Obama entierra la Guerra Fría y llama a los cubanos a ser el motor hacia la democracia

"No tema las diferentes voces del pueblo cubano", le dijo el jefe de la Casa Blanca a Raúl Castro en un fuerte discurso transmitido en directo a toda la isla que puso fin a su histórico viaje; pronunció algunas frases en castellano
Rafael Mathus Ruiz
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23 de marzo de 2016  

La familia Obama y Raúl Castro, durante el partido de béisbol jugado ayer en La Habana
La familia Obama y Raúl Castro, durante el partido de béisbol jugado ayer en La Habana Fuente: Reuters - Crédito: Jonathan Ernst

LA HABANA.- Flanqueado por las banderas de Cuba y Estados Unidos, y frente a Raúl Castro , Barack Obama enterró la Guerra Fría en América latina y llamó al pueblo cubano a abrazar el cambio y la democracia, en un trascendental discurso en el epílogo de su histórico viaje a La Habana.

Al hablarles a los cubanos, Obama reconoció y mencionó las persistentes diferencias entre ambos pueblos tras décadas de conflictos, aislamiento y rencores, pero buscó, ante todo, apelar a la unión -y a la reconciliación entre los cubanos de la revolución y los del exilio- al comparar ambos países con "dos hermanos", distanciados por muchos años, que "comparten la misma sangre".

"En su poema más famoso, José Martí hizo este ofrecimiento de amistad y paz tanto a su amigo como a su enemigo. Hoy, como presidente de Estados Unidos de América, ofrezco al pueblo cubano el saludo de la paz", dijo al inicio de su discurso, terminando la frase en español. "¡Bravo!", se escuchó entre las butacas colmadas del Gran Teatro Alicia Alonso.

"He venido aquí para enterrar el último vestigio de la Guerra Fría en las Américas -sentenció-. He venido aquí para extender la mano de amistad al pueblo cubano."

Además de aprovechar su mensaje para desterrar el pasado y ofrecer un ramo de olivo al pueblo cubano, Obama desplegó una ofensiva sin reservas a favor de los derechos humanos en la isla, que incluyó una defensa a la libertad de expresión, el rechazo a la censura política y las "detenciones arbitrarias" y un llamado a elecciones "libres y democráticas".

"Éste es mi mensaje al gobierno cubano y al pueblo cubano. Los ideales que son el punto de partida para cualquier revolución, la revolución estadounidense, la revolución cubana, los movimientos de liberación alrededor del mundo. Esos ideales encuentran su expresión más auténtica, creo, en la democracia", definió.

Tolerancia

Fue un mensaje a los cubanos en el teatro, en La Habana, en el resto de Cuba y también a los cubanos en el exilio, que hicieron de Miami su capital en Estados Unidos. Obama les habló a todos ellos, y también al propio Castro, al que le pidió mayor tolerancia con los disidentes, con quienes se reunió después. Castro, que fue recibido con un largo aplauso, lo escuchaba desde el palco del teatro.

"Creo que mi visita demuestra que usted no necesita temer una amenaza de Estados Unidos. Y dado su compromiso con la soberanía y la autodeterminación, tengo confianza en que usted no necesita temer las diferentes voces del pueblo cubano y su capacidad para hablar, reunirse y votar por sus líderes", le dijo.

Los cubanos en el teatro, estudiantes y funcionarios invitados por el gobierno, recibieron muchas de las palabras de Obama con frialdad o, a lo sumo, con un tibio aplauso. En ocasiones, sólo aplaudió su delegación. Obama le dijo al pueblo cubano que creía en ellos, que el futuro estaba en sus manos y que debían abrazar el cambio, no temerle. En una de las definiciones que mejor caló, Obama llamó al embargo "una carga obsoleta sobre el pueblo cubano". Reconoció que los daña, que no los ayuda. Les recordó que le pidió al Congreso de Estados Unidos que lo eliminara, y les recordó, también, que aun si eso sucede mañana, los cubanos todavía deberán lidiar con los obstáculos de Cuba.

"Conozco la historia, pero me niego a ser atrapado por ella", definió. "He dejado en claro que Estados Unidos no tiene ni la capacidad ni la intención de imponer un cambio en Cuba. Los cambios que vengan dependerán del pueblo cubano. No impondremos nuestro sistema económico o político sobre ustedes", prometió.

Cada país, cada pueblo, continuó, debe trazar su propio curso. Aun así, Obama impulsó a los cubanos a buscar la democracia, al elogiarla, sin dejar de reconocer que podía ser "frustrante". No les dijo que abandonaran el socialismo, pero ponderó a los "cuentapropistas", la primera expresión de la iniciativa privada en Cuba.

Sobre el final, recurrió a una de sus muletillas: dijo que el camino hacia adelante no será fácil, y que habrá retrocesos. Pero llamó a mirar hacia el futuro, y a dejar atrás el pasado, y a hacer el viaje juntos, como amigos. "Todos somos americanos", arengó en español, la misma frase que utilizó al anunciar el deshielo con Cuba, en diciembre de 2014.

En el cierre, sacó del arcón la frase que marcó otro momento histórico, su campaña presidencial de 2008, sólo que, esta vez, la dijo en español: "Sí, se puede".

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