Oportunistas del mundo, llegó el momento de unirse

MADRID.- Los mayores oportunistas del mundo están muy atentos a la jugada. Hay una nueva causa que levanta sus banderas estos días y que se anuncia como triunfante antes incluso de entrar en combate. Es el "trumpismo".
Aunque algunos quieran disfrazarla, no es una causa moral o ideológica, en la que se defiendan valores e ideas. Al contrario, los valores y las ideas no tienen importancia alguna. Y si hay valores e ideas que cuentan son los de los otros, a los que hay que combatir y destruir, y que sirven además para definirse a uno mismo y federar todos los rencores y resentimientos. Valores propios no los hay: es la causa más cínica del mundo. Ideas tampoco: compra las que le convienen y tira las que no, aunque fundamentalmente se caracterice por su desinterés e incluso su ignorancia.
Lo único propio es el cuidado y la atención de sí mismo, según el interés más rastrero y cortoplacista: el resto no tiene importancia alguna. Situar lo mío ante todo. America first (Estados Unidos primero). La fascinación por tal causa va más allá de la destrucción que proyecta sobre los valores y las ideas de los otros, y se concentra en el atractivo que ofrece el desorden. Su bandera es el caos.

La mayor virtud del trumpismo, como del Brexit, es que no sabe ni quiere saber a dónde va, puesto que lo único que puede ofrecer a quienes lo admiran es el mundo destruido que dejará a sus espaldas y el paisaje caótico que proyecta para beneficio de los oportunistas. No es revolucionario, sino disruptivo.
Rompe con el pasado y en la ruptura concentra toda su virtualidad. Y lo hace, atención, de forma anticipada, antes de empezar a actuar. A golpe de tuit.
Es el regreso al génesis, al caos inicial del que surgirá la luz en algún momento; un nuevo comienzo que abre nuevas esperanzas a quienes estaban cansados de esperar. Trump es por sí solo toda una apelación a los aventureros. ¡Atención!: hay nuevo reparto de cartas. Quien no esté satisfecho con el juego que lleva que aproveche la oportunidad.
Quienes elogian al magnate revelan el secreto de su íntimo deseo de ascenso; aunque probablemente hay muchos más que prudentemente prefieren ocultarlo todavía, a pesar de que ya se sienten interpelados por la consigna "Oportunistas del mundo, ¡uníos... a Donald Trump!".
© El País, SL
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