Monterrey, de la prosperidad al azote del crimen organizado
Dos carteles se disputan el control de la ciudad más desarrollada de México
1 minuto de lectura'
CIUDAD DE MEXICO (Para La Nacion).- "¿En qué momento se jodió el Perú?", se preguntaba Mario Vargas Llosa a través de Zavalita en Conversación en la catedral. Lo mismo, pero sobre Monterrey, se preguntan hoy los mexicanos.
¿Cuándo la Sultana del Norte, la ciudad más industrializada, próspera, moderna, segura y tranquila del país, se convirtió en la nueva "zona caliente" de la frontera con Estados Unidos?...
Una violencia, la del crimen organizado, que no sólo no cede sino que crece de manera imparable: 441 asesinatos durante el primer trimestre de 2012 frente a los 356 cometidos en el mismo período de 2011. Entre 2002 y 2005, los crímenes mortales promediaban 76 al año. Una violencia que ha obligado a 20 aspirantes a alcalde en otros tantos municipios del estado de Nuevo León a no concurrir a las urnas. Una violencia, la de los carteles, que alcanzaba su clímax en agosto último, cuando un atentado contra el Casino Royale se saldaba con 52 muertos.
La "guerra" emprendida por el presidente Felipe Calderón en 2006 detonó el llamado "efecto cucaracha": el movimiento de las bandas criminales, empujadas por las fuerzas de seguridad hacia territorios antes libres de su dominio.
En un artículo publicado en la revista Nexos , Diego Enrique Osorno lo resumía así: "Lo que mejor parece explicar la situación desbordada de Monterrey es lo que dicen en privado algunos asesores del propio Calderón: que dos grupos, el cartel de Sinaloa y el del Golfo, empezaron a disputarse a sangre y plomo la ciudad, y que en medio de esa batalla quedaron desde pequeños vendedores de droga hasta políticos que habían sido alcanzados por el tentador manto del narcotráfico".
Pero el deterioro ya era perceptible desde tiempo antes. Jorge Fernández Menéndez, del diario Excélsior, señalaba: "La historia viene de muy atrás y está marcada por la confianza de una sociedad en que no podía contagiarse, por su prosperidad y sus valores, de la violencia que estaba azotando al resto del país. En el año 2001 explicamos cómo estaba penetrando el narcotráfico en la ciudad y por qué la presencia de las familias de los principales capos, aunada a un mercado creciente de consumo de drogas, terminarían convirtiendo a la ciudad y al estado en un territorio en disputa entre los carteles".
"Eso ocurrió en Monterrey -describía Fernández Menéndez- entre 2003 y 2005, cuando se dejó penetrar en el estado, en medio de una guerra entre el cartel de Sinaloa y el del Golfo que ya había mostrado los primeros visos de enorme violencia, a Los Zetas, entonces sicarios de Osiel Cárdenas [capo del cartel del Golfo]."
"Hubo cambio de presidentes municipales -continúa- y sus jefes de seguridad comenzaron a corromperse. Ahí comenzó la violencia, la penetración abierta de los carteles [en la policía] y el ajuste de cuentas entre antiguos aliados, dentro y fuera de los cuerpos policiales."
Para Ramón Alberto Garza, director de Reporte Indigo, el detonante definitivo tiene un nombre y una fecha: el gobernador Natividad González Parás y 2006, cuando éste habría cedido ante el cartel de Sinaloa para que operara en un territorio históricamente controlado por El Golfo-Los Zetas (clanes aliados hasta su sangrienta ruptura en 2010).
Desde el punto de vista socioeconómico, Garza se remonta a 1974, al asesinato del industrial Eugenio Garza Sada, "hecho que obligó a hacer un replanteo del poder establecido en Nuevo León. Fue cuando se modificaron radicalmente las relaciones del poder económico con el poder político".
"El desgaste -sostiene Garza- también es endosable a los limitados liderazgos que se dieron en las sucesiones de las familias de los grandes capitanes de empresa, que terminaron hipotecando ideales y principios a cambio de jugosos contratos y rescates financieros hechos con dinero de los contribuyentes. El desgaste viene de aceptar la imposición de gobernadores y alcaldes corruptos y sin escrúpulos que saquearon con sus constructoras familiares a Nuevo León."
La desigualdad
Desde la izquierda también se señala a las grandes familias de San Pedro Garza García (el de mayor PBI per cápita de todo México) como responsables de una desigualdad que origina la violencia.
Así, Aldo Fasci, secretario de Seguridad Pública en el anterior gobierno estatal, apunta que, para que Monterrey sea Holanda, no debería haber pobres y mendigos en las calles. Porque, aunque el consumo de droga se legalizara, como en Holanda, el crimen organizado se seguiría nutriendo de pobres que quieren dejar de serlo a costa de secuestrar, torturar, matar, descuartizar...
1“Ha entrado en una fase de paranoia”: cuál está siendo la reacción del gobierno de Ortega y Murillo en Nicaragua a la captura de Maduro
- 2
Identificaron a un quinto argentino detenido en Venezuela y advierten que tiene un deterioro psicosocial
3Davos: el encendido discurso del primer ministro de Canadá contra Trump y las potencias mundiales
- 4
Tragedia de Adamuz: se conocieron audios del maquinista tras el choque de trenes






