Los espías del Mossad, el arma no tan secreta de Israel para contener el avance del virus en su territorio

Trabajadores funerarios preparaban un cuerpo, ayer, en el cementerio HaMenuchot, de Jerusalén
Trabajadores funerarios preparaban un cuerpo, ayer, en el cementerio HaMenuchot, de Jerusalén Fuente: AFP
Un comentario casual en una reunión de amigos puso en marcha la aceitada maquinaria de contactos del servicio secreto para adquirir insumos claves
R. Bergman
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14 de abril de 2020  

TEL AVIV.- A principios de este mes, cuando se supo que el ministro de Salud de Israel tenía Covid-19, todos los funcionarios de alto rango que tenían contacto con él fueron puestos en cuarentena, incluido uno que llamó la atención: el director del Mossad, el famoso servicio de inteligencia israelí.

Los espías del Mossad, a los que se relaciona básicamente con las operaciones encubiertas en el extranjero en defensa de los intereses israelíes, por lo general no tienen nada que ver con las cuestiones de salud pública. Así que la opinión pública israelí empezó a hacerse preguntas.

¿Por qué el director del Mossad, Yossi Cohen, había siquiera estado en la misma habitación con el ministro de Salud, Yaakov Litzman?

Y resultó ser que la poderosa agencia que dirige Cohen estaba muy involucrada en la lucha de Israel contra el virus, y que ha sido uno de los más valiosos activos del país a la hora de adquirir equipamiento médico y tecnología extranjera.

La competencia internacional para comprar esos limitados insumos durante la pandemia se ha vuelto feroz, los países recurren a cualquier ayuda posible y ya no dudan en mostrar los dientes, de ser necesario.

Como el Mossad parece haber determinado que Irán, que enfrenta su propia crisis de coronavirus, no representa una amenaza inmediata para la seguridad de Israel, la agencia puede dedicarse a la emergencia sanitaria, según señalan numerosas fuentes.

Las predicciones iniciales sobre el golpe del virus en Israel eran nefastas, pero hasta el momento han demostrado ser demasiado pesimistas. Con casi 11.000 casos confirmados y 103 muertes, Israel no figura entre los países más afectados del mundo. "Hace unas dos semanas que dejamos atrás el pico de expansión de la enfermedad, y dentro de dos semanas probablemente habrá menguado casi por completo", dijo Isaac Ben-Yisrael, docente y científico de la Universidad de Tel Aviv.

Pero a principios de febrero las autoridades del Centro Médico Sheba, el hospital más grande de Israel, se dieron cuenta de que necesitarían más respiradores y equipamiento de protección. En esos días, Yitshak Kreiss, director del hospital, se encontró casualmente con Cohen en la casa de un amigo en común.

Para entonces, Cohen ya venía pensando qué podía hacer el Mossad para contribuir con el sistema de salud israelí. Kreiss le comentó cuáles eran los insumos más urgentes a Cohen, quien luego obtuvo una lista más completa del Ministerio de Salud, y de inmediato el Mossad activó sus contactos internacionales para encontrar los insumos.

Contactos

Kreiss prefiere no precisar de qué modo ayudaron los espías del Mossad. Pero, según seis actuales y exagentes israelíes con conocimiento de las operaciones del Mossad, la agencia apeló a sus contactos internacionales para evitar una escasez de recursos que habría causado el colapso del sistema de salud israelí.

Esas seis fuentes confirman que los contactos de la agencia resultaron ser invaluables para que Israel consiguiera los respiradores y kits de testeos que Litzman, ministro de Salud, no podía garantizar. A pesar de esos esfuerzos, sin embargo, la capacidad de testeo de Israel sigue siendo deficitaria.

Las mismas fuentes se niegan a confirmar los informes que circulan en la prensa fuera de Israel y que aseguran que esos insumos fueron adquiridos a países árabes vecinos con los que Israel no mantiene relaciones diplomáticas. Pero al menos un agente de alto rango del Mossad reconoció en una entrevista con Ilana Dayan, conductora del canal de noticias israelí Channel 12, que en algunos casos la agencia había adquirido artículos que ya habían sido encargados por otros países.

En cierta medida, el involucramiento del Mossad en la pandemia es un grave bochorno para los funcionarios del Ministerio de Salud, que por lo general hablan abiertamente con los medios de prensa, pero en este caso se negaron a discutir cualquier aspecto sobre la participación del Mossad.

Haber tenido que recurrir al Mossad sería evidencia de que el sistema sanitario no estaba preparado para responder al tipo de amenaza que representa el virus, según un alto funcionario de la salud pública israelí, que prefiere no revelar su nombre.

El primer cargamento adquirido por el Mossad en el extranjero llegó a Israel el 19 de marzo en un vuelo especial: 100.000 kits de prueba para coronavirus. Los envíos subsiguientes incluían más kits de testeo, 1,5 millones de barbijos, decenas de miles de máscaras N95, overoles de seguridad, viseras de protección y una amplia variedad de fármacos, según un alto funcionario al tanto del operativo del Mossad.

La agencia también ayudó a obtener tecnología extranjera que permitió que los laboratorios israelíes pudieran hacer los testeos, así como los conocimientos necesarios para fabricar respiradores en Israel.

Según un alto funcionario de seguridad, gracias a la experiencia tecnológica aportada por el Mossad se están instalando líneas de producción capaces de producir 25 millones de barbijos por mes. Las mismas fuentes señalan que el Mossad sabía que debía moverse con urgencia, ya que se esperaba un aumento de la demanda de esos equipos y se sabía que, tarde o temprano, los países productores se negarían a exportar esos insumos médicos esenciales.

The New York Times

Por: R. Bergman

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