) y casi 20 puntos de diferencia, algo inesperado. Con la reforma constitucional, Renzi, en el poder desde febrero de 2014, apuntaba a echar por tierra el bicameralismo perfecto italiano, para él culpable de bloquear a Italia. Su plan era limitar el poder del Senado (que iba a pasar de 315 a 100 miembros), con el fin de darle más estabilidad al gobierno de turno.

Según medios italianos, el que se encuentra ahora en pole position para encabezar un eventual nuevo gobierno técnico-político es el actual ministro de Economía, Pier Carlo Padoan. Padoan es considerado en Europa, que ve la derrota de Renzi como una victoria del populismo, garantía de continuidad. Otro nombre en danza es el de Pietro Grasso, presidente del Senado y ex magistrado antimafia siciliano, que sería una carta más “institucional”. Aunque también se habla de los ministros de Cultura, Dario Franceschini, de Infraestructura y Transporte, Graziano Delrio, así como del ex premier Romano Prodi.

Más allá del reclamo por ir a elecciones anticipadas de la oposición –lo pidió Grillo, pero también la xenófoba Liga Norte y hasta el ex premier Silvio Berlusconi–, todo el mundo sabe que es imposible ir a las urnas sin cambiar el denominado “Italicum”, la ley electoral vigente, que se encuentra “renga” porque sólo atañe a la Cámara de Diputados y es objeto de profundas divisiones.

En este marco de incertidumbre total, la buena noticia de ayer, el día después de lo que algunos bautizaron “Rexit”, es que no hubo pánico en los mercados.

Pese a que desde hace meses los diarios británicos avizoraban escenarios apocalípticos y el estallido de una bomba financiera si perdía el sí, no hubo nada de eso, sino que el efecto de la victoria del no fue contenido. Si bien la Bolsa de Milán tuvo un día de altibajos y cerró con una leve pérdida, las otras plazas del Viejo Continente no sufrieron repercusiones. El tan temido spread (la diferencia de rendimiento entre los bonos a diez años italianos y los alemanes) se mantuvo en 165 puntos. Y el euro, que había bajado a sus valores mínimos desde hace un año con respecto al dólar, volvió a subir levemente.

Si bien el “Rexit” y el impresionante revés sufrido por Renzi eran el tema de charla en los cafés, finalmente, la vida de los italianos seguía adelante, como si nada. De hecho, están acostumbrados a la ingobernabilidad crónica de Italia, que tuvo 63 gobiernos en 70 años de democracia y que se apresta a tener el número 64, si el presidente Mattarella consigue resolver una enésima e intrincada crisis política.

Las razones de la victoria del no

  • La aplastante derrota de Matteo Renzi en el referéndum celebrado anteayer sobre una reforma constitucional se debe en parte a la protesta generada por la crisis económica. En los 100 distritos en los que el porcentaje de desempleados es bajo, ganó el sí, con el 59%.
  • Al igual que en 2006, cuando los italianos rechazaron otra reforma de la Constitución promovida por Silvio Berlusconi, la mayoría manifestó que no quiere tocar el complejo equilibrio alcanzado entre los poderes por la Constitución de 1949
  • El de anteayer fue un voto contra el establishment, pero sobre todo contra Renzi y su forma de gobernar. Mucha gente considera que no hubo avances en estos dos años

Candidatos en danza

Pietro Grasso

Presidente del Senado

Edad: 71 años

Profesión: abogado

Origen: Licata, Sicilia

Fiscal antimafia

Tiene una gran trayectoria como fiscal, especialmente en la lucha contra la mafia en Sicilia. En 2013 se convirtió en el presidente del Senado

Figura de consenso

Podría reunir los consensos de los sectores más ortodoxos del resto de las fuerzas políticas, como Fuerza Italia, de Berlusconi. Además tiene la ventaja de no ser partidario de Renzi

Pier Carlo Padoan

Ministro de Economía

Edad: 66 años

Profesión: economista

Origen: Roma

Experiencia

Fue director del Fondo Monetario Internacional por Italia de 2001 a 2005 y es asesor del Banco Mundial. También fue profesor en prestigiosas universidades

Garantía de continuidad

Es considerado en Europa, que ve la derrota de Renzi como una nueva victoria del populismo, garantía de continuidad. Bajo su ejecutivo una prioridad sería aprobar la ley de presupuesto

Del editor: ¿cómo sigue? Primero fue Cameron, luego Santos y ahora Renzi; por untiempo parece que los líderes evitarán los referéndums.

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