Más allá del pánico, hay cuatro datos alentadores sobre el coronavirus

Inés Capdevila
Inés Capdevila LA NACION

Análisis de Inés Capdevila en LN+

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6 de marzo de 2020  • 21:33

Por momentos, el coronavirus no le da tregua al mundo y el miedo crece hasta asemejarse a una psicosis. Las noticias de esta semana sobre la epidemia no ayudan: crece en Europa y Medio Oriente, se instala en Estados Unidos e irrumpe en la Argentina y otros países de América latina .

Sin embargo, el futuro podría ser bastante más claro que el presente, en función de lo que ya sucedió en las primeras etapas del brote y del trabajo contra reloj de la ciencia. Hay por lo menos cuatro datos alentadores.

China se normaliza

Mientras el resto del mundo empieza a familiarizarse con el miedo al coronavirus, China comienza a regresar a la calma, a levantar cuarentenas y otras restricciones, a dar la bienvenida a la primavera y sus temperaturas más cálidas. El número que mayor tranquilidad lleva al gigante asiático es el de la provincia de Hubei: ayer, por primera vez desde la irrupción del virus, la región que es epicentro de la epidemia no presentó ningún caso de contagio fuera de Wuhan. Esa ciudad, en cuyo mercado de animales salvajes se habría generado el brote, hubo 156 casos, una cifra muy baja en comparación con otros períodos de la enfermedad.

En otras provincias, sobre todo del noreste, ya se registran 29 días seguidos sin contagios, por lo que las autoridades regionales ordenaron reanudar todas las actividades comerciales, escolares e institucionales.

El alivio en China, en especial en su gobierno, parece ser grande al punto de que la prensa oficialista dice, en sus editoriales, que "el mundo debería agradecerle" por su inédito operativo para contener el virus y mira con recelo a los chinos que vuelven del exterior por miedo a que el brote se reavive.

La letalidad se mantiene baja y hasta podría caer más

Inicialmente la morbilidad registrada por el coronavirus en China, cuando aún no estaban en pie ni las cuarentenas ni ningún otro plan de contención, era de entre 14% y 16%. A medida que el gobierno empezó a actuar, las restricciones entraron en vigor, los afectados fueron tratados con más velocidad, los científicos obtuvieron más información del patógeno y la sociedad china tomó conciencia, la tasa de mortalidad comenzó a bajar. A mitad de enero ya era de 6% y, a inicios de febrero, de 2%. Según el Centro para el Control de Enfermedades de China, si se deja afuera Wuhan, la tasa es incluso menor: hoy el virus mata al 0,4% de los contagiados.

Para los especialistas, es probable que ese patrón se repita en los otros países afectados por la epidemia.

A nivel global, de acuerdo con la OMS, la letalidad es del 3,4% (bastante mayor que la de la gripe común, que es de 0,1%) y varía en función del país y de las edades o condiciones físicas de los afectados. Pero, según los expertos, si crece el testeo, es posible que la tasa caiga porque habrá más casos leves tratados; ese es precisamente el caso de Corea del Sur, donde se realizan miles de pruebas diarias y la morbilidad es de 0,5%.

Los estados entran en acción para blindar la economía

China fue exitosa en contener el brote fuera de la provincia de Hubei; el desafío que ahora enfrenta el régimen es revertir el negativo impacto económico de la epidemia.

El pronóstico para el crecimiento local es malo al punto de que este trimestre podría representar el primer período recesivo desde la revolución de 1976. Bajo presión, el gobierno de Xi Jinping evalúa una serie de medidas fiscales para reanimar la producción y el consumo, otros blancos del estallido del virus.

Su shock económico fue solo el comienzo de una crisis que paralizó a los consumidores, inversores y productores de todo el mundo.

La primera víctima del coronavirus es la salud global; la segunda, la economía. Hoy fue un día especialmente malo: el temor ante el desconocido derrotero del virus, en especial en Estados Unidos, la primera economía del mundo, golpeó con fuerza a los inversores, las bolsas del mundo y a los precios de los commodities, en una jornada que afectó sensiblemente los números de la Argentina.

Los mercados cerraron así sus peores dos semanas desde la crisis financiera de 2008, que derivó en una profunda recesión global.

Ante la amenaza de otro fenómeno similar, los estados empezaron esta semana a entrar en acción para contener el impacto económico, en especial en los sectores más afectados como la industria aérea o el turismo, que hoy comparan el efecto del coronavirus al del 11 de septiembre. Por ahora son dos las medidas a las que se apeló: las ayudas fiscales y la baja de tasas por parte de los bancos centrales, en especial la poderosa Reserva Federal. Los mercados no satisfechos ya con el recorte de esta semana parecen estar demandando una acción concertada de todos los bancos.

Por ahora las autoridades monetarias no especificaron si lo harán. Pero desde Estados Unidos y Japón a Australia y la Unión Europea, todos los gobiernos advierten que este es solo el comienzo de un camino de intervención para salvar la economía.

La carrera por las vacunas están en marcha

En otro momento de la historia reciente, dar con una vacuna para una nueva epidemia habría tomado varios años. Pero el avance de la biología, la genética, la tecnología médica y la epidemiología permite que más de 20 laboratorios y organismos de investigación públicos se hayan lanzado a una verdadera carrera para conseguir la cura que nos inmunice contra el coronavirus. El éxito no será inmediato, ninguno de los protagonistas de esta carrera cree que haya una vacuna antes de un año, pero hace muy poco hasta eso habría sido imposible.

Puede incluso ser antes, un optimista funcionario chino así lo advirtió ayer. En Pekín, el director del Centro para el Desarrollo Tecnológico y Científico dijo que algunos de los prototipos de vacunas en desarrollo podrían entrar en una etapa decisiva en abril próximo que les podría permitir "ingresar en investigación clínica o ser usadas en caso de emergencia". Mientras tanto ya están siendo probados en personas afectadas en Wuhan los retrovirales producidos por un laboratorio israelí.

Por su parte Moderna, una empresa de biotecnología norteamericana, que podría ser la que más lejos llegó hasta ahora, dijo que empezará los ensayos clínicos de una droga el 19 de marzo.

La carrera por la vacuna está supervisada por el Centro para la Innovación contra las Epidemias, creado para luchar contra el ébola, que busca recaudar 2000 millones de dólares al esfuerzo sanitario internacional.

El objetivo es derrotar el virus o, en última instancia, convertirlo en una enfermedad rutinaria y menos ofensiva como la gripe.

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