
Murió Magalhães, caudillo político de Brasil por 50 años
Aliado de dictaduras y de gobiernos democráticos, fue un crítico feroz de Lula
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SAN PABLO (De nuestro corresponsal).- Murió ayer, a los 79 años, Antonio Carlos Magalhães, el político bahiano que supo encarnar como ningún otro el papel de caudillo brasileño y conservar su poder durante 50 años.
Magalhães estaba internado y falleció a causa de problemas cardíacos, en el ocaso de su poder, después de haber atravesado el último medio siglo de historia brasileña como aliado de dictaduras y de todos los gobiernos democráticos desde la década del 80. Amagó un intento de aproximación con Luiz Inacio Lula da Silva cuando éste se perfilaba vencedor, pero fue vetado por el Partido de los Trabajadores (PT).
Era un duro. Un "coronel", como se le llama a los caudillos de mano dura en Brasil. Era famoso por el gusto que le tenía a la pelea política. "Yo no soy terco. Terco es quien es terco conmigo", era una de sus frases.
En Brasil es común el uso de siglas para todo (impuestos, nombres o enfermedades). Antonio Carlos era más conocido como ACM. Gobernó Bahía, su estado, tres veces, las dos primeras impuesto por los gobiernos militares de turno. Se le endilgaron crímenes que nunca se le pudieron comprobar. Aún así, las historias contribuían para agrandar el mito del hombre de armas tomar, a quien no le temblaba el pulso. "Hable bien de los amigos todos los días; hable mal de los enemigos por lo menos dos veces al día", decía.
En 1999, su nombre sonó en la Argentina cuando, ejerciendo hasta las últimas consecuencias la "guerra fiscal", logró atraer a Ford para Bahía con subsidios e incentivos que ya estaban prohibidos por ley en Brasil y en el Mercosur.
Tenía dos apodos. "Toninho Ternura", que él inventó, que se manifestaba en los miles de bautismos que auspiciaba como padrino o cuando caminaba por las calles de Bahía distribuyendo besos. Y "Toninho Malvadeza" (maldad), que surgía cuando alguien lo criticaba o desafiaba. Sus adversarios de izquierda le atribuían otro apodo: "El Pinochet de Bahía".
Después de intentar su aproximación con Lula y ser rechazado, se convirtió en un opositor furioso desde su fuerza política, el Partido da Frente Liberal. "Tenemos que mostrarle a Brasil el verdadero Lula, el Lula ladrón. El es doctor en robo y en cinismo. El Palacio del Planalto necesita ser higienizado", dijo.
Lula se la devolvió en 2006, cuando su candidato, Jacques Wagner, del PT, venció por primera vez en muchos años el "carlismo" en Bahía. Por eso el oficialismo se atribuye haber barrido con los "coronelismos" en Brasil -aunque en la mayoría de los estados los aliados de Lula terminaron teniendo una reputación equivalente-. "El carlismo es una leyenda que no se apaga", avisó, sobre la tendencia política que creó.
¿Por qué coronel? No porque fuera efectivamente militar. En el tiempo del imperio portugués los estados tenían una guardia civil que estaba a cargo del hombre más rico de la región. El título dado por el imperio era de coronel -algo así como un señor feudal-. Con la llegada de la república (después de 1880), el cargo fue dejado de lado y los entonces "coroneles" perdieron el poder militar pero conservaron el poder político.
Desarrollo
Sin embargo, lo que lo hizo trascender, más allá de su perfil cuestionable, fue que logró impulsar el desarrollo de Bahía, al que convirtió en el estado económicamente más poderoso del Nordeste. Su perfil "desarrollista" -construyó rutas, incentivó el turismo, atrajo cadenas hoteleras- es aún muy valorizado en las clases bajas de Bahía.
Perdió dos hijos. Su hija, Ana Lucia, se suicidó con un disparo en la cabeza. Su hijo, Luiz Eduardo, que era visto como un futuro presidenciable, murió de un infarto en 1998. Esa última pérdida lo dejó golpeado para el resto de su vida. Aún así, nunca perdió el espíritu desafiante. Cuando fue expulsado de la presidencia del Senado por haber violado el panel electrónico que registraba el voto secreto de los senadores, avisó: "Salgo, pero lo dejo a Junior en mi lugar (Antonio Carlos Magalhães Junior, su nieto). Es como si estuviera yo ocupando el asiento".



