
La UE envía una señal política de apoyo a España tras la fractura y las críticas a Sánchez por Ceuta
Tras la oleada migratoria en el enclave español que mostró fracturas hacia adentro de la Unión Europea, altos funcionarios del bloque bajaron el tono a la confrontación con Madrid
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PARIS.– Tras la tempestad, los vientos de calma. Reunidos en videoconferencia tras la violenta crisis migratoria de Ceuta que agitó las relaciones intraeuropeas la semana pasada, los ministros del Interior del bloque coincidieron este martes en que el espacio Schengen no es el problema –como lo declama la extrema derecha– sino la solución.
Convocados bajo la presión de 22 jefes de Estado y de Gobierno, los responsables del Interior de la Unión Europea (UE) se reunieron virtualmente este martes a partir de las 10 para analizar las lecciones del flujo migratorio que afectó al enclave español de Ceuta la semana pasada.
Cerca de 72.000 migrantes procedentes de Marruecos –la mayoría de ellos ya devueltos a su país de origen– llegaron al enclave a partir del 30 de julio, lo que provocó un trágico balance humano: según las autoridades españolas, al menos 72 personas fallecieron durante la travesía, una cifra que Rabat reduce a once.
“Europa superó el examen”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, al término de la reunión, reconociendo que la “resiliencia” de Europa había sido puesta a prueba y elogiando a España por la gestión de la crisis.
Fue, quizás, la señal política más clara de la jornada: lejos de ceder ante las voces que exigían sanciones contra Madrid, la presidenta de la Comisión optó por felicitar a España. En su misiva enviada el sábado a Pedro Sánchez, también reconoció que la protección de todas las fronteras exteriores constituye una responsabilidad europea compartida.
“Este episodio nos ha puesto a prueba: por un lado en cuanto a la rapidez de actuación y, por otro, en materia de solidaridad, pero también en nuestra capacidad para resistir la desinformación”, declaró por su parte en rueda de prensa en Bruselas el comisario europeo de Inmigración, Magnus Brunner.
Los cruces en Europa tras la crisis
El ministro del Interior español, Fernando Grande–Marlaska, ya había ofrecido un balance tranquilizador desde el fin de semana: “la situación en Ceuta ya no tiene nada que ver”, aseguró, aludiendo a una vuelta a la normalidad tras la devolución de la casi totalidad de los recién llegados a Marruecos.
Pero, prueba de que la profunda fractura provocada por la crisis persiste, Grande-Marlaska no se guardó nada al dirigirse a ciertos socios europeos, denunciando una crisis “instrumentalizada” y utilizada “con fines puramente políticos”, al tiempo que recordaba que España había compartido, en 2023, la carga de la crisis migratoria de Lampedusa sin exigir nada a cambio.
Una acusación directamente dirigida a Roma, cuya primera ministra, Giorgia Meloni, fue la primera en tomar la decisión de suspender por un mes el acuerdo de Schengen con España.
El propio primer ministro español tampoco se había mordido la lengua con sus socios más críticos cuando, en una carta dirigida a sus socios denunció una actitud alimentada por “prejuicios, desinformación, ignorancia o intereses políticos”, la cual calificó de “egoísta” y contraria a los principios de solidaridad europea.
En efecto, en cuanto aparecieron las primeras fotos y videos de migrantes entrando en Ceuta por cualquier vía, algunos países –en particular Italia, Finlandia y Dinamarca– reaccionaron de inmediato, lamentando una “inmigración descontrolada” que representaba “una amenaza para Europa”. Acto seguido, exigieron la exclusión de España del espacio Schengen, la zona de libre circulación de Europa.
Después de la reunión de este martes, Dinamarca se sumó a los elogios de la Comisión, mostrándose satisfecha con la respuesta de Madrid a la crisis.
“Estoy muy satisfecho de que España haya reaccionado con rapidez, especialmente mediante el despliegue de la policía y el ejército, y de que muchos migrantes ya hayan regresado a Marruecos”, afirmó el ministro danés de Inmigración e Integración, Morten Bødskov.
El funcionario agregó que “estos acontecimientos demuestran que es absolutamente esencial que mantengamos el control de las fronteras de la Unión Europea”.
Reconciliación
“Todos los Estados miembros elogiaron la gestión española de la crisis y manifestaron su solidaridad con España”, afirmó a su vez el responsable del Interior francés, Laurent Núñez. París fue junto con Berlín y Lisboa uno de los pocos países que expresaron su solidaridad con Madrid durante la crisis.
Núñez recordó que las autoridades españolas instalaron una “barrera flotante”, especie de frontera física en el mar frente a Ceuta e insistió: “Todos hemos coincidido en que el espacio Schengen no es el problema, sino la solución”.
Según el ministro francés, si bien se trató de una reunión informal donde no estaba prevista ninguna toma de decisión, los asistentes acordaron que “es necesario reforzar nuestra lucha contra las redes de traficantes”, “el desmantelamiento de las redes en los países de tránsito” y en “la repatriación” de los migrantes a sus países de origen.
“Todos los Estados miembros se felicitaron por la adopción del pacto de asilo e inmigración, que establece un procedimiento de asilo en la frontera”, agregó. Según Núñez, el filtrado en la entrada y dentro de la UE, así como la reducción de los plazos de los procedimientos son medidas de especial importancia.
En relación a los cruces del Canal de la Mancha realizados por migrantes que intentan llegar al Reino Unido, Laurent Núñez precisó que la cifra no deja de descender.

“Desde principios de año, el número de cruces exitosos fue de 160, frente a los 413 del año anterior. La tasa de fracaso en los cruces, que a estas alturas el año pasado era del 58 %, ha pasado al 65 % gracias a la nueva doctrina de interceptación de embarcaciones en alta mar”, dijo el ministro.
Como lo afirmó Núñez, la videoconferencia no estaba destinada a tomar decisiones, sino más bien a restablecer un clima de solidaridad tras una semana de polémicas y reafirmar que el pacto europeo sobre migración y asilo –actualmente en fase de implementación en todos los Estados miembros– sigue siendo el marco de referencia, por encima de las medidas unilaterales de suspensión.
A juicio de fuentes europeas, al concluir una semana de pesadilla, España –a pesar de su real aislamiento diplomático en los últimos días– obtuvo no solo el respaldo explícito del ejecutivo europeo, sino la marcha atrás de algunos de sus críticos más duros. Y, mal que le pese a los representantes de una derecha radical que quisiera ver desaparecer la actual construcción europea, es precisamente la cooperación reforzada dentro del espacio Schengen –mayor vigilancia, barreras físicas selectivas y coordinación con Marruecos– lo que se escogió como el camino a seguir, en lugar del desmantelamiento parcial que reclama una minoría de capitales.



