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Masacre en Nueva Zelanda: un senador australiano de ultraderecha recibió un huevazo y respondió a las piñas

Anning había asociado la masacre en Nueva Zelanda con la inmigración
Anning había asociado la masacre en Nueva Zelanda con la inmigración
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16 de marzo de 2019  • 13:43

SÍDNEY (DPA).- El senador de ultraderecha australiano Fraser Anning, quien asoció la masacre de ayer en dos mezquitas de Christchurch, Nueva Zelanda, con la llegada de musulmanes al país, protagonizó hoy un hecho de violencia tras la fuerte polémica que provocó por sus declaraciones tras los atentados cometidos por un joven extremista de su país.

Anning estaba hablando hoy con los medios en Melbourne, cuando un joven de 17 años le rompió un huevo en la cabeza. Enojado, el senador se dio vuelta y le dio una cachetada, con la intención de agarrarse a piñas, e incluso lanzó una patada.

El adolescente fue luego abordado por seguidores del senador de ultraderecha, que lo tiraron al piso y lo agarraron del cuello. Finalmente fue detenido por la Policía del estado de Victoria y liberado sin cargos.

Anning, que el pasado mes de agosto utilizó el término "solución final" para pedir la reactivación de una política de inmigración restrictiva de 'Australia Blanca', declaró tras el atentado que "la verdadera causa del derramamiento de sangre en las calles de Nueva Zelanda hoy es el programa de inmigración que permitió a los fanáticos musulmanes emigrar en un primer momento".

Polémico

En uno de los discursos más divisorios visto en el Parlamento australiano desde 1996, cuando la política de extrema derecha Pauline Hanson declaró que Australia estaba siendo inundada por los asiáticos, Anning pidió el año pasado en Australia una votación nacional sobre si prohibir la migración musulmana.

Anning señaló que los musulmanes eran responsables de los actos de terrorismo y crimen y que dependían del estado de bienestar. Los musulmanes representan menos del tres por ciento de la población de Australia, según los datos del censo.

En medio de la indignación nacional, el entonces primer ministro, Malcolm Turnbull condenó rápidamente las declaraciones de a Anning. "Rechazamos, condenamos el racismo en cualquier forma, y los comentarios del senador Anning son justamente condenados y rechazados por todos nosotros", afirmó Turnbull en el Parlamento australiano.

El líder del partido Laborista, Bill Shorten, ha asegurado que "hay que ser muy escandaloso para ser condenado por todos en el Parlamento australiano, pero el senador Anning ha logrado hacerlo".

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