
Paraguay: piden 10 años de prisión para Lino Oviedo
Ayer venció el plazo para la presentación de los candidatos presidenciales
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ASUNCION.- Habituada, durante los últimos meses, a fluctuar entre la dicotomía, la democracia paraguaya se debate ahora entre la prórroga o no de las elecciones presidenciales del 10 de mayo próximo, matizadas por la inminencia del fallo contra Lino César Oviedo y la incorporación de un nuevo protagonista, antes actor externo: la Iglesia.
El fiscal militar pidió ayer 10 años de prisión para Oviedo y, con presuroso afán, no fueron pocos los que, desde entonces, ya lo habían condenado. La desmentida, costumbre arraigada aquí, llegó casi simultáneamente, pues, a pesar de que, desde el lunes, el fallo del Tribunal Militar Extraordinario, que juzga al ex general por intento de levantamiento en abril de 1996, amenaza con salir, la sentencia todavía no vio la luz.
El grupo antioviedista del Partido Colorado esperaba el fallo castrense con ansias, pues anoche venció el plazo de inscripción de fórmulas presidenciales para los próximos comicios.
Tener un candidato condenado por la justicia militar sería un argumento a mano para pedir el aplazamiento del calendario electoral, aunque la razón visible que ese grupo esgrime, hasta ahora, es la existencia de fraude en las actas de las internas partidarias y de irregularidades en los padrones electorales.
De existir una condena, que se espera para fines de esta semana, no sería más que un hito más de la lucha por el poder que no definiría el acceso a Oviedo a la presidencia de Paraguay. La sentencia no lo inhabilita automáticamente, por lo que las boletas del coloradismo podrían llevar su nombre en las próximas elecciones.
La Corte Suprema analiza un recurso de inconstitucionalidad presentado por los abogados de Oviedo y, según su presidente, Raúl Sapena Brugada, podría tomarle entre tres y cuatro meses llegar a un veredicto sobre la competencia del tribunal castrense sobre un militar retirado. De esa forma, el hasta hoy candidato del oficialismo tiene aún posibilidades de suceder a Juan Carlos Wasmosy.
Pero las conclusiones de la lógica parecen no tener validez aquí. La incertidumbre y el vértigo político se transformaron, este año, en una forma de vida casi tan aquerenciada como el calor veraniego, que, según los asunceños, "por suerte" está apaciguándose, aunque el termómetro marque constantemente más de 30º. Sin embargo, lo irrefutable se sumerge aquí en las interpretaciones. Por eso, el calendario electoral, sujeto a las disposiciones de la Constitución, es también "interpretable".
De acuerdo con la Carta Magna, las elecciones presidenciales deben realizarse entre 120 y 90 días antes de la transición del mando. De ser estrictamente así, los paraguayos deberían elegir a su presidente como máximo el 15 de mayo, pero el Partido Colorado, en su última convención, dejó entrever la necesidad de una prórroga de 60 días, lo que lo habilitaría a esperar una decisión de la Corte Suprema sobre Oviedo, llamar a nuevas internas o ubicar a Luis María Argaña como integrante de la dupla presidencial.
Amigos por conveniencia
Argaña, actual titular del partido, ex presidente de la Corte Suprema durante el régimen de Stroessner y canciller bajo el gobierno de Andrés Rodríguez, disfruta, entretanto, de una súbita amistad con el presidente Wasmosy, ante quien perdió en las internas presidenciales de 1992. Tras años de enardecidos intercambios de palabras, ambos optaron ahora por unir fuerzas ante Oviedo.
Si hay lugar para lo súbito, también lo hay para lo furtivo, aunque sea desde la otra facción.
Cuando Lino Oviedo intentó levantarse en abril de 1996, la presión de los países del Mercosur y de los Estados Unidos, entre otros, evitó que el motín pasara a ser un golpe de Estado. En esa misma influencia internacional los oviedistas confían para poder dejar que su jefe, en prisión desde hace 84 días, sea candidato. "Tenemos esperanzas por el viaje que el canciller de Brasil, Luiz Enrique Lampreia, va a realizar a los Estados Unidos para reunirse con Madeleine Albright", admitió Alejandro Velázquez, vocero del militar, a La Nación . Según el vocero, Lampreia y Albright advertirán a Paraguay que una prórroga de las elecciones sería inconstitucional.
La eventual suspensión de la agenda electoral atrajo a otro protagonista. De firme oposición durante los años de Stroessner, la Iglesia paraguaya morigeró su actividad política con la democracia.
Con una crisis que por momentos asfixia alPartido Colorado, a las fuerzas armadas y al Poder Ejecutivo, Wasmosy apeló al peso de la Iglesia para que actúe como mediadora en la vida institucional e inclusive en las riñas partidarias. Separadamente, los obispos acudieron en veloz respuesta, pero sólo la semana que viene el Congreso Episcopal Paraguayo se reunirá para decidir qué tipo de mediación realiza.
Saber si la intermediación de la Iglesia traerá la luz al vacilar democrático es incierto; pero sí le será necesario contar con el consenso de las partes, algo que habita, por ahora, en la penumbra de lo improbable.
Bauzá no viajará
Por recomendación de la Cancillería, el senador Eduardo Bauzá resolvió postergar el viaje que tenía previsto emprender mañana al Paraguay, en su calidad de presidente de la comisión parlamentaria del Mercosur.
La presencia de los representantes del Mercosur había sido reclamada por partidarios del general Oviedo, quienes afirmaron ante Bauzá que la intención del presidente Wasmosy es "proscribir" al candidato del Partido Colorado. También iban a viajar legisladores del Uruguay y del Brasil, pero resolvieron, por consejo de sus gobiernos, esperar hasta se que resuelva en Asunción sobre la candidatura de Oviedo y la fecha de elecciones.


